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  EN LAS ULTIMAS HORAS PREVIAS AL CIERRE DE LISTAS ARRECIAN LAS REUNIONES Y ACUERDOS

El sector que aparece como el más consolidado es el que encabeza Agustín Rossi, mientras Omar Perotti será el principal beneficiario de la "prescindencia" de Reutemann, que podría mandar por "abajo" a jugar con el intendente rafaelino.

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A 24 horas de la presentación de listas, el sector que lidera Agustín Rossi aparece como el más consolidado para una interna peronista que volvió a ser lo que era, sobre todo en los días de los cierres con la promiscua Ley de Lemas. Por estas horas hay reuniones, promesas y traiciones que -como suele suceder- el tiempo se ocupará de apaciguar e inclusive de hacer desaparecer. En ese sentido, los más destacado es el turbulento armado del sector que orienta el ya derrotado candidato a gobernador Rafael Bielsa, quien todavía no tiene vice ni intendentes en Rosario o Santa fe, pero si un centenar de "candidatos a salir" para la lista de diputados que todavía tampoco tiene cabeza. Las discusiones llegaron a tanto que cerca del exdiputado por la Capital Federal optaron por decir que "la lista la hacen en la Rosada", como si esa abstracción pudiera confundir a algún distraído que piense que la Presidenta Cristina Fernández se va a ocupar de tal entuerto.

Sí, en cambio, el Chueco Mazón aparece una vez más junto al candidato y encabezando las reuniones. El tercero en discordia, Omar Perotti sigue con su trabajo hormiga, con un prolijo despliegue en el centro norte pero con dificultades en el poderoso sur. La opción que podría beneficiar al intendente rafaelino es que tras la declaración de "prescindencia" de Carlos Reutemann, mande "por abajo" a trabajar con Perotti, inclusive a integrar su fórmula a través de Celia Arenas o el mismo Ricardo Spinozzi, lo cual sería un golpe de gracia para Bielsa que con su peronismo "sin fronteras" aspiraba a contar con alguno de esos apoyos, obviamente sin enajenar el que cree tener de la Presidenta a quien intentó acercarse en la reinauguración del Estadio Unico de La Plata sin éxito.

Los operadores de Perotti dicen que tienen "casi todo cerrado". "Pero no queremos dar nombres porque nos dinamitan con operaciones", sostuvo un exlegislador encargado del "cierre" en los departamentos del sur. Al rafaelino se le hace cuesta arriba contar con un nombre de peso dentro del PJ de Rosario, precisamente porque sus rivales son fuertes en el territorio, es por eso que el concejal Diego Giuliano no quiso ser vice ni candidato a intendente a pesar de tener afinidad con el pensamiento de Perotti. A partir de eso es que no se descartó a algunos de los "lanzados" por su cuenta como el exministro José Luis Imhoff o el también médico Jorge Galíndez. Ninguno de ellos o quien fuera tiene tropa propia para movilizar. Sin embargo, Perotti es el principal beneficiario de la borratina del Lole, eso se advierte en los departamentos que tienen senadores del PJ, quienes en el peor de los casos harán listas departamentales y distritales.

En ese sentido Rossi se muestra como el más organizado, con el 80 por ciento de los nombres en los casilleros definitivos y liderando las encuestas dentro del Frente Santa Fe para Todos: la semana pasada confirmó la fórmula con Jorge Hoffmann como su vice, y desde hace más tiempo se sabe quiénes serán sus candidatos a la intendencia de las principales ciudades.

La medianoche del lunes vence el plazo para la presentación de las candidaturas. Hasta entonces habrá especulaciones, operaciones cruzadas y pases de último momento. Todo bastante lejos de la atención del electorado que irá a decidir quienes serán los que compitan en el invierno por la Gobernación de Santa Fe, y otros cargos que van en la boleta de este nuevo sistema electoral, con pretensiones de claridad y transparencia que difícilmente se plasmen. Seguirá habiendo un contingente de "desconocidos" que entrarán en malón a los cuerpos colegiados, y a tenor de algunos nombres; con prontuario antes que currículum. No estaría mal bajar la vista en la boleta y pegarle una miradita a los candidatos a legisladores y hacer memoria. Esto vale para todos los partidos, pero en el caso del PJ de Santa Fe tiene especial relevancia ya que hay indicios del regreso de algunos "muertos vivos". Pero no es para alarmarse, así como llegaron seguramente se irán.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/10-27511-2011-02-20.html

  LOS CANDIDATOS QUE ENCABEZAN LAS ENCUESTAS YA ELIGIERON COMPAñEROS DE FORMULA

Si bien todavía no se oficializó, Rossi eligió al secretario general de ATE en la provincia para acompañarlo en la carrera por la gobernación. Bonfatti formalizará mañana que su compañero es Henn, un radical de tinte más progresista que Barletta.

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Dos de los principales candidatos han definido quienes serán sus acompañantes en la fórmula para la gobernación. Antonio Bonfatti -que encabeza las preferencias en la interna socialista- presentará mañana a Jorge Henn, concejal radical de la ciudad de Santa Fe como su vice, y Agustín Rossi -claramente adelante en las encuestas sobre el voto peronista- se ha decidido por Jorge Hoffmann, dirigente de la Asociación de Trabajadores del Estado, también de la ciudad de Santa Fe. Si bien el Chivo no ha oficializado la nominación, es un hecho que en las próximas horas será confirmado.

De este modo, los más firmes aspirantes a suceder a Hermes Binner "apuran" a sus adversarios, definen sus políticas de alianzas, y se aprestan para el tramo final de una interna abierta que por ahora se presenta como un surtido de ofertas más que el "mano a mano" que es de esperar se consolide antes del cierre de listas dentro de apenas 10 días.

Tras la determinación del Congreso del PJ de ir todos dentro del partido, Rossi picó en punta con la fórmula. Su elección de un sindicalista del perfil de Hoffmann, contrasta con la estrategia "sin fronteras" de su colega Rafael Bielsa que aparece patrocinado por el gerente general de UPCN, Alberto Maguid. Si bien nadie pone las manos en el fuego porque el excanciller termine siendo de la partida, su discurso pretende atraer al reutemismo y obeidismo residual, que tras la decisión del partido se muestra a la deriva.

Tanto que ni Carlos Reutemann ni Jorge Obeid estuvieron en el país al momento de las deliberaciones, y el Lole a su regreso le reprochó a Ricardo Spinozzi el cortarse solo: "Creí que tu jefe era yo, y no (Roberto) Scott (en relación al ex intendente de Venado Tuerto). En rigor, y más allá de los dichos públicos, Spinozzi no creía que el Congreso iba a terminar forzando una interna entre todos, y su candidatura comenzó a desinflarse al tiempo de hacer incompatible la ovación a Néstor Kirchner con el archivo de declaraciones.

Mas cauto, el "equilibrista del oeste" aparece como el principal colector de esos sectores que buscan su lugar bajo el sol. Omar Perotti siempre fue prudente en sus posiciones frente al Gobierno nacional y sin llegar a ser confiable, tampoco nunca fue considerado un "enemigo" como Obeid, cuya salida de carrera fue el factor "sine qua non" para que el kirchnerismo vaya a la interna con los otros sectores del PJ. La instrucción partió directamente del despacho principal de la Casa Rosada.

Los socialistas, por su parte, ya han visto que Rubén Giustiniani parece dispuesto a seguir hasta el final, es por eso que metiendo una cuña en la UCR, mañana Bonfatti se va a presentar con un edil de la ciudad que gobierna su adversario Mario Barletta que ha anunciado que su vice será Carlos Comi, diputado de Elisa Carrió. Henn es un hombre con posiciones más progresistas que Barletta y en la interna de la UCR le cede la derecha al exrector de la Universidad del Litoral.

Es probable que con las principales formulas conformadas durante esta semana se complete el resto. Un detalle a seguir será la conducta de los candidatos y la superposición de roles, que propiciaría sobreactuaciones que sería bueno evitar. Por caso, Bonfatti y Hoffman deberán discutir paritarias, con Maguid, en representación de los trabajadores del Estado. Faltaría que alguno de los que aún no tiene compañeros de binomio tiente a un dirigente de Amsafé, y cartón lleno.

Se va cerrando el círculo, y la semana que comienza será determinante para evaluar las chances de los contendientes en esta carrera. Uno de esos "hechos" fundamentales será la decisión que finalmente adopte Miguel Lifschitz en torno a su candidatura a Intendente para un tercer período. Si bien el dirigente socialista sigue mostrando su disgusto por no ser el candidato a gobernador -con razones valederas-, esa situación no va conspirar contra las chances de su partido de retener la Gobernación, y mucho menos a poner en riesgo 20 años de gestión socialista en la ciudad de Rosario. Pero esta es otra historia que también será contada.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/10-27408-2011-02-13.html

  UNA ENCUESTA EN LA PROVINCIA LO DA POR PRIMERA VEZ GANADOR DE LA INTERNA DEL PS A ANTONIO BONFATTI.

La consulta fue hecha por Nora Ventroni y marca además el crecimiento de la imagen de Binner y Cristina y que el Frente para la Victoria se impondría al PJ Federal.

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Se acerca la fecha del cierre de listas y comienzan a producirse algunas deserciones en el contingente de precandidatos, y otros ya están preparando el terreno. Junto con eso, fluyen las encuestas con resultados no ya diferentes sino contradictorios que sólo el tiempo permitirá diferenciar a las serias de las operaciones políticas. Hasta entonces un buen ejercicio es revisar la conducta y precisión de quienes ponen la firma a sus trabajos, y en ese sentido, la única que aparece con "pie de imprenta" es la que realizó la licenciada Nora Ventroni histórica encuestadora del partido Socialista cuya trayectoria es reconocida no sólo por la opinión publica sino por sus propios colegas, muchos de ellos en evidente contradicción de datos. Ventroni por entonces en dupla con Vanina De Jesús fue la que pronosticó el triunfo del socialismo sobre Rafael Bielsa por 10 puntos (sin margen de error) e hizo enfurecer al "Chivo" Rossi con adelantos de resultados que finalmente se dieron y no le fueron favorables. Eso es historia, y el presente muestra un nuevo trabajo de campo realizado entre el 20 y el 25 de enero en 15 ciudades de la provincia las más importantes encuestando a 1.432 personas de ambos sexos. El resultado revela la preferencia del electorado por el Frente Progresista, la supremacía del Frente Progresista sobre el Peronismo Federal, y el crecimiento de la figura de Antonio Bonfatti en la interna del PS que recién ahora supera en intención de voto a Rubén Giustiniani quien sostiene que "en todas la encuestas que manejamos estamos adelante". Evidentemente esta que hoy se publica no la "maneja", y a las que sí no las dió a conocer ni él ni sus encuestadores.

Hasta hace 5 días se recolectaron y se procesaron las respuestas de 1.432 encuestados de ambos sexos en Reconquista, Margarita, Vera, Rafaela, Sunchales, Santa Fe, Gálvez, Santo Tomé, Rosario, Villa Gobernador Galvez, San Lorenzo, El Trebol, Las Rosas, Venado Tuerto, y Firmat.

Antes de abordar la cuestión interna del PS que era lo que más le importaba a Hermes Binner se consultó sobre la "aprobación de gestión" y en ese rubro el gobernador obtiene un 66,7% y la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner alcanza el 42,6%. Estos datos resultan interesantes a la hora de cruzar la información con la intención de voto en la provincia a los candidatos locales, lo cual revelaría que Binner y CFK comparten una porción decisiva de votantes.

A la hora de marcar las preferencias sobre la continuidad o no en la provincia, el 40,2% respondió "que siga el Frente Progresista", el 19,2% "que cambie hacia el Frente para la Victoria" y el 13% "que cambie hacia el Peronismo Federal".

La "foto del momento", es decir la intención de voto de los ya decididos marcó un 36,9 para el F.Progresista, 23,2 para el FPV y 14,1 Peronismo Federal.

El trabajo contratado por el socialismo contempla la evolución de la conducta de los santafesinos ya que repite la muestra y la coteja con el comportamiento de los electores en meses anteriores. En las planillas a las que tuvo acceso Rosario/12 se ve el crecimiento de la intención de voto del candidato del gobernador, Antonio Bonfatti, precisamente por el impulso que le da Binner que seguirá en esa tesitura en la medida en que se consolide el proceso de disputa interna que hoy parece inevitable. Tanto que algunas horas antes del acto de proclamación de Giustiniani en Santa Fe que sigue datado para el 5 de febrero el sector que orienta Binner prepara una movida muy grande para un par de días antes en la ciudad capital. De hecho, en las últimas horas participaron de un acto importante en Venado Tuerto al que se trasladó el hasta hoy candidato a nada Miguel Lifschitz, quien más allá de su persistente negativa puede definir el pleito cuando anunice que irá por un tercer mandato en Rosario. En ese caso, todas la encuestas, aún las que contrata el peronismo lo dan favorito y por amplio margen.

Retomando la cuestión interna, hasta diciembre según Ventroni Bonfatti "corría de atrás" ya que medía 21,7% contra el 38,9 5 de Giustiniani y el 17,4% del radical Mario Barletta. En poco más de 30 días se revirtió la tendencia y ahora el jefe de gabinete aparece con 40,6% contra 37,4 de Giustiniani y 15,1 del intendente de Santa Fe.

Lo que más entusiasma a los dirigentes cercanos a Binner que interpretan estos números no es sólo la diferencia a favor del candidato "oficial" sino la tendencia que se ha revertido y que según el informe se va marcando cada vez más en favor de Bonfatti. Es probable que haya otro medición antes del cierre de listas de hecho no se para de medir y tal vez allí con los números más finos no haya necesidad de un disputa interna y menos entre tres.

Si bien no se reunió con la Presidenta, esta semana quedó plasmada la decisión de Agustín Rossi de concurrir a los comicios del 21 de julio con los colores del Frente para la Victoria. La novedad no es esa, sino la ratificación de ir "por fuera" de la estructura del PJ santafesino, dominada por el reutemismo residual y contraria las políticas de la Presidenta CFK. Rossi no hizo nada diferente de lo que venía anunciando, así lo había conversado en su momento con Néstor Kirchner y la muerte del ex presidente no cambió las cosas. Los deseos del PJ santafesino hasta las últimas elecciones antikirchnerista en su mayoría eran que el diputado tributara dentro del partido. Rossi, que cree que esas proporciones variaron, no está dispuesto a compartir un espacio en la provincia que sus compañeros no corresponden en la nación. Pide un razonable acto de reciprocidad política, impensable en los seguidores del senador y productor sojero Carlos Alberto Reutemann. En este marco es que los "rossistas" no irán al congreso del PJ dominado por el reutemismo, y que nada de lo que se decida allí tendrá importancia como no la tuvo nunca lo estipulado en otros congresos partidarios. Al menos eso piensan también Omar Perotti quien sostiene aún su candidatura y en cuyo entorno sostienen que "lo que se diga ahora y en el congreso son fuegos de artificio, nada definitivo", dicen colaboradores del intendente de Rafaela que se cuidan muy bien de no hacer ni decir nada que pueda malhumorar a la Casa Rosada. Este es un punto a tener en cuenta, porque las relaciones entre Rossi y Perotti son buenas y el "equilibrista del oeste" lo ha hecho bien, al punto de ser uno de los pocos, sino el único otro precandidato con las puertas abiertas del FPV.

Como se adelantó en esta misma columna, Jorge Obeid ya se bajó el viernes hizo pública una conmovedora carta al presidente del PJ Ricardo Spinozzi y lo que resta saber es si desde las múltiples candidaturas gestadas por el reutemismo alguna de ellas llega al final del recorrido.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/10-27212-2011-01-30.html

  SE ACORTAN LOS PLAZOS PARA PRESENTAR CANDIDATURAS Y HAY QUE DEFINIR.

Muchos parecen empeñados en vender caro su "renunciamiento" y otros ya están perfilados hacia la interna y la general de julio. Los candidatos del oficialismo provincial y nacional, y la decisión que puede tomar el intendente Miguel Lifschitz.

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Se acercan las horas de las definiciones, aun cuando varios de los precandidatos especulan hasta el final del plazo legal para "vender" más caros sus renunciamientos. En este marco se hace difícil distinguir entre quienes adhieren a ese sistema de posicionamiento político de aquellos que en verdad están sopesando sus chances y oportunidades. Hay sin embargo un par de candidatos que parecen inamovibles y salvo algún golpe de furca -improbable a esta altura- serán de la partida. En el oficialismo es Antonio Bonfatti, y en la vereda de enfrente es Agustín Rossi. Si bien la suerte de ambos está atada a sus máximos referentes, no se avisora que Hermes Binner o Cristina Fernández de Kirchner vayan a cambiar sus estrategias.

En el socialismo el senador Rubén Giustiniani -que voluntariamente ha achatado su perfil en los últimos días- anuncia el lanzamiento de su precandidatura a la Casa Gris para el 5 de febrero, algo así como el siglo que viene en los tiempos que corren. Salvo sus más cercanos colaboradores que sostienen que "se hace en esa fecha para organizarlo bien", el resto del partido supone que es una señal para iniciar el camino del desmonte de su postulación, naturalmente con una negociación de por medio, circunstancia que siempre le resultó favorable al Senador porque cada vez que lo hizo obtuvo lo que quiso. Esta vez tal vez lo logre, sólo si entre lo que quiere no está la candidatura a gobernador que por ninguna razón Hermes Binner dejará en sus manos. Fuera de eso, y la Intendencia de Rosario, que dependerá de lo que diga Miguel Lifschitz, lo demás está abierto al diálogo, incluidas la candidaturas nacionales que es lo que realmente le interesa al Presidente del PS.

"Tenemos que lograr primero la unidad del socialismo para avanzar luego en la unidad en el Frente Progresista", sostuvo el siempre criterioso Raúl Lamberto a sabiendas de que su candidatura a Intendente de Rosario plagada de afiches de claro impacto- no tendría mucho más recorrido. Pero el "Pato" es un hombre de partido y sabe los riesgos que se corren por bravatas o caprichos. Absolutamente innecesarios.

Los radicales también esperan que muevan los socialistas. Miguel Barletta, que había lanzado su candidatura pensando en negociar en una posición de fuerza, no se puede "bajar" mientras haya dos candidatos del PS, y sabe que sus plazos se acortan sobre todo para decidir si seguirá en la ciudad, eventualmente aceptará acompañar a Bonfatti o piensa en la lista de diputados nacionales para las elecciones octubre. La que sí está descartada es la operación que circuló "brevemente" esta semana de un posible acuerdo Giustiniani Barletta. Salvo que el senador le ofrendara el numero uno al intendente radical, Barletta obtendría lo mismo en la "concesionaria oficial". Y si bien Giustiniani hasta hoy estaría dispuesto a regalarle la única banca en el Senado del socialismo en medio siglo, se hace difícil pensar que haría lo propio con la candidatura a gobernador.

Los plazos se pueden acortar si Miguel Lifschitz anuncia que irá por un tercer período en Rosario. Lo que hasta hace poco parecía imposible hoy ya no lo es y comienza a transitarse el camino de lo probable. Si no es él será alguien que siga su proyecto y el Intendente podría estar en la boleta como candidato a senador por el Departamento Rosario. No sería lo mismo, todos lo saben, y es por eso que también se demora esa definición que saldaría no ya la interna del Frente Progresista sino que comenzaría a perfilar la elección provincial, con un peronismo que todavía no luce preocupado por el handicap que le otorga la interna socialista.

No obstante, el PJ tendrá que definir su estrategia al margen de los que hagan los socialistas. El primer paso es saldar la historia de "ir por afuera o por adentro". En ese sentido lo de Rafael Bielsa es propio de quien ha visto a la Virgen entre azahares y mandarinas. Dijo que Néstor Kirchner le dijo antes de morir que "hay que ir por afuera", y hace unos días calificó de "traidor" al que vaya por fuera del PJ. Lo que sucede es que "por fuera" va Rossi con los colores del Frente para la Victoria, y ahí Bielsa no tiene nada armado. Por "adentro" está el reutemismo residual, lo que queda del obeidismo y Omar Perotti, que es quien más seriamente ha encarado la campaña, pensando realmente en ser candidato, aun cuando tal vez no llegue a serlo.

En el peronismo, con excepción de Rossi, están esperando que el Lole se despierte -no hay señales de que eso pueda ocurrir- que Jorge Obeid deje de acercarse tanto a Mauricio Macri y a Francisco de Narváez, y en el caso del Intendente de Rafaela, ver las últimas encuestas y tal vez sentarse a conversar con el "Chivo". "Bielsa va a hacer lo que digamos nosotros", sostuvo hace unos días un operador de la Casa Rosada. Lo más probable, entonces, será que se vuelva a su casa en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y si no fuera así sería bueno que conteste lo que le preguntó uno de los más cercanos colaboradores de Rossi, el diputado provincial Luis Daniel Rubeo: "que me diga en qué escuela votó en el 2009 y dónde vive en Rosario". Sin comentarios.

Podría decirse, parafraseando al gran maestro Miguel Najdorf, "mueve la dama, y termina la partida".


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/10-27119-2011-01-23.html

  LA UNIDAD TAN MENTADA EN EL PERONISMO SANTAFESINO ESTA CADA VEZ MAS LEJOS.

El kirchnerista Agustín Rossi es el único que no tiene dudas de lo que hace con su candidatura. Perotti, Bielsa y Spinozzi tratan de acomodar su discurso entre la presidenta y los viejos referentes provinciales que no están en escena.

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El peronismo de Santa Fe intenta disfrazar de "pluralidad y diversidad" lo que en realidad es un desbande. Con la excepción de Agustín Rossi que hace mucho tiempo que sabe donde está parado y lo que debe hacer, el resto de los aspirantes al Sillón del Brigadier a través del peronismo, han tenido una conducta ululante, calculadora y de final incierto, propia de sus limitaciones políticas y necesitadas de la figura de un conductor que una vez más se fue a boxes. Su nueva vocera, la diputada Celia Arena que reemplazó en esa función a Roxana Latorre después de una década, sostuvo que "(Carlos) Reutemann va a aparecer después de la interna y acompañará al candidato del peronismo unido". Al parecer la epifanía requiere la unidad del PJ por la que el ex piloto de fórmula uno no hace absolutamente nada. Más aún ni siquiera desalienta a más de uno de los suyos que no tiene la más mínima chance y sigue empapelando paredes y organizando reuniones microclimáticas.

Pero así es Reutemann y nadie a esta altura se puede mostrar sorprendido. El senador no mueve un dedo por nadie más que por él mismo y no ha aparecido ninguna razón para que cambie su conducta. Sobre todo porque sigue borrado de las lides nacionales, sin miras de reaparecer y con una posición cada vez más conciliadora con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. En este contexto, las declaraciones de Arena son casi de compromiso, porque nadie imagina un peronismo unido. Rossi fue muy claro y se prepara para las elecciones del 21 de julio pasando por alto las internas abiertas porque no rivalizará con Omar Perotti, Ricardo Spinozzi ni "Cachi" Martínez a quienes ubica fuera del espacio que el representa y que es nada menos que el oficialismo nacional.

Lo único que puede distraer levemente al "Chivo" de este plan es la política de "tiempo compartido" que no parece querer abandonar Rafael Bielsa que cada tanto manda una semana de pegatina "all inclusive" (vía pública, pasacalles y afiches). Pero nadie lo toma en serio, después del fracaso histórico del 2007 cuando por primera vez un representante del peronismo perdió una elección a gobernador. Rossi se siente firme en sus aspiraciones, algunas encuestas que ha contratado le dicen que hasta creció 3 centímetros su talla, una exageración que al fin de cuentas no le será útil, pero más allá de que el espejito le diga que "no hay nadie con más votos que él", lo cierto es que en el genérico "peronistas" el Jefe de bloque de diputado nacionales marcha claramente adelante de sus colegas, el Intendente de Rafaela y Senador por General López.

La incógnita está abierta con "Cachi" Martínez que sigue afrontando la mayor campaña de cartelería para este turno electoral y que le ha dicho a sus amigos, los seguidores de su mentor político el fallecido senador Massat, "que no se baja ni negocia". Con el "no se baja" hubiera sido suficiente si realmente no quisiera negociar. Rossi tiene una buena relación con Perotti, no tanto con el presidente formal del PJ Spinozzi. Comparten el plano generacional y la idea de que los que pasaron ya no volverán y que es aquello lo que los divide, más que el presente o el futuro.

Perotti, "el equilibrista del oeste" lo demostró en los días del conflicto del gobierno con las patronales del campo. Al estilo Buster Keaton vestía el uniforme de los dos bandos, les decía a los chacareros en el piquete que estaba allí con ellos y de hecho estaba y al gobierno nacional que concurría a las rutas para escuchar los reclamos y transmitirlos a la Presidenta. Hasta llegó a compartir la tribuna de un acto convocado por el kirchnerismo una tardecita, después de haber estado a la mañana en los piquetes. Para el "Cirque du Soleil". Spinozzi es el senador por el departamento en cuya ciudad más importante descargaron una lluvia de huevos sobre Rossi, a quien consideraron "un provocador" y no víctima de la intolerancia por el sólo hecho de haber ido como diputado por Santa Fe a una de las ciudades más importantes de la provincia.

Es oportuno recordar estas situaciones porque ayudan a explicar este presente. No fue el siglo pasado, fue "anteayer", y salvo Rossi que recibió lo huevazos el resto no parece recordarlo. Lo mismo que los carteles de "persona no grata" para la presidencia o el "todos somos el campo", ahora que la vienen juntando con pala, pero sin hacer la más mínima autocrítica, ni pagar más impuestos o terminar con la explotación de los peones rurales.

En este contexto, lo que puede pasar es que el PJ no kirchnerista haga su interna entre Perotti y Spinozzi, defina no sólo la candidatura a gobernador sino la lista de legisladores provinciales. Martínez siga pegando afiches y hablando un poco para que los rosarinos no crean que es Luis Ricossa el que se lanzó a la política y dejo "Zapping Sport", pero con limitadas chances de éxito electoral. Y Rossi, que ya perdió una elección para gobernador en rigor una primaria con Bielsa tiene tiempo, medios y espalda política para intentar lo que hoy aparece como muy complicado, que es llegar a ser gobernador de Santa Fe. Lo que es seguro es que se han invertido las proporciones y en ese sentido la responsabilidad política es de "el hombre que nunca estuvo", ya que su nueva deserción deja baldado a un amplio sector del PJ y lo transforma en un elemento funcional a la estrategia del socialismo que a pesar sus propios errores conserva intactas las chances de retener la gobernación en nombre de Hermes Binner y a través de Antonio Bonfatti o quien termine siendo el candidato. Si eso ocurriera, esta vez nadie podrá decir que fue Rossi o el kirchnerismo el que "hizo perder al peronismo" en todo caso puede ser al revés, y antes de que suceda, eso es lo que deberían evaluar los dirigentes ya lanzados, salvo que aparezca "el salvador" que no se sabe si está en el campo o en Montecarlo.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/10-27022-2011-01-16.html

  PANORAMA POLITICO


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Ya está corriendo el año de las cuatro elecciones. De aquí en más, cada dos meses -días más o menos- habrá "prueba" como en la escuela. Y si bien pueden reconocerse tendencias -como sucede con el rendimiento de los alumnos- resulta difícil establecer un patrón de conducta en el electorado cuando comienzan a aparecer los primeros números para cada una de las instancias electorales. Las internas abiertas son un enigma, sobre todo porque son las primeras y porque una vez más se inaugura una metodología sin precedentes. La boleta única, con foto del aspirante tendrá su peso, no definitivo pero sí para tener en cuenta. Salvo alguna excepción -si es que termina siendo candidato- los postulantes son muy poco conocidos. Tal vez lo sea Ricardo Spinozzi en Venado Tuerto, Omar Perotti en Rafaela o Juan Carlos Mercier en la ciudad capital, pero salvo Agustín Rossi -cuya imagen trasciende inclusive los límites de la provincia- no hay un candidato que supere el 30 por ciento de conocimiento y a partir de eso se puede colegir la baja intención de voto.

En el socialismo no es muy diferente; corre con alguna ventaja Rubén Giustiniani -que tiene varias elecciones en el lomo- sobre Antonio Bonfatti de quien la mitad de los votantes no conoce su existencia, o Mario Barletta que fuera de Santa Fe es tan desconocido como sus colegas del PJ mencionados más arriba. Ni Jorge Obeid, ni Miguel Lifschitz son por ahora candidatos y paradójicamente son los de mayor índice de conocimiento y en del caso del Intendente de Rosario se agrega una creciente imagen positiva. Esto sin contar al gobernador Hermes Binner y a Carlos Reutemann que no tienen competencia dentro de sus respectivos espacios pero que no serán candidatos. Tal vez Binner integre una fórmula testimonial con el ganador de la interna de la UCR para las elecciones nacionales, el último examen del 2011.

En 20 días quedarán "en pie" apenas un par de candidatos por cada uno de los partidos mayoritarios, más los aspirantes por las fuerzas menores que no tienen necesidad de competir por la nominación.

A esta altura en el 2009, de cara a la elección para senador nacional y diputados, los primeros números daban una paridad que más tarde se vio reflejada en el resultado. Ganó Carlos Reutemann a Rubén Giustiniani por un par de puntos -superando ambos el 40 por ciento de los votos . Se trataba de una elección más simple, casi un "mano a mano", sin internas previas ni presidenciales posteriores. Sin embargo la gran incógnita era la "transferencia de votos" que podría operar Binner a favor de Giustiniani.

En esta misma columna, el 11 de enero de 2009 -hace dos años menos dos días- se publicaba que "alrededor del Lole son optimistas porque los datos de los sondeos hablan de una transferencia de votantes de Hermes Binner a Giustiniani inferior al 40 por ciento". Hace unos días Binner hizo una aproximación a una autocrítica: "las cosas que le dije al Lole" dijo el gobernador para recordarle a Giustiniani lo que hizo por él.

Pero no parece que aquella derrota conseguida por Giustiniani -que igual fue electo Senador por 6 años- haya calado en su autoestima política, ya que insiste con la candidatura de Antonio Bonfatti cuando los muestreos de opinión lo dan muy por debajo de lo que se esperaba después de tanta presencia junto al gobernador. Nadie duda de la imagen favorable del Gobernador, al punto de que ya hay insinuaciones -que serán desmentidas hasta que pase- de candidaturas que se "bajarían" si hubiera un escenario diferente. Tanto Barletta como Giustiniani están viendo los mismos números que ve Binner, con la diferencia de que ahora es el Gobernador el que no quiere "negociar" sin derrotar a sus adversarios internos.

Esto es los que en las ultimas horas habría provocado que Miguel Lifschitz se "corriera" un poco de la escena, aunque el "centro" se vaya desplazando junto a él. Es que el Intendente es el de mayor intención de voto, y no quiere un tercer período como tratan de convencerlo Binner y los seguidores del Gobernador. Aunque no se lo confirme públicamente, hubo contacto entre los diferentes sectores -excluido el de Giustiniani- evaluando la volatilidad del escenario. Y si bien no lo va a reconocer, el Intendente de Rosario no termina de digerir su "no candidatura" a la gobernación en este contexto y con el peronismo desordenado.

Esto se puede verificar viendo que Giustiniani lanzó a Miguel Zamarini pero postergó su proclamación, lo mismo el Intendente de Santa Fe que corre el riesgo de quedarse con las manos vacías si la interna se concreta. Barletta no pensó nunca que podría haber disputa; se vio obligado por su relevancia pública a encabezar una lista de la UCR pero pensando en negociar mejor que la vez anterior, cuando se conformó el Frente Progresista y los radicales no "cobraron" como esperaban. Sabe también que una interna contra el gobernador -porque Binner ya está jugando y lo hará cada vez más fuerte- no tiene chances de ganarla, y presume que si hay confrontación el desgaste de la primaria dejará herido de muerte al Frente Progresista de cara a la elección general. En rigor el único aliciente lo encuentra en el desbande peronista que es funcional a la displicencia del oficialismo que tendría más cerca el triunfo con un armado más racional.

Todo esto para el primer turno. Demasiado rebuscado para una interna. A partir de esto habrá que imaginar la complejidad de la elección provincial. En ella, según quien sea el candidato y el resultado, Binner podrá ver fortalecida su proyección nacional o lo contrario. En cualquier caso, no parece que esto preocupe demasiado al Gobernador, que sigue enfocado en la elección de la provincia, aún cuando su figura trasciende los limites provinciales y tenga en sus manos el "armado" para que la bancada de legisladores nacionales no sea la raquítica representación que hoy ostenta.

Los que conocen bien a Binner saben que cuando más adverso es el panorama mayor es el redoble de la apuesta. Cuando el candidato fue él casi siempre salió airoso, en las otras elecciones no presenta el mismo récord.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-26919-2011-01-09.html

  PANORAMA POLITICO


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El acto convocado por el kirchnerismo santafesino el miércoles pasado tendrá inevitablemente incidencia sobre la interna del partido Justicialista santafesino. Miles de rosarinos llegarón a la bajada Sargento Cabral movilizados por el aparato y otros tantos lo hicieron espontáneamente. Tanto una cosa como la otra son señales para tener en cuenta de cara al proceso electoral. En el invierno del 2007 Rossi perdió la interna cómodamente frente al paracaidista Rafael Bielsa, en una compulsa en la que el reutemenemismo se había metido debajo de la cama. Y el año pasado, el mismo Rossi alcanzaba a duras penas el 10% de los sufragios para renovar su banca en el Congreso de Nación. Pasaron apenas tres años del primero de los hechos, y la política del "tiempo compartido" ensayada por el ex Canciller fue derrotada por Hermes Binner, y poco más de un año de aquel 28 de junio en el que precipitadamente se anunció la muerte del kirchnerismo. Era impensable entonces -y para muchos hasta el martes- que Rossi juntara 15 o 20 mil personas en un acto público. Tanto que la figura del Chivo fue rehabilitada por medios que antes sólo se ocupaban de mostrarlo recibiendo huevazos.

La presencia de jefes comunales, dirigentes de organizaciones gremiales y figuras de la política nacional hablan a las claras de un "Rossi recargado", que si antes "atendía" a Carlos Reutemann, como no lo haría ahora, que una vez más el piloto se borró. Pero en rigor el diputado no se ocupó del senador, al que algunos cultores de la política ficción imaginan como el vice de Cristina, sino a sus "beneficiarios", mayormente dirigentes del interior con un involuntario perfil bajo que prosperaron en la política en las boletas del Lole. Hasta ahora ninguno de ellos que se muestran en afiches de distinta factura se ha animado ni al acto público ni a la definición en contra de nadie, ni siquiera de Hermes Binner, al que también le disparó el jefe del bloque de diputados nacionales del oficialismo. Para ser justos habría que destacar que Omar Perotti es el que más seriamente ha insinuado su vocacion de poder, no tanto por la campaña plagada de simplificaciones y lugares comunes, sino por su determinación que podría resumirse en un "ahora o nunca", aún estando más cerca del nunca. Jorge Obeid, parece haber revisado el archivo: "Sólo si Reutemann es candidato a Presidente yo seré a Gobernador", dijo el ex mandatario y no parece que el Lole vaya a hacer ninguna otra cosa que ir a votar el año que viene.

El discurso de Rossi es el mismo que cuando lo tapaban los silbidos en los días de la disputa con las patronales del campo. Lo que ha cambiado es el contexto, y no por casualidad sino por políticas implementadas desde la Casa Rosada, que dieron vuelta la historia, y a varios de los "protagonistas" del "grito de la Recoleta" que con la soja a más de 1.300 pesos y laxos controles de la evasión no pierden tiempo en asambleas y se dedican a cosechar, como antes, como siempre. A eso se agrega la triste imagen de los principales dirigentes opositores, que son casi todos funcionales a la gestión de CFK y cuando no, se enfrascan en las internas que parecen ser su vocación irrefrenable.

Rossi es hoy beneficiario de este contexto, pero sin la proyección optimista que se advierte en los funcionarios nacionales y en él mismo entorno al comicio para elegir presidente. Santa Fe es otra cosa, y si bien la imagen de Cristina Fernández sigue creciendo, las encuentas muestran que hay "voto cruzado" con Hermes Binner, aunque hay que decir que el gobernador no competirá en la provincia. En rigor, lo que dicen los sondeos es que más de la mitad de los que votarían por Binner en Santa Fe, aprueban la gestión de la Presidenta o la consideran la mejor candidata. Y algo más, Carlos Reutemann -ausente con aviso- sigue midiendo más que cualquier dirigente del PJ para una eventual candidatura a gobernador.

El desafío para Rossi -que no prevé unidad en Santa Fe- es conquistar a esos votantes de Reutemann que probablemente también votarían por Cristina. Difícilmente un votante del socialismo se vuelque para ese sector en la elección provincial -sí en la nacional- pero la disputa interna por la sucesión de Binner es un inesperado regalo para Rossi y para todo el peronismo. Las cuentas previas de un peronismo dividido prácticamente en mitades, no necesariamente 50 y 50, alentaba a socialistas a conservar un piso del 40% de los votos, suficientes para derrotar a las dos vertientes peronistas, en principio la de Rossi y la del resto. Ese "resto" deberá ir a internas para definir el candidato. Por ahora son como media docena, aunque la mitad de bajará si ve que después de eso no hay una sola lista del PJ. Rossi ya ha dicho que no irá a internas en la medida en que no haya un alineamiento con el gobierno nacional. Que por ahora no se ve, pero que no habría que descartar. En eso el peronismo no tiene complejos, casi todos fueron menemistas, luego duhaldistas y hasta hace poco kirchnersitas. Algunos lo siguen siendo, y es razonable que sean los que ocupen el centro de la escena y hagan la "pata ancha". Ganar la elección será más trabajoso, pero no imposible como hace apenas un par de años cuando los mismos que ahora buscan su lugar bajo el sol se preguntaban si Cristina terminaría su mandato.

Lo que será de Santa Fe, sus obras, sus necesidades, su destino, será motivo de otra columna, como seguramente de los desvelos de los candidatos que por ahora sólo piensan en cómo llegar en lugar de lo que tendrían que hacer.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-26573-2010-12-12.html

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En horas nomás, habrá al menos un par de lanzamientos oficiales de candidaturas a la gobernación de Santa Fe. Eso en actos públicos, que son el paso siguiente al afiche y al anuncio informal a través de algún otro medio. Este paso lo van a dar Agustín Rossi y Rubén Giustiniani, dos hombres de la "liga nacional" aunque hay que reconocerle al diputado kirchnerista que su cercanía con la provincia es infinitamente superior a la del senador socialista que se acerca más a la política del "tiempo compartido" que inauguró Rafael Bielsa y que parece haber abandonado sus expectativas de presentarse en Santa Fe. Giustiniani -es justo decirlo-ha recorrido bastante la provincia en el último par de meses, llegando a lugares que jamás había visitado como senador nacional, ni siquiera cuando hizo campaña para llegar a la banca. La explicación es sencilla: Una victoria y retener la gobernación no parece ya la tarea titánica que le cupo a Hermes Binner cuando peleó y perdió ajustadamente en 2003, o cuando ganó por 10 puntos en 2007.

La tarea de "desmonte" del peronismo la hizo el ex intendente de Rosario, lo mismo que la siembra de los últimos años, desde la Casa Gris poniendo en marcha un proyecto que no cree que Giustiniani esté dispuesto a continuar. Es por eso que a esta hora la interna parece inevitable. Y eso que Miguel Lifschitz sigue mostrando una prudencia que no se ve ni en Binner ni en Giustiniani, al no lanzar su candidatura a gobernador, aún siendo el de perfil más alto y mayor aceptación en Rosario, cuya continuidad de 20 años corre el peligro de perderse por la interna feroz. Cerca del Intendente hablan de "blindar Rosario" ante un eventual "choque de trenes" que se daría entre las huestes de Binner y Giustiniani. Aunque para este cronista la única manera de "blindar Rosario" sería jugando el nombre del propio Intendente, cosa que no parece probable, al menos por ahora. Si finalmente esto ocurriera, las chances de Giustiniani de derrotar a Antonio Bonfatti (ya era hora de nombrarlo) serían más bajas, y con eso especulan en el entorno del Gobernador.

A este dilema socialista hay que agregar la fuerte embestida de Mario Barletta, que no hubiera salido al ruedo sino se hubieran expuesto las grietas en la estructura del PS. El Intendente de Santa Fe que se hubiera conformado con el ser el vice de Lifschitz, no tiene alternativa frente a su tropa que salir a disputar frente a dos candidatos que dividen votos y que no generan un atractivo especial en la opinión pública. Razonablemente cree que los votos son de Binner y no van a ir por ósmosis a su jefe de Gabinete y mucho menos a su enemigo interno. El año pasado. A esta altura, Barletta pensaba si sería candidato a vice o iría por su reelección en Santa Fe. El escenario se completaba con Binner proyectado a nivel nacional, acompañado en la construcción por el Senador y presidente del PS, y Lifschitz recorriendo la provincia. Pero los socialistas no hicieron nada de eso, y tanto Binner como Giustiniani se encerraron en la interna chica de Santa Fe, dejaron el hueco a nivel nacional -que tal vez se llene acompañando a "Ricardito" para salir segundos con suerte- y le pusieron la alfombra a la UCR para que vaya por la gobernación.

"Nadie se baja" pronostica con pesar un viejo afiliado socialista. Y explica: "Binner no puede hacerlo porque en ese mismo momento termina su mandato, y Giustiniani no tiene nada que perder, se tira con red, cuatro años más en el Senado de la Nación". La verdad es que no resultaría fácil refutarlo. Lo mismo que el pronóstico reservado del resultado de ese choque interno: "Puede ganar Bonfatti por la estructura provincial y porque Binner se carga al hombro la campaña, pero va a dejarlos tan heridos que no se qué pasa en la general", sostiene. El escenario alternativo más lejano sería un triunfo de Giustiniani que provocaría un final de mandato a los ponchazos de Binner y el mismo efecto en la general aunque suavizado por una excusa elemental; "si pierde la provincia es por el gobierno de Binner y si sucediera lo mismo en Rosario, la culpa sería de Lifschitz". Un tercer escenario -que ni siquiera se esbozó- es el triunfo de Barletta por sobre los votos divididos del socialismo: La hecatombe.

La historia del socialismo mostró siempre que la mesa de negociación era el lugar en el que se dirimían este tipo de cuestiones. Todos creen -o al menos dicen que creen- que lo mejor sería que no haya enfrentamiento interno entre listas que dejarán vencedores y vencidos. La falta de antecedentes sobre las conductas post-internas puede llevar al error de pensar que un partido casi familiar puede llegar a tener la capacidad de regeneración que tiene el peronismo. Sin "historia clínica" que avale conductas, este cronista es más proclibe a pensar que los derrotados serán conspiradores más que aliados y que la historia aquella de que "el que gana conduce y el que pierde acompaña" puede servir para el peronismo, y hasta ahí no más.

Aún fuera de la discusión por la candidatura a Gobernador, es Lifschitz el que tiene más a mano la posibilidad de reencauzar una situación que parece descontrolada. Primero no sumándose al pelotón para ir a interna, luego pesando para evitar la confrontación.

Tal vez no se note porque el estilo de los socialistas es monacal más que asambleista. Pero están lanzados como bólidos a gran velocidad, tanta que no ven las señales y corren el riesgo de los protagonistas de esa tragicomedia en la que un ánima le dice a la otra:

"-¿No viste el cartel?

-Sí. Decía "Fernet Branca".

-No. Decía "Frene Barranca".


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-26477-2010-12-05.html

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Nadie sabe a ciencia cierta qué va a pasar. Ni siquiera aquellos que en principio tienen en sus manos la capacidad de incidir sobre el electorado aún no siendo candidatos. La figura más relevante de la política santafesina, no termina de definir quién será el candidato que él quisiera que lo sucediera en la Casa Gris, y no por falta de voluntad sino por un probable error de cálculo. Esto en el socialismo, donde Hermes Binner -que hace más de un mes- lanzó a Antonio Bonfatti como su candidato, y ni Miguel Lifschitz ni Rubén Giustiniani han declinado sus expectativas de ser ellos los aspirantes al sillón del Brigadier. Todos hablan de unidad y a esta altura casi nadie cree en ella. Alrededor de Binner esperaban gestos inequívocos de parte del intendente de Rosario que allanaran el camino de una negociación con el sector de Giustiniani. No sólo esos gestos no aparecieron sino que en las últimas jornadas se recalentó la situación interna y Lifschitz ya amagó con proponer a su sucesor sin esperar los tiempos partidarios.

En las huestes de "pechito" siguen blandiendo una encuesta que uno de sus operadores rentados sostuvo que "fue hecha por gente de Córdoba" aunque no facilitó el "pie de imprenta". Según esos números el senador está cortado lejos del segundo que para colmo no es Bonfatti, sino Lifschitz. Perdiendo en las encuestas y en las elecciones generales, Giustiniani fue elegido y reelegido senador nacional, demás está decir lo que cree que vale si encabeza los sondeos. Tanto que supone que enfrentarlo a Binner lo fortalecería. Sin dudas, un hombre que no habiendo ganado nunca una elección lleva casi diez años en el Parlamento y todavía le quedan cuatro más es un hábil negociador. Es por eso que los sectores que no pertenecen a "la familia" no se sienten confiados de obtener un buen resultado en la mesa de negociaciones. De hecho cada vez que hubo ese tipo de mecánica terminó pasando lo que Giustiniani esperaba que pasara. Aunque hay que decir que nunca antes se había llegado a una situacion de esta naturaleza, más que nada porque recién después de la irrupción de Binner en el escenario provincial el partido empezó a disputar poder en serio. Y esto es lo que moviliza a tantos ahora para ser candidatos. No se trata de un acto de servicio ni un deber cívico, sino de ver tan cerca algo que parecía remoto e inaccesible. Sucede que como decía Serrat "cuanto más voy pa'allá más lejos queda" y al socialismo se le está empezando a inundar el patio. Allí están los radicales, que ven el río revuelto, y le ponen una fichita a Mario Barletta, y por supuesto el dirigente de la Junta Coordinadora Nacional residual, Luis "Changui" Cáceres que anunció que también será candidato.

Para bien o para mal, en el peronismo las cosas tampoco están claras ni sencillas. Tanto que han aparecido en Rosario afiches de tres o cuatro candidatos casi desconocidos para el electorado aunque de mucho recorrido en el microclima político. Omar Perotti con "la fuerza de nuestro interior" aparece abrazando a un obrero con casco amarillo y todo, igualito al aviso de Direc TV en el que advierte que no lo está felicitando sino exprimiéndolo. Una lograda producción fotográfica, más para un Big Mac que para un casi desconocido. Casi lo mismo pasa con "Juanchi" Mercier que se muestra sonriente como si fuera Luis Miguel o el "Chaqueño" Palavecino. El Presidente del PJ, Ricardo Spinozzi que insiste desde las alturas, completa ese terceto que entre todos sumán menos de 5 puntos de nivel de conocimiento, no ya de intención de voto en la ciudad de Rosario. Se agrega el "Chivo" Rossi que es el mejor posicionado y desde hace tiempo están los afiches de Rafael Bielsa que fiel a sus antecedentes no claudica en la metodolía política del "tiempo compartido": Una semana cada tanto en la provincia y el resto trabajando en Buenos Aires. Y aunque el archivo ya lo dejó fuera de carrera ("sólo voy a ser candidato a Gobernador si Reutemann es candidato a Presidente", sic) Jorge Obeid sigue esperando que lo coronen el candidato de la unidad, aunque por su últimos gestos en el Congreso (le regaló un par de guantes del Roña Castro a la dipugolpeadora Graciela Camaño) está más para jurado de "Bailando por un sueño" que para Gobernador de Santa Fe.

Como se ve es un momento de gran incertidumbre. Más allá del "viento de cola" para los ejecutivos, parecen que no saben cómo desplegar la velas y avanzar hacia un destino cierto. Tal vez porque hubo antes, y todavía hay, mucha conversación, cuando se sabe que en el barco si manda el Capitán no manda el marinero. Hay muchos a los que les gustaría tomar el timón, y ni siquiera saben nadar. Menos mal que hay internas abiertas y no Ley Lemas, de lo contrario estaríamos expuestos a que alguien que está más para tomar sol en la cubierta que obrando de timonel se quede al frente del barco en el que estamos viajando todos. Y no es ficción; ya pasó no una vez sino dos veces.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-26377-2010-11-28.html

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La semana que pasó estuvo signada por los escándalos en el parlamento nacional. En rigor nada grave, pero magnificado por los medios según sus intereses. Primero las supuestas "presiones" o intentos de soborno que denunciaron un trío de diputadas nacionales que están más para "los Angeles de Charlie" que para la tarea legislativa, con Elisa "ave fenix" Carrió -como ella misma se autoelogió- y con el apoyo de la amorosa Patricia Bulrich Luro Pueyrredon. Y en pleno tratamiento de los episodios el trompazo de la diputada Graciela Camaño a Carlos Kunkel. Las derivaciones del golpazo fueron diversas, desde el elogio holliwoodense de Lilita, pasando por las "encuestas" sobre si "se justificaba o no una reacción así", por parte de periodistas que no se aguantan ni un bife, hasta llegar al sensato repudio de la mayoría de la opinión pública, es decir la gente que está en su sano juicio. Todo este conventillo -que para algunos fue una catástrofe republicana- no es nada al lado de lo que representa dejar sin presupuesto al Poder Ejecutivo. Ese es el verdadero problema, no las novicias rebeldes, ni la tigresa Camaño. Y para colmo, el ejemplo cunde: En Santa Fe el kirchnerismo no le va a dar quórum al gobierno socialista en una suerte de aplicación de "ley del talión" que no rige en la provincia ni en el país.

Pero ni la presidenta ni el gobernador verán afectada considerablemente su gestión, al punto que los radicales -como siempre- tarde y mal, creyeron que era oportuno reabrir el asunto y tratar el presupuesto en la Cámara. Ya no sucederá, pero en Santa Fe todavía se está a tiempo, no para evitar "atentar contra el federalismo" como exageran los legisladores del socialismo que no quieren "atar el tratamiento del presupuesto nacional al de Santa Fe". Y en parte tienen razón, sólo que debieron convencerlo al senador Rubén Giustiniani que fue el "estratega" que adoctrinó a los diputados por Santa Fe para que no bajaran al recinto asumiendo la misma postura que el PRO, el Peronismo Federal y los Lilita boys, entre otros. Pero como se dijo más arriba ya es tarde. Y al parecer el "Chivo" sigue ese camino instruyendo a sus legisladores que paguen al gobierno provincial con la misma moneda. Un error, que se suma a otro error y que por tanto no corrige nada. Es probable, sin embargo, que los otros sectores del PJ provincial asuman la responsabilidad que les compete. Más aún, el presidente del partido, y precandidato a gobernador sostuvo que "en el Senado la responsabilidad es nuestra", advirtió Ricardo Spinozzi, que tendrá que discutir con el experto "Juanchi" Mercier, también precandidato y otros legisladores departamentales que naturalmente pretenderán obtener beneficios para sus comunidades. Y eso es la política, no un cursillo de catequesis, ni evocaciones supraterraneles, es la negociación y compatibilización de intereses muchas veces contradictorios. Esto es lo que no entienden los que están acostumbrados a "comprar y vender" en lugar de acordar. Sino que lo diga Felipe Solá que en pleno debate de la "Ley de medios" que el socialismo votó con el gobierno nacional, le dijo a la diputada Monica Fein "ustedes votan esto sin que les den nada a cambio...estan locos". La media sonrisa del reciclado Felipe denotaba el "gran negocio" que seguramente él hubiera hecho. Pero no fue así, y los cataclismos pronosticados por la diputada clarividente por el Chaco nunca sucedieron, ni al socialismo lo borraron de la prensa, o le hicieron la cruz a Binner. Nada de eso, en todo caso, el reconocimiento de importantes sectores de la sociedad que no adhieren al kirchnerismo y que no obstante consideran acertadas muchas de sus iniciativas como lo fue el adecentamiento del mapa de los medios. Es por eso que resulta difícil entender estas posiciones, tanto del socialismo a nivel nacional como del kirchnerismo en Santa Fe, si no se agrega el condimento de las próximas elecciones.

En el caso del Socialismo, la sobreactuación opositora de Giustiniani le cierra al candidato por las dos puntas: Por un lado queda como el adalid que le pone freno a las demasías del gobierno y por otro le tira un "durmiente" a Binner en Santa Fe. Lo que muchos allegados al gobernador se preguntan es por qué no instruyó él a sus diputados para que den quórum y en todo caso votaran en contra de la iniciativa oficial. Hay quienes sostienen que Binner no quiere "empiojar" la interna a la espera de que "Pechito" deje de blandir encuestas que lo dán como el preferido y se baje de la candidatura a gobernador que no se atreve a hacer pública, fiel a su estilo de penumbras hasta el último momento. Y como el "jefe" del partido -al menos en los papeles- es el Senador que "primereó", los diputados nacionales obedecireron debidamente.

A la hora del presupuesto en Santa Fe lógicamente no estará Giustiniani para "levantar el muerto" y la "reciprocidad" kirchnerista le dará margen a Binner para sentirse menos contrariado con lo que hicieron los diputados nacionales.

En el caso del PJ el "Chivo" también hizo la suya, los reutemistas o como se los quiera llamar harán otra cosa y la "chapa" de opositor a Binner quedará en su poder. Nadie sabe cuán útil puede ser, pero sí que cada vez es más difícil pensar en que el PJ marche unido a los comicios del año que viene.

Así como sostuvo que "no podemos gobernar con el presupuesto de Prat Gay" en alusión a los cambios que querrían introducir los opositores, Rossi debe saber que Binner no tiene porqué gobernar con el presupesto de "juanchi" Mercier.

Pero ni una cosa ni otra parece ser significativa. La mayor parte del tiempo se dedicó a atender la histeria de un puñado de legisladoras y mano larga de otra que como toda autocrítica ofreció "dar un paso al costado". No quedó claro si se refería a su renuncia o a ubicarse mejor para aplicarle un cross al mentón al provocador Kunkel.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-26278-2010-11-21.html

  ROSARIO/12 PUDO SABER EL CRONOGRAMA PARA LAS ELECCIONES DE 2011.

Se había especulado con el 31 de julio, pero altas fuentes del gobierno lo descartaron y confirmaron que sería el 17 de julio. Es para no superponer las campañas electorales nacionales con las provinciales. Las internas, para mayo.

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Las elecciones para gobernador de Santa Fe serán el 17 de julio. "No sabemos de dónde salió lo del 31, pero se estarían superponiendo las campañas para las provinciales con las internas abiertas para las fórmulas presidenciales" dijo a Rosario/12 una alta fuente del gobierno socialista. Y si bien el cronograma que prevé cuatro concurrencias a las urnas durante el 2011- es apretado, hay margen para evitar situaciones como la descripta por el funcionario provincial. Al corcet que imponen las constituciones -tanto la nacional como la provincial- hay que agregarle la ley que sancionó el parlamento fijando el 14 de agosto para definir los binomios presidenciales, las vacaciones de invierno (con las escuelas donde se vota cerradas) y por si hacía falta algo más, la disputa de la Copa América de Fútbol que tiene en Santa Fe a una de las subsedes donde jugará la selección nacional. Así las cosas el casi seguro cronograma electoral sería:

* 15 de mayo Internas abiertas simultaneas y obligatorias para cargos provinciales y municipales.

* 17 de julio elección de Gobernador, Intendentes, diputados provinciales y concejales

* 14 de agosto Interna abierta para fórmula presidencial y diputados nacionales

* 30 de octubre elección de Presidente y Vice y legisladores nacionales.

Las dos últimas fechas son inamovibles, en el caso de las provinciales la alternativa "poco probable" sería correr todo un domingo más adelante y por tanto quedaría 22 de mayo y 24 de julio.

Parece lo más razonable, sobre todo para evitar la superposición de campañas que se daría en el caso de que se insistiera en del 31 de julio. Esto ya se ha conversado en el gobierno y también con dirigentes opositores, aún cuando el Presidente del PJ, Ricardo Spinozzi le dijo a Antonio Bonfatti que le acercarían un cronograma tentativo. Sea cual fuere, no hay mucho margen para otras fechas,

Las internas "cerradas" (subtitulo)

Con el cronograma antes descripto, el cierre de listas debe operar a mediados de febrero, y si bien será un verano con mucho movimiento, las definiciones llegarán con Papá Noel, o antes.

En el peronismo la huida de Carlos Reutemann del Peronismo Federal por ahora es nada más que eso. Le encantaría a los grupos mediáticos que lo ven como "la esperanza blanca" que el Lole vaya más allá y sea candidato, al menos en Santa Fe. Nada de eso puede verse por ahora, y para este cronista tampoco más adelante. Sin embargo hay quienes dicen que el ex piloto dinamitó el Peronismo Federal para buscar la "unidad" en su provincia. Las primeras señales muestran lo contrario: Los seis diputados del PF votaron en contra el presupuesto que defendió Agustín Rossi, que estuvo a punto de lograr el apoyo de la bancada socialista, como en otra oportunidades. La intervención del senador Rubén Giustiniani lo impidió y para no romper la interna socialista, los legisladores nacionales -aún los que responden a Hermes Binner- no acompañaron lo que la lógica política indicaba, como en otras oportunidades y a cambio de nada, para sorpresa de Felipe Solá que todavía no entiende cómo los socialistas votan con el gobierno cuando les parece y "ad honorem". En privado, dirigentes socialistas felicitaron al "Chivo" por el cierre del debate.

Como se ve, las internas "cerradas" son moneda corriente en ambos sectores, y si bien en el peronismo aparece como inevitable, los socialistas tienen la chance de sortear los estragos que causa un sistema que premia al que gana y que manda a la casa a los que pierden sin pensar en la elección general que debería ser la más importante. Hasta ahora el socialismo ha entendido muy bien eso, y ha obrado en consecuencia. Pero ahora, frente a la posibilidad de retener la gobernación, la angurria de Giustiniani pone en peligro esa chance. "Pechito" cree que es dueño de un importante caudal de votos, y hasta ahora se siente capaz de desafiar a Hermes Binner que ya dijo quien prefiere pero que no era una decisión terminal. Para ponerlo más claro: Binner no quiere que sea Giustiniani, y si es Bonfatti mejor, pero sino que sea Miguel Lifschitz o alguien que sostenga su proyecto y garantice la continuidad de una gestión que tiene obras y proyecto en marcha y que necesitas mas que un período para consolidar los cambios.

"Esto se resuelve en una mesa, charlando", dicen desde los diferentes sectores del socialismo. Sin embargo, nadie parece dispuesto a "bajarse" y hasta ahora cada vez que hubo "acuerdo" Giustiniani se salió con la suya. Pero para ser justos hay que decir que nunca se discutió en estos niveles, y que Binner parece decidido a sostener su determinación. Como sea, los socialistas tiene hoy por hoy el frente interno como hipótesis de conflicto cuando en rigor deberían estar preocupándose por la pretendida vuelta del PJ al poder en Santa Fe.

En ese sentido, la promocionada fuga del Lole no modifica el escenario, el hecho de que las elecciones sean desdobladas les da margen tanto a él como a la Presidenta Cristina Fernández a "balconear" el proceso en Santa Fe. Algunos se entusiasman con una lista de unidad, que hoy es improbable. Le asigan a Reutemann un valor primordial que seguramente él rechaza. En definitiva hizo lo que hizo siempre: Miró las encuestas, tomó nota de dónde calienta el sol y para allí acomodó su cuerpo. "Es un suicidio hacer política en contra de una mujer que quedó viuda hace días, con dos hijos y las riendas del país en sus manos. Además con la economía creciendo y con una presencia de ánimo increíble", dijo un dirigente reutemista que se curtió en las sales de los '70. Y tiene razón.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/10-26173-2010-11-14.html

  NADIE SABE AUN QUE PASA DESPUES DE LA MUERTE DE KIRCHNER EN EL PERONISMO SANTAFESINO.

Reutemann reapareció para el velatorio del ex presidente y algunos cuadros adeptos al ex corredor esperan que su jefe se ponga en movimiento. Las perspectivas del kirchnerismo en Santa Fe, tras el dolor de la pérdida.

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Sólo un ignorante o un mal intencionado o ambas cosas a la vez puede comparar las figuras de Cristina Kirchner con la de Isabelita. Sin embargo, esa imagen se pretendió proyectar horas después de conocerse la muerte de Néstor Kirchner. Duró poco, aún los más descarados escribas defensores del monopolio se dieron cuenta ante semejante despedida popular al ex presidente que esa predica no tendría camino por recorrer. Comenzaron entonces a buscar "diferencias" dentro del kirchnerismo, como si las que hubiera y de hecho las hay fueran la ranura por la cual colar los intentos de condicionar a la presidenta para que "busque el consenso" en lo que definen como "la nueva etapa del país". Y ahí están también muchos de los dirigentes del Peronismo Federal que se acercaron al velatorio y otros que prudentemente lo siguieron por televisión. Haciendo eje en Santa Fe, lo más notorio fue la reaparición de Carlos Reutemann que se acercó a la Casa Rosada pero no a la presidenta. Su imagen fue recibida por una rechifla generalizada en la plaza que seguía las alternativas de lo que sucedía en el Salón de los Patriotas latinoamericanos. Fiel a su estilo, hablaron en su nombre por si hay que desdecirse y esta vez le tocó a la diputada Celia Arenas que dijo haber "coincidido" con el ex piloto en que comienza "otra etapa" imaginando un escenario que no definió pero que probablemente contemple la "reentrè" del Senador a la arena política.

Reutemann había decidido quedarse en su casa en 2011. Si bien no lo había expresado tajantemente, ni sus más cercanos colaboradores pensaban que otra cosa podría suceder. La muerte de Néstor Kirchner ha provocado en el reutemismo un efecto "motivador" que por lógica vergüenza nadie reconoce. Hubo ya y habrá el fin de semana reuniones de cuadros adeptos al corredor que esperan que su jefe se ponga en movimiento. Pero los que conocen de cerca al personaje saben que no hará ningún movimiento visible, pero que su valoración del futuro no es la misma que antes del miércoles pasado. No obstante el Lole sigue adscribiendo a la política del "péndulo" y cree que sigue volcado hacia el kirchnerismo y más ahora después de la muerte del líder. Lo que no está seguro es que esta situación permanezca invariable en los próximos meses, sobre todo por la acción de otros actores del PJ como Hugo Moyano que ya se cortó solo con el "acuerdo social" que fue recibido por la presidenta en el velatorio de su marido, con una hierática actitud que no quiso disimular. Otra fue la conducta de Daniel Scioli, hasta el miércoles "el candidato" que desde la vereda de enfrente querían para el kirchnerismo. El Gobernador de Buenos Aires, en una nueva demostración de lealtad sostuvo que "voy a estar donde Cristina me necesite", despejando las especulaciones de quienes pretenden deshacerse del kirchnerismo bajo la careta de "la unidad".

"Reutemann va a seguir esperando", dijo a este cronista un estrecho colaborador que también "espera" para lanzarse él mismo a la gobernación. No se sabe bien qué espera. Sin dudas, un hecho conmocionante ha ocurrido, y algunos creen que ahora es el momento de reaparecer. Otros, más cautos, suponen que una apuesta presidencial sería una cobardía, sobre todo porque Kirchner está muerto y a él no se le animaba.

El arrebato del canciller Héctor Twiterman lanzando la reelección de Cristina en medio de las exequias, fue calificado de inoportuno por otros miembros del gabinete a los que instruyó la presidenta al pie del féretro de su marido. Pero nadie lo desmintió y nadie seriamente que participe del proyecto imagina otro escenario que no sea Cristina 2011. Lo que se viene son las operaciones con el caballo de Troya de la unidad y el consenso que buscarán entre otras cosas que el gobierno ceda o claudique en sus objetivos. Ahí esta el "acuerdo social" que mal pudo haber impulsado la presidenta durante el duelo, o las especulaciones públicas de Felipe Solá u otros ex kirchernistas que amagan con volverse "cristinistas".

Desde el gobierno se anuncia la reaparición de la presidenta en un acto en la Rosada mañana o pasado a más tardar. Se va a reforzar la gestión y profundizar el rumbo, se cumplirán las giras internacionales y se perfilará la fórmula para el año que viene. No sería extraño que antes de fin de año la presidenta anuncie que irá por la reelección. Hasta ese momento correrán las versiones y operaciones, estará abierto el "libro se pases" y se medirán lealtades y bajezas. El "barajar y dar de nuevo" no supone meter en el mazo las cartas marcadas, sino la reasignación de roles y funciones. La intención de voto del kirchnerismo medida antes de la muerte del ex presidente duplicaba largamente el 10% que había obtenido Agustín Rossi para su reelección como diputado el año pasado. Con más de un tercio de indecisos, es de suponer que esa cifra crecerá, sobre todo en la candidatura presidencial. En cuanto a la elección provincial, los que hablaban en nombre de "Néstor" tendrán que reformular su discurso y estrategia o devolver el "tiempo compartido". Se acaba el tiempo de la navegación a dos aguas, de pedir prestado los votos o de buscar la foto para el afiche. Comienza otro tiempo, no apto para tibios ni paracaidistas.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/13-25988-2010-10-31.html

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Con Carlos Reutemann borrado, no hay ningún dirigente del justicialismo que se anime a ser candidato por el Peronismo Federal. En todo caso más de uno que esperaba ser "bendecido" por el senador ni siquiera será de la partida, como Daniel Germano que sólo saldría a pistas si su jefe cambia de opinión y se candidatea a la Presidencia de la Nación. Hasta sus más devotos están dejando de creer que esto pueda llegar a ocurrir. Tanto que están reagrupándose como pueden, sin demasiada convicción y menos entusiasmo. Este contexto es el que explica la posible pero poco probable candidatura de Jorge Obeid que se ha magnificado por contraste con casi desconocidos como Omar Perotti o Ricardo Spinozzi que no levantan en las encuestas y se les va acabando el margen de instalación. Tanto el Intendente de Rafaela como el senador provincial tienen buena imagen, pero bajísimo nivel de conocimiento, lo cual ha llevado al inoxidable "chueco" Mazzón a lanzar otro globo de ensayo, que por cierto no es nuevo. Mazzón fue la "mamá" de la candidatura de Rafael Bielsa en 2007, consiguiendo el nada envidiable récord de haberlo transformado en el primer y único candidato peronista que perdió una elección de gobernador en Santa Fe. Pero el "padre" de esa candidatura fue Jorge Obeid, que también tiene su plus marca: Fue el único gobernador peronista de la historia de la provincia que no le colocó la banda a otro peronista.

No obstante esto, los voceros del dos veces gobernador sostienen que se lanza el 1º de diciembre y que su vice será "una mujer de Rosario" lo cual lleva a imaginar que se repetiría el binomio junto a la concejala María Eugenia Bielsa.

Esto es lo que Obeid conversó en la Casa Rosada las dos veces que pasó en las últimas semanas pero sin siquiera intentar llegar al despacho presidencial o la zona de los colaboradores más cercanos de CFK.

Esto es bueno aclararlo, porque si simplemente se dijera que "estuvo dos veces en la Rosada" alguien podría llamarse a engaño, lo mismo que la "exigencia" de una foto con Néstor y/o Cristina, como si el diputado nacional estuviera en condiciones de exigir algo a quienes lo tienen medido y no precisamente como "tropa propia". Esto tampoco quiere decir que si el día de mañana Obeid termina siendo el candidato del peronismo lo van a dejar en "pampa y la vía", no si es funcional a las necesidades de la continuidad de los K como inquilinos de la Casa Rosada.

Mientras tanto, como siempre, el referente del kirchnerismo en Santa Fe es Agustín Rossi que se bancó los huevazos, que arriesgó sin la tracción de una presidencial en la última elección de diputados y que ha sido sin dudas un eficaz jefe de bloque de Diputados. Pero aún así, el "Chivo" la tiene difícil, sus números duplican largamente los de la elección anterior pero siguen siendo insuficientes para recuperar la gobernación de Santa Fe. Y éste es el dilema que afronta el PJ, donde el "ancho de espadas" se fue al mazo y no asoma ni siquiera un "7 bravo". Por ahora a un par de "anchos falsos" y algo más para seguir "orejeando". Para los que no juegan al truco; no está Reutemann y los que están no pueden ganar solos. Es por eso que lo primero que se ha establecido es que van todos a internas y que aquello de que "el que gana conduce y el que pierde acompaña" es la única alternativa para enfrentar al socialismo, que como se dijo en esta columna la semana pasada, tampoco la tiene fácil.

Si bien las elecciones son el año que viene, antes de que termine el 2010 ya estarán perfilados los candidatos que -interna abierta mediante- afrontarán la responsabilidad de la campaña. Algunos están mirando al futuro, otros imaginando el pasado que vuelve.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-25789-2010-10-17.html

  LAS DIFERENCIAS ENTRE GIUSTINIANI, BINNER Y LIFSCHITZ PARA DESIGNAR UN CANDIDATO A GOBERNADOR VAN EN NOTORIO AUMENTO.

Binner levantó en la semana el tono de la confrontación al insistir con sus preferencias por Antonio Bonfatti y fue el único que habló de la posibilidad de una interna. Lifschitz tragó saliva y Giustiniani se mantuvo calmo y haciendo cuentas.

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La única vez que hubo confrontación interna en el socialismo hubo ruptura posterior. Fue a mediados de los `90 cuando Héctor Cavallero mutó hacia el menemismo residual y enfrentó a sus antiguos compañeros. El resultado fue apabullante, la lista de candidatos a concejales del Intendente que encabezaba Rita Colli no logró si quiera un representante en el parlamento local. La que tenía a Hermes Binner como cabeza y respondía al partido- colocó 7 ediles. Fue un punto de inflexión para el socialismo y para sus principales dirigentes, a partir de entonces la estrella del Tigre comenzó a declinar, y la figura de su Secretario de Salud, empezó a crecer hasta llegar a transformarse en el primer gobernador socialista de la historia. Cavallero que fue el que produjo el quiebre en la vida política de Rosario, después de una notable gestión como concejal, y buenas intendencias, se sintió con derecho a determinar quiénes debían sostener y defender "su" proyecto. Tal vez el error original haya sido creer que era "su" proyecto y no el producto del trabajo y militancia de un grupo importante de compañeros a los que sin duda conducía con su impronta. Fue tan grande el logro que fue capaz de "derrotar al peronismo y al radicalismo yendo solo el PS" que se sintió capaz de todo, inclusive más adelante de "fumarse" al peronismo siendo candidato extrapartidario. Los resultados se conocen, la historia no es tan lejana.

Probablemente la comparación cause molestia, pero vale, sobre todo porque Binner fue protagonista de aquellas y fue uno de los adalides de la ruptura, secundado por Rubén Giustiniani, actualmente senador y Presidente del Partido. Llama la atención entonces que sea el gobernador el que dibuje un escenario donde el consenso no figura como principal alternativa. Tanto que Binner sostuvo que "si no les parece que tiene que se Antonio (por Bonfatti) vamos a interna". No fue planteado en esos términos en público, pero sí en un encuentro partidario un par de días antes de la descalificación de Miguel Lifschitz y Mario Barletta, donde por primera vez se lo expresó al intendente rosarino "face to face". Los asistentes al encuentro, incluídos los que llegaron y se fueron con Binner suponían que era una primera charla, en la que "el jefe marcó la cancha", pero no imaginaron que casi inmediatamente lo haría publico y del modo en que lo hizo.

Falta un año para los comicios en la provincia y no hay ningún otro "candidato" lanzado como Antonio Bonfatti en representación del oficialismo. Ni los Kirchner se han definido, o si lo han hecho no lo han dado a conocer. Y es lógico, porque el grado de exposición que alcanza el "candidato" sobrepasa al funcionario. Los futuros reportajes o reuniones con Bonfatti serán más con el candidato que con el ministro. Sin contar lo que puede esperarle si desde la oposición, varios Senadores del PJ -que quieren también ser candidatos a la Casa Gris- se ponen a llamarlo semanalmente para que rinda cuentas de su función. Bonfatti dijo que eso no le preocupa, más aún; recogió la lanza y se mostró dispuesto a defender la gestión cuando y donde sea.

Las encuestas no le dan bien. De los tres aspirantes -él, Lifschitz y Giustiniani- el de menor intención de voto es el preferido del gobernador. Si bien hay una buena diferencia a favor del senador Giustiniani, no serían números definitivos ni irreversibles, sostienen en el gabinete. Y Binner se ha propuesto cargarse al hombro la campaña, en la medida que efectivamente el candidato sea alguien que continúe "su proyecto".

Esa pretensión no debería ser distinta de la que esbocen los integrantes del Frente Progresista que participaron de la elaboración de la plataforma y programa de gobierno. Y he aquí la diferencia sustancial con la historia del comienzo. Binner sigue haciendo y propone hacer lo que le dijo al electorado. Aún con limitaciones, errores, o demoras, el programa del Frente Progresista se está ejecutando, y nadie se ha apartado de esa línea. Y eso sucede también en la mayoría de las intendencias, sobre todo en Rosario y Santa Fe, donde -según Binner- los jefes comunales deberían rendir un examen para ver "qué saben de Santa Fe". Una descalificación que trató de enmedar al día siguiente cuando rankeó con "10 puntos" la gestión de ambos y trató del volverlos a acomodar en la pista después de su propio despiste.

La pregunta que cabe hacerse es ¿por qué Binner dijo lo que dijo? Y la respuesta es porque realmente es lo que piensa. A la que sigue, ¿para que lo dijo? Ya no hay tanta certeza. Algunos viejos militante del PS sostienen que al gobernador lo está preocupando el futuro en términos de inserción política. Si bien todo parece encaminado a que sea el candidato a vicepresidente de Ricardo Alfonsín, eso no significa que estará ocupado en el Senado a partir del 10 de diciembre del 2011. Lo que se sabe con seguridad es que será el ex gobernador de Santa Fe.

Binner capitalizó una situación con algunas similitudes. Si bien no es lo mismo volver al llano después de ser gobernador que tras una derrota electoral, Binner ya se fue una vez a su casa, después de haber sido el candidato más votado a la gobernación y derrotado por la promiscua Ley de Lemas. Esa noche en el hotel Ariston casi todos se llevaron sus "premios": Diputados provinciales y senadores electos, concejales, Giustiniani al Senado de la Nación y Lifschitz a la Municipalidad. Binner a su casa. A los dos años ganó los comicios para ser diputado nacional, hasta entonces se concentró en el CEMUPRO (centro de estudios municipales y provinciales) que dos años mas tarde, y ya instalado en la Casa Gris, es el sustento de la gestión, por encima de los cuadros partidarios.

Ni Lifschitz ni Giustiniani hablaron de confrontar en las internas abiertas, no sólo porque temen que se les cuele el radicalismo en una eventual disputa con dos listas del PS, sino porque sus esfuerzos están puestos en consensuar con la UCR la integración de la fórmula y ofrecerle al electorado santafesino una propuesta única y sólida como fue en el 2007 con Binner Tessio. Más allá de lo que se dice públicamente, y en vísperas de una negociación, la UCR no confrontaría con una sola lista del PS y buscaría el mejor acuerdo. Eso equivaldría a integrar el binomio, y acceder a ser segundos a cambio de otro tipo de integración de gabinete -más equilibrada que la actual- mayor presencia en las listas de Senadores y diputados, un armado más parejo de la candidaturas nacionales y otros puntos que no ofrecen mayores conflictos. Pero si el PS se divide en dos o más "listas", no sólo Barletta sino algún otro dirigente sentirá que es el momento de ir por todo. Y aquí es donde se plantea la principal contradicción: Después de una interna abierta confrontando listas y por ende proyectos, ¿se le puede volver a ganar al peronismo que si se potencia con la lucha interna?.

Como suele suceder desde hace años, el que espera y saca cuentas, y mal no le ha ido- es Rubén Giustiniani. "Pechito" sigue caminando la provincia como no lo hizo cuando resulto electo senador, y mostrando "números" que lo dan primero. Conocedores de antaño de las costumbres socialistas sostienen que "esto se arregla en una mesa entre Hermes, Miguel, y Rubén". Probablemente haya más participantes, pero los excluyentes son los mencionados. Sólo Binner habló de internas. Giustiniani a sus colaboradores más cercanos les dice que "vamos a llegar a un acuerdo, inclusive con los radicales". Así viene sucediendo desde hace 15 años, pero alguna vez no fue así.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/10-25693-2010-10-10.html


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Un día como hoy, hace 20 años, Rosario/12 aparecía por primera vez. Fue precisamente el 28 de septiembre de 1990. "Los '90, años después, pasaron a ser una marca registrada y no precisamente por los buenos momentos. No obstante, los fundadores de Página/12 --que ya llevaba un par de años en la calle y con "gran suceso"-- creyeron oportuno editar un suplemento rosarino en la convicción de que "una ciudad de un millón de habitantes no podía tener un solo diario", el "decano de la prensa Argentina". Y así fue que con una Remington usada, un fax nuevo --era entonces "lo más" en telecomunicaciones-- una pequeña habitación tapada con cartones negros que oficiaba de sección fotografía, y mucha garra, Rosario/12 empezó a acompañar la edición de Página, sólo los días viernes.

La cosa caminó, al punto que al poco tiempo el suplemento semanal se transformó en diario. Seguramente, "los `90" no eran un buen momento, en rigor, en la Argentina nunca es buen momento, y sin embargo fue en la situaciones más difíciles cuando afloraron las mejores respuestas. Desde ya que Rosario/12, como Página, es sólo concebible en democracia, razón por la cual los "malos momentos" nunca alcanzaron los aciagos años del Terrorismo de Estado, y esto es bueno dejarlo en claro.

Con el presupuesto básico del estado de derecho, Página/12 reunió la más brillante redacción que podía tener un periódico. A 20 años de aquellos días, y sin temor de ser refutado, es muy difícil encontrar hoy --o entonces fuera de Página-- a escritores y periodistas como Juan Gelman, Miguel Briante, Osvaldo Soriano, Ernesto Tiffenberg, Tomas Eloy Martínez, Juan José Panno, Horacio Verbitsky, Juan Sasturain, Mario Wainfeld y otros tantos que siguen en la redacción, mientras otros se han ido, algunos definitivamente. Sin ese talento, pero con ese espíritu, Rosario/12 armó una redacción que tal vez con el paso del tiempo alcance un reconocimiento --en menor escala-- que va mas allá de los lectores del diario. "Página hizo mucho por los lectores, incluso de otros diarios, a los que obligó a escribir mejor y a ampliar su agenda", sostuvo un colega que nunca formó parte del staff pero hubiera querido hacerlo. Y así parece, no sólo en la edición nacional, sino en Rosario/12, que llega a un amplia zona de Santa Fe, Entre Ríos, y provincia de Buenos Aires. Como toda empresa atravesó momentos difíciles, pero en ningún caso esas dificultades modificaron la línea editorial ni el contenido de sus páginas. No hace falta enumerar las "crisis", basta recordar la híper que precipitó la salida de Raúl Alfonsín en 1989, o el desastre del 2001, con la represión que en Santa Fe dejó siete muertos bajo balas policiales. También fue testigo de hechos históricos que no parecen casualidades: por primera vez, Rosario tuvo un intendente socialista en los albores de los '90 y en la primera década de este siglo, un gobernador socialista para Santa Fe, hecho inédito en los 200 años de historia. Del mismo modo que Página/12, desde estas páginas se defendieron principios invariables que según los momentos y gobiernos fueron coincidentes con sus políticas. La defensa de los derechos humanos, a la que se aportó y se aporta con testimonios y documentos, el respeto por las libertades públicas y los derechos de las minorías han sido siempre valores inalterables. No se trata de "ponerse a tono", como es fácilmente distinguible en medios y periodistas mutantes. A pesar de los costos que puedan acarrear ciertas posiciones, no hay renuncios ni cálculos oportunistas.

La llamada "crisis del campo" o el debate en torno a la nueva Ley de Servicios Audiovisuales han sido muestra acabadas de lo antedicho. No es necesaria la uniformidad, ni siquiera el absoluto acuerdo en todos los puntos, pero si trazar un vector del cual no apartarse y sostener lo que se piensa en momentos en que lo más sencillo es "hacer la plancha" o hacer sonar "las dos campanas". Esa "teoría del empate", que ha consagrado a comunicadores que creen que la contracara de un represor es un militante en defensa de los derechos humanos y pretenden "debates de igual a igual" entre criminales y sobrevivientes.

Para el gran Alfredo Lepera, "20 años no es nada". Seguramente el poeta tenía razón. Rosario/12 comienza a recorrer su tercera década con la convicción de que las mejores ediciones se están por escribir y que el verso anterior del letrista de Carlos Gardel: "Que es un soplo la vida", es una irresistible invitación a seguir festejando junto a los lectores todos los días.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/20-25518-2010-09-28.html

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La constante apelación a la figura de Carlos Reutemann por parte de los dirigentes del autodenominado "peronismo federal" no es otra cosa que una muestra de debilidad política. Otra opción sería que sus "aliados" le profesan al ex corredor una admiración infinita y un respeto absoluto, que era más propio de figuras de otros tiempos. Esta segunda opción se desvanece a poco de revisar las declaraciones de Alberto Rodríguez Saá, Felipe Solá o Eduardo Duhalde, para citar tres de los más connotados referentes del PJ antikirchnerista. El ex gobernador de Buenos Aires habló de "leyenda" cuando se refirió al Lole, y últimamente aprovechó un acto de homenaje a José Ignacio Rucci para "facturarle" que no se juega y en cambio especula. En rigor, Felipe destacó que eso no era lo que hacia Rucci en contraste con otros dirigentes. A pocos metros suyos estaba la plana mayor del reutemismo, Ricardo Spinozzi, Juan Carlos Mercier, Daniel Germano, Celia Arenas, Carlos Carranza y otros legisladores que son tales por su cercanía al ex piloto al que le rinden pleitesías.

Pero Reutemann no fue a Sportivo América, y en ese sentido es coherente con su trayectoria: "Si no está su nombre en las listas, no juega", le dijo a este cronista un despechado dirigente que fue reutemista y padeció las ausencias de su líder. Y es exactamente así. Lo dijo Alberto Rodríguez Saá unas horas antes, eso sí, "sin faltarle el respeto a los santafesinos", aclaró el puntano que también puso al Lole fuera de carrera. Desde hace tiempo, los Duhalde, tanto Eduardo como su esposa Chiche, van de un lado a otro para asegurarse que no será candidato más que para convencerlo de que sea. Y a esta altura sin certezas confían en que el Lole no se va a mover. Y van más allá, hasta creen que puede haber habido algún "acuerdo" o algo por el estilo con Néstor Kirchner para que baje el perfil y limite sus críticas. Nadie lo va a reconocer si fuera cierto porque no les conviene, pero uno de los "deudos" del senador busca consuelo en esa hipotética componenda. Difícil de probar, e imposible de refutar.

Como sea, por acción u omisión, deliberada o casualmente, el Lole sigue siendo el centro de atención en el PJ no kirchnerista a nivel nacional y figura determinante en el armado del peronismo de Santa Fe. Cual fieles en la procesión, sus más cercanos esperan una señal, que se ilumine y que decida ser candidato. Otros integrantes del rebaño ya están viendo como se sobrevive en la política sin ese paraguas. Parece mas difícil, pero más real, y en ese sentido, los dirigentes del "peronismo federal" deberían dejar ya de mirar para Santa Fe y asumir sus responsabilidades y sus riesgos. ¿Cuán firmes pueden ser las convicciones de hombres que han gobernado provinicias, sido ministros y con más de 40 años de política si tienen que estar mirando por arriba del hombro para ver si hay otro que se mueve?. ¿A quién puede seducir un candidato que no sabe si va a seguir adelante si hay otro que se presenta? La no candidatura de Reutemann puede llevarse puesto al peronismo federal, sobre todo si los candidatos alternativos siguen esperando que no pase nada. Tal vez hasta tenga razón aquel que imagina que "hay algo entre Reutemann y Kirchner", pero no porque se hayan puesto de acuerdo sino por la "teoría de los opuestos". Tanto que sin proponérselo, el senador es funcional a la estrategia del oficialismo, su recurrente negativa a "tomar riesgo" revaloriza la conducta de aquellos que sí lo hacen, menoscaba a quienes no dependen de sí mismos.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-25503-2010-09-26.html

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La visita de la presidenta Cristina de Kirchner a la ciudad de Rosario la noche del jueves confirmó las presunciones acerca del buen momento que atraviesa el gobierno nacional con la ciudadanía. Sin perjuicio de cantidad de errores y hasta groserías que se comenten en el gobierno, sólo un necio no reconocería el cambio de clima y de ambiente que se percibe al menos en las grandes ciudades de las que Rosario no es la excepción. Curiosamente ese clima favorable sobre todo si se lo compara con el del año pasado o el anterior también alcanza a los otros estamentos de gobierno. Tanto el gobernador Hermes Binner como el intendente Miguel Lifschitz y su colega de Santa Fe, Mario Barletta o de Rafaela, Omar Perotti por citar dirigentes de diferentes fuerzas políticas también saborean estas mieles. Hay, como dijo Felipe González en su reciente visita a Rosario, "una variable determinante e inmanejable: que es el estado de ánimo". Y así parece, sin llegar a grados de optimismo brasileño, sobrevuela una sensación de bienestar que es diferente a la de no hace mucho tiempo y se presume que se proyectará hacia el año electoral.

Esto no quiere decir que no haya problemas, ni que se hayan resuelto las injusticias y que hay igualdad de derechos y oportunidades, pero en términos comparativos el clima social es favorable a los ejecutivos a un punto que ni ellos imaginaban. En este contexto es que se empieza a hablar de candidaturas y los aprontes hechos el año pasado o a comienzos de este, han quedado superados por un cambio de escenario que amenaza con mantenerse al menos hasta los próximos comicios.

Haciendo foco exclusivamente en Santa Fe, donde más se siente este impacto es en el peronismo, que hasta no hace mucho se debatía en si habría o no internas entre sí o si el reutemismo iría por fuera de la estructura oficial, o si al Frente para la Victoria le alcanzaría para entrar en la conversación. Hoy ni los pages del Lole, aquellos que no se cambiaban de corbata sin consultar a su jefe, ni piensan en competir por fuera del PJ. Y todos, mal que mal, tienen una coartada para "volver" o decir que "nunca se fueron". El caso más significativo es el de Ricardo Spinozzi, cuyo rostro sorprende a los rosarinos desde gigantografías puestas sobre edificios y cuyo slogan lo mismo que el rostro sin rasgos distintivos no alcanzan a penetrar en el receptor del mensaje. Distinto hubiera sido su foto abrazado a Carlos Reutemann y algo así como "el muleto" o "el segundo piloto" que remitiera a su pertenencia al sector que lidera el ex corredor de fórmula uno.

Pero el Lole no corre más. Hasta está pensando en dejar de concurrir a las reuniones del Peronismo Federal donde lo necesitan pero no lo quieren, puesto que si el santafesino decidiera competir por la presidencia, sus ahora amigos pasarían a ser adversarios internos dentro del sector y eso traería algunas consecuencias. Difícilmente Eduardo Duhalde, para citar al más pesado, estaría "feliz" de competir con Reutemann antes de tener que hacerlo finalmente con Néstor o Cristina Kirchner. Pero Spinozzi ya está haciéndose a "voto por el modelo" como si pudiera haber otro candidato que no fueran Néstor o Cristina Kirchner.

El Intendente rafaelino tiene un reconocimiento muy alto en los sectores de la producción, y no todos están de acuerdo con "el modelo", pero tampoco ven demasiadas alternativas que les permitan imaginar un futuro mejor que este presente. Perotti es además el candidato que más depende de sí mismo. Por lo dicho de su posicionamiento frente al gobierno nacional, y porque si mañana Reutemann dijera que "juega" el rafaelino le juró a sus íntimos que no se baja ni "va al pie". A estos tres candidatos el peronismo podría agregarle uno o dos más, sin el relieve de los ante citados. Norberto Nicotra amaga, incluso con ir por fuera. Y esto molesta a todos los otros, porque sostienen que no daría una buena imagen al electorado y que dispersaría esfuerzos. Nicotra hará finalmente lo que le diga Duhalde y el ex senador bonaerense hará lo que le convenga a él antes que al PJ de Santa Fe.

Si en algo coinciden Rossi, Perotti y Spinozzi, es que la única alternativa de ganarle al Socialismo es si no hay fugas del PJ. Tanto que no les preocupa la "bolsa de gatos" que puede resultar la lista de diputados provinciales que se conformará por sistema D'Hont y que posibilitaría intercalar figuras como Juan Carlos Mercier (por la lista de Spinozzi), con Luis Rubeo (h) por Rossi y algún productor agropecuario o tambero por el sector de Perotti. "El objetivo es recuperar el gobierno de Santa Fe" coinciden los tres, y todo lo demás es lo de menos. Hasta hace unos meses el panorama diferente, pero ahora, con la reconocida capacidad de reconversión que caracteriza a los dirigentes del PJ, todos se aprestan a encarar un proceso electoral en el que difícilmente se vuelvan a ver carteles como los que ponía el intendente de Armstrong, el reutemista Ricardo Fisher con la cara de Cristina y una leyenda de "Persona no grata", lo mismo que los avisos del candidato del "tiempo compartido" del peronismo sin fronteras.

Sería una redundancia, si algo no tiene el PJ son fronteras, pero de ningún tipo, basta repasar los últimos años, los nombres y las conductas. Ya lo decía el General: "para un peronista no hay nada mejor que otro peronista".


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-25404-2010-09-19.html