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El 2011 será el año que marque la inflexión definitiva de Argentina como país soberano e independiente, con capacidad y recursos propios que actúa de manera autónoma dentro de un mundo que se debate entre burbujas financieras y ajustes, dejando atrás después de diez años la crisis más profunda que, aunque parezca un mal recuerdo, todavía acecha.

La ciudad de Buenos Aires no puede quedar ajena a estas transformaciones. Todas las contiendas políticas de los últimos tiempos entran en el momento en que las correlaciones de fuerza también deberán medirse en términos electorales.

En el próximo año, todos los porteños participaremos, al menos, en tres jornadas electivas, sin contar el acto de elección presidencial. Las primarias o internas obligatorias dirimirán la construcción de representatividades tan ausentes en los mecanismos conocidos después de la crisis.

Según prevé la Constitución de la ciudad autónoma, la Justicia fijó para el mes de junio la elección de jefes y autoridades de comunas, ante el manifiesto desapego y rechazo mostrado por Mauricio Macri de someter a la voluntad popular la descentralización y democratización de nuestra ciudad.

Sin determinar un orden cronológico, además en la segunda mitad del año próximo afrontaremos la elección de un nuevo jefe de Gobierno y la renovación de la mitad de los miembros de la Legislatura. La gestión de la derecha en la ciudad consumió tres cuartas partes de su tiempo vital en la acción de la no gestión; el llanto paralizante acerca de lo que no le dejan hacer; la indiferencia hacia la educación estatal; las tareas de inteligencia antidemocráticas sobre ciudadanos comunes, que incluye la patética “escucha” de parientes indeseados. Y como broche de fin de ciclo: la escalada represiva de la “nueva” policía a los puesteros en Liniers, sin que mediara ningún mecanismo judicial para resolver conflictos entre el Estado y los ciudadanos de la ciudad.

El jefe de Gobierno se esmera por ser el mejor heredero de Osvaldo Cacciatore. Sólo golpes de efecto y marketing. Dijo que se preparó para gestionar, pero la ausencia de gestión es la mejor caracterización de su gobierno. Su continuo descenso en las encuestas desde el año 2007 es un hecho inobjetable.

También aquellos actores que desde la izquierda intentaron constituir a nivel local una oposición a ambos modelos, han quedado indefinidos en su rol y, muchas veces, francamente confundidos con el macrismo. Hoy existe, desde la ciudad, la posibilidad de consolidar el proyecto nacional que encarna Cristina Fernández de Kirchner. Ganarle la elección a la derecha aparece como un hecho posible.

La aceptación sobre valores auténticos de convivencia y solidaridad de las jornadas del Bicentenario no pertenece a nadie, pero esa vocación ciudadana de la marcha y la alegría parece menos posible de asimilar a un formato de conservadurismo gris y gerenciador que a una propuesta transformadora en línea con el proyecto nacional. Es tiempo de de-safíos y compromisos. Es necesario edificar nuevos acuerdos que nos den el mayor volumen político. Nadie dice que sea fácil. Es cuestión de buscar consensos, elegir a nuestros mejores hombres y mujeres para el 2011 y dar la pelea política en todos los espacios. Muchos porteños esperan más de nosotros.

* Titular de los Cascos Blancos. Dirigente del Encuentro Popular para la Victoria de la ciudad de Buenos Aires.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-149149-2010-07-09.html

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Días anteriores leímos con asombro que Gabriela Michetti piensa dedicarse a desarrollar un voluntariado social en la Ciudad de Buenos Aires. Insiste en mostrar un perfil “Madre Teresa” de un espacio político que, en los últimos tiempos, mostró su verdadero rostro, tratando de presentar como cándidos “monaguillos” a Jorge “Fino” Palacios y Abel Posse.

La seduce un programa de Estados Unidos en el que maravillosas damas de clase media “se hacen amigas de mujeres carentes de recursos, amadrinan una familia y ayudan a conseguir fondos para la educación de los chicos”. Hacia allí marcha entonces la “GM Fundation”, a copiar el modelo.

Gabriela debería comprender que el voluntariado sólo puede concebirse para profundizar y potenciar la acción del Estado. Su idea cool sugiere indirectamente que la política y el Estado son malos, contraponiéndolos al esfuerzo de fundaciones privadas, subsidiadas muchas veces por los mismos que jamás practican esas intenciones humanistas en sus relaciones laborales y, otras tantas veces, se desconoce el origen de los fondos.

Como si entrara a un viejo cine continuado, en el que la película empieza cuando usted llega, Michetti anuncia su intención de “alfabetizar a niños de menores recursos”. Pero desconoce, luego de estar dos años en el Ejecutivo, que en la propia ciudad de cuyo proyecto político de gobierno forma parte viven, se organizan y son solidarios jóvenes, mujeres y hombres que desarrollan el Plan Nacional de Alfabetización. Son voluntarias y voluntarios, se mueven en barrios, villas, inquilinatos, se instalan en locales de distinto origen y colaboran. Comprenden que leer y escribir es, también, ser libres, con armas que impiden el engaño.

Para los liberales, la realidad se compra “enlatada”. Desconocen que la gente crea nuevas formas y se convierte en protagonista de su propia historia. Estas viejas ideas no son otra cosa que el remedo de caridad, que toma como modelo a las señoras patricias de la Década Infame, que formaban sociedades destinadas a lavar sus culpas de pertenencia a una oligarquía, que por entonces se apropiaba de la parte del león de la renta nacional sobre el sudor y el sufrimiento de miles de argentinos.

El año 2011 será, para las Naciones Unidas, el “Año Internacional del Voluntariado”. Es de esperar entonces un 2010 con un debate fecundo y serio acerca del significado del término, del rol de los voluntarios, de su relación con el Estado, de su papel en la construcción social. Debate, y no chapuzas que encubren un desprecio a la organización popular disfrazado de bonhomía y buena onda. Gabriela Michetti debería conocer esta agenda.

* Presidente de la Comisión Cascos Blancos, Ministerio de Relaciones Exteriores.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-138515-2010-01-15.html

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Es lógico y comprensible que luego del 28 de junio se haya abierto un debate entre los legisladores y los que conformamos el Frente para la Victoria de la ciudad de Buenos Aires. Es obvio y evidente que la pérdida de la unidad interna y la partición de nuestro bloque puede ser vista como un retroceso político. Sin embargo, desde una posición crítica, pensando que lo mejor que acaeció en la Argentina desde 1983 fue el surgimiento del kirchnerismo, lo sucedido en la Legislatura porteña no es más que un blanqueo de posiciones –a esta altura muy antagónicas–, ocultas detrás de una supuesta discusión acerca del “por qué” se perdieron votos en las últimas elecciones. Ante las primeras dificultades, los hoy “voceros de las diferencias” buscan partir. Ahora nos dicen de “este plato nunca comí”. Las ideas expresadas las encarnan hombres, por eso, es bueno decir las cosas tal cual son: Diego Kravetz jefe de bloque, en los debates televisivos se presenta durísimo contra el macrismo y dócil a la hora de negociar el voto de los suyos para acompañar la mayoría de las leyes que necesitó el PRO. También otros, quienes –en su momento– supieron alinearse detrás del ex jefe de Gabinete, ahora actúan ocultos detrás de una supuesta defensa de la identidad peronista. Fugados de toda acción en la campaña de Carlos Heller, pero rápidos para el gatopardismo, ocuparon los mejores cargos en nuestras listas y no dudaron en colocar a su compañera Ivana Centanaro en la nómina del PRO, dejando de lado una mínima ética política y aportando su dosis de oportunismo.

La verdad, desde que Mauricio Macri asumió el gobierno, “nuestros jefes en la Legislatura” nos hablaron de garantizarle gobernabilidad a la nueva administración. No se trata de defender a nadie que no lo merezca, pero, es cierto que el titular del anterior gobierno electo había dejado las arcas con superávit, un fondo anticíclico, e incluso atravesó la crisis del 2001 sin aumento de impuestos. Luego, el socio de los fracturadores Jorge Telerman a quien reivindican, después de su fracaso electoral dejó las cajas vacías y Macri, en su primera medida, impuso el tarifazo de alumbrado, barrido y limpieza.

“Nuestros jefes legislativos” siempre acompañaron, nunca rindieron cuenta a nadie, nos decían que ya llegaría la hora de la oposición. En contraposición, los diputados nacionales del PRO no dieron en el Parlamento nacional ni un respiro a nuestro gobierno.

“Nuestros jefes legislativos” votaron presupuestos con endeudamientos. Apoyaron la ley de seguridad sin participación social ni audiencia pública que parió a Jorge “Fino” Palacios como jefe policial. No olvidamos cierta connivencia para evitar la convocatoria a elecciones comunales y otras actitudes que cuestionamos y nunca escucharon. Seguro son éstas algunas de las causas que determinaron el deterioro sufrido por nuestra fuerza. Además, estos argumentos fueron explicados, una y otra vez, por Fernando Solanas, quien fue la sorpresa electoral.

¿Alguien puede tener dudas del por qué se perdieron votos? ¿Alguien puede tener duda por qué otro sector antimacrista fue acompañado por el voto porteño? Es cierto, también, que no fueron todos, Juan Cabandié y otros legisladores dijeron no a estas prácticas corporativas que tanto tienen que ver con el ex Concejo Deliberante. Con el ingreso en diciembre de Tito Nenna, Claudio Palmeyro y los nuevos legisladores electos, podrá surgir una nueva realidad, que junto a otros sectores ayudarán a construir la victoria en 2011.

* Dirigente del Encuentro Popular para la Victoria.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-130166-2009-08-18.html