SUMA CERO


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Una tarde un famoso banquero iba en su limusina cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo césped. Preocupado, ordenó a su chofer detenerse y bajó a investigar.

Le preguntó a uno de ellos:

–¿Por qué están comiéndose el césped?

–No tenemos dinero para comida –dijo el pobre hombre–. Por eso tenemos que comer césped.

–Bueno, entonces vengan a mi casa que yo los alimentaré –dijo el banquero.

–Gracias, pero tengo esposa y dos hijos conmigo. Están allí, debajo de aquel árbol.

–Que vengan también –dijo nuevamente el banquero.

Volviéndose al otro pobre hombre le dijo:

–Usted también puede venir.

El hombre, con una voz lastimosa dijo:

–Pero, señor, ¡yo también tengo esposa y seis hijos conmigo!

–Pues que vengan también –respondió el banquero.

Entraron todos en el enorme y lujoso coche. Una vez en camino, uno de los hombres miró al banquero y le dijo:

–Señor, es usted muy bueno. ¡Muchas gracias por llevarnos a todos!

El banquero le contestó:

–¡Hombre, no tenga vergüenza, soy muy feliz de hacerlo! Les va a encantar mi casa.... ¡El césped está como de veinte centímetros de alto!


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/39-4419-2010-06-27.html

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