Mostrando entradas con la etiqueta Stella Maldonado *. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stella Maldonado *. Mostrar todas las entradas

  OPINION


[+] Mostrar esta Nota

Nos sorprendió desde el mismo día de su asunción, cuando rindió un homenaje a “las maestras normales nacionales”. Uno de sus primeros actos de gobierno fue acudir junto al ministro Filmus y a la Ctera a Entre Ríos y a San Juan, que aún no habían comenzado las clases por falta de pago de los salarios. Allí Néstor Kirchner, hasta hacía poco tiempo un ignoto gobernador patagónico para la mayoría de nuestro pueblo, comenzó a asumir la necesidad de una Ley de Financiamiento Educativo que reposicionara al Estado nacional como responsable del derecho social a la educación. La nulidad de las leyes de impunidad y el indulto y la renovación de la Corte dieron respuesta a una lucha de 30 años. Reponer la primacía de la política sobre la economía y la capacidad de ampliar el límite de lo posible fueron algunos de sus legados que valorarán aun quienes no coincidan con sus políticas.

Así como dejamos de tener educación técnica cuando un ministro de la dictadura militar dijo que daba lo mismo fabricar caramelos que acero, volvimos a tener educación técnica de la mano de un proceso de reactivación industrial que creó millones de puestos de trabajo y la necesidad de volver a formar técnicos. La educación argentina ha comenzado a dar vuelta la página de las políticas neoliberales hace apenas cuatro años con la sanción y aplicación gradual de las leyes de Financiamiento y de Educación Nacional. Para su elaboración, los trabajadores de la educación organizados en Ctera fuimos escuchados y muchos de nuestro históricos reclamos, los que pusimos en la calle con la Marcha Blanca y la Carpa Blanca, se incorporaron a sus textos.

La Paritaria Nacional Docente inaugurada formalmente durante el gobierno de Néstor Kirchner constituye un salto cualitativo superior, producto de la lucha de Ctera y de la decisión del gobierno que incluyó, además, el derecho a la negociación colectiva en la LEN. Aun con sus debilidades y falencias, ha permitido la mejora y el blanqueo salarial y la estabilidad laboral de cientos de miles de trabajadores de la educación.

Por encima de cualquier disidencia por acción u omisión con sus políticas, hoy queremos rendirle homenaje por su coraje, por su compromiso con el juicio y castigo a los genocidas, por la recuperación de la capacidad del Estado para intervenir en la economía, por su comprensión e iniciativa en la integración de la región y su aporte a la derrota del ALCA: Gracias, ex presidente Kirchner.

* Secretaria general de Ctera.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-156136-2010-11-02.html

  OPINION


[+] Mostrar esta Nota

La sanción de la Ley de Financiamiento Educativo y su aplicación desde 2006 marcaron un punto de inflexión en las políticas de inversión educativa y en la desresponsabilización del Estado nacional en esa materia, que fue la marca de agua que el modelo neoliberal impuso en la Argentina desde la dictadura militar de 1976 a 1983.

La lucha de Ctera en la Carpa Blanca obtuvo la instalación en la agenda pública del tema inversión en educación y la sanción de la ley del Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid), que vino a paliar situaciones extremas como el atraso salarial y el pago en bonos y, sobre todo, abrió una grieta para avanzar en el reposicionamiento del Estado nacional en el financiamiento educativo, preparándose el terreno para la sanción de la ley 26.075, fruto de la correlación de fuerzas construida durante muchos años por la Ctera y del cambio de etapa política y económica posconvertibilidad.

La Ley de Financiamiento llega al final de su aplicación en diciembre del 2010 cumpliendo sus metas en términos de porcentaje del PIB invertido en educación; en relación con la ampliación de la cobertura del nivel inicial y secundario, particularmente en las provincias de nuestro norte grande; ha sido una herramienta muy importante para la mejora salarial de los trabajadores de la educación de todo el país luego de doce años de congelamiento y ajuste y ha permitido la ampliación de las plantas funcionales de las escuelas con la creación de miles de nuevos cargos y horas cátedra.

Cualitativamente, además, garantizó que un porcentaje de la coparticipación federal en cada provincia fuera destinado a la inversión educativa con tres prioridades (artículo 5): mejorar las condiciones laborales y salariales, jerarquizar la carrera docente y promover la calidad de la formación inicial y permanente.

Una de las metas que se planteó la ley quedó incumplida con una gran brecha: “Lograr que el 30 por ciento de los alumnos de educación básica tenga acceso a escuelas de jornada extendida o completa”. Este es uno de los elementos indicativos de que era correcto el planteo de Ctera en el sentido de que la proporción de la nueva inversión debía ser 60 por ciento nacional y 40 provincial.

Asimismo, cabe señalar que si bien se logró instalar el piso salarial, aún quedan inequidades entre provincias y aún al interior de los sistemas provinciales entre los salarios de cargos y horas cátedras, escalafones jerárquicos, etcétera.

Con posterioridad se sancionó la nueva Ley de Educación Nacional (26.206), por la cual ahora las metas de obligatoriedad son más altas, ya que incluyen la escuela secundaria completa, y es más amplia la exigencia de universalización del nivel inicial, ya que el artículo 19 dice que el Estado Nacional, las provincias y la ciudad autónoma de Buenos Aires tienen la obligación de universalizar los servicios educativos para los niños/as de cuatro años de edad. La jerarquización de la educación técnica, artística, multiculturalbilingüe, y en contextos de encierro, que las nuevas normas han recuperado, requieren una inversión superior a la pautada por la ley 26.075. Garantizar la formación permanente en servicio, la creación de nuevos puestos de trabajo tal como plantea el artículo 32 de la LEN para la escuela secundaria, implica necesariamente recursos específicos para hacerlo realidad. Es por eso que el eje estratégico de la política de Ctera en este año del Bicentenario es la sanción de una nueva ley de financiamiento que permita alcanzar las metas fijadas por la Ley de Educación nacional, acompañadas por la dignificación del salario y las condiciones del trabajo docente y políticas socioeducativas que permitan sostener la escolarización de los estudiantes de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Hablamos de una ley de financiamiento integral que profundice la reparación de las desigualdades distributivas entre las provincias. Existen hoy provincias cuya inversión por alumno es inferior a la media, como la provincia de Buenos Aires que, sin embargo, destina el 37 por ciento de su presupuesto a la educación. Otras, destinando porcentajes muy inferiores a la educación, invierten por alumno, en algunos casos, el doble de la media nacional.

El porcentaje de PIB destinado a la inversión educativa debería llegar gradualmente hasta 2016 al 10 por ciento si incluimos a las universidades. Debería definirse un fondo nacional de financiamiento educativo compuesto por una canasta de recursos nacionales y provinciales, pero en el cual se incremente el porcentaje que aporta el Estado Nacional. Por otra parte, hay que definir criterios objetivos de distribución a partir de distintas variables: cantidad de alumnos, de escuelas, déficit de cobertura, escuelas rurales, etc. La ley debería contener instrumentos de monitoreo y contralor de la distribución de los recursos con participación de los sindicatos docentes nacionales y otras organizaciones de la sociedad civil.

Ha llegado el momento, además, de revisar los sistemas de subsidios a la enseñanza privada para no estar subsidiando a empresas educativas, que tienen importantes ganancias en detrimento de la escuela pública. Este es el gran desafío de la etapa y requiere una importante alianza multisectorial y social que le dé densidad política a esta demanda y construya la fuerza que haga posible la sanción de una nueva ley de Financiamiento Educativo en el transcurso del Año del Bicentenario.

Secretaria general de la Ctera.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-141250-2010-03-02.html

  DOS REFLEXIONES A PROPOSITO DE LAS CRITICAS DE LA IGLESIA A LA PREVENCION DEL VIH EN LAS ESCUELAS

El arzobispo Héctor Aguer consideró “farragoso”, “ateo” y de “inspiración neomarxista” un manual oficial para formadores escolares en sexualidad. Aquí le responden la dirigente docente Stella Maldonado y el profesor Sergio Wischñevsky.

[+] Mostrar esta Nota

¿Educar para el amor?

Por Sergio Wischñevsky *

“Conocemos cómo Francisco de Sales, en Introducción a la vida devota, exhortaba a la virtud conyugal; a los casados les proporcionaba un espejo natural cuando les proponía el modelo del elefante y de las buenas costumbres de las que daba prueba con su esposa (sic). Nunca cambia de hembra y ama tiernamente a la que escoge, con la que con todo, sólo se aparea cada tres años y esto únicamente durante cinco días (...) Antes que nada, se dirige al río en el que se lava todo el cuerpo, sin querer de ninguna manera volver a la manada hasta no estar purificado.” El autor de estas instructivas líneas escritas allá por 1600 adquiere vigencia porque su bella fábula es usada como modelo a seguir frente a las peligrosas propuestas “neomarxistas” que se implementan desde el Estado.

El arzobispo de La Plata y presidente de la Comisión de Educación Católica del Episcopado, Héctor Aguer, representa la máxima autoridad de la Iglesia en lo que a educación se refiere. Por lo tanto, su ataque al manual Material de formación de formadores en educación sexual y prevención del VIH/Sida, que procede de los ministerios de Educación y de Salud, y que se basa en programas de lucha contra el sida de las Naciones Unidas y de otros organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), constituye la postura oficial de la Iglesia frente a la ley de educación sexual integral.

Lo inusual de las críticas no radica en su virulencia, sino en el marcado tono ideológico elegido. Los graves problemas que se derivan de la falta de educación sexual en los jóvenes, sobre todo en mujeres, van desde la proliferación de embarazos no deseados hasta una amplia gama de enfermedades, de la cual el sida sólo es la más peligrosa pero de ninguna manera la única, y situaciones de abuso por parte de los adultos. Por ello, vale la pena detenerse a analizar qué tipo de intelectual es Héctor Aguer y qué entiende por educación sexual.

“En la historia de la cultura occidental ocurrió un episodio curioso: cuando ambas luces, la de la razón y la de la fe entraban en eclipse, el movimiento filosófico que provocaba la tiniebla recibió el nombre de Ilustración; se lo llamó también Iluminismo y a ese siglo –el XVIII–, Siglo de las Luces. Esta ironía siniestra recubrió de afeites prestigiosos y reivindicatorios la negación de la revelación divina y del vuelo metafísico de la inteligencia; la religión quedó encerrada en los límites de la mera razón y ésta reducida a explorar el campo de los fenómenos.”

No deja de ser curioso que el llamado Iluminismo se llamó así para contrastarlo con lo que ellos denominaban “la oscura Edad Media”. En un documento elaborado como respuesta y a la vez propuesta de trabajo en las aulas, se explicita lo que parece ser el meollo filosófico con el que se discrepa: “la sexología” no tiene en cuenta que existe una naturaleza humana. Por ello, hay un deber ser al que ajustarse y todo aquello que se desvíe de este camino constituye la puerta de entrada a los problemas que se pretende combatir. Por ello es que más que hablar de educación sexual se debería hablar de “Educación para el amor”. A partir de esta premisa aparecen los grandes ausentes según Aguer: el amor, el matrimonio, la entrega, la familia, la maternidad y la paternidad.

Por esta razón opinan que los chicos no necesitan información, sino formación en valores: “la educación sexual fundamentalmente trata de proporcionar información biológica sobre el funcionamiento de los aparatos sexuales masculino y femenino; información sobre cómo se realiza el coito sexual, la contracepción, el aborto, ‘el sexo seguro’, las enfermedades de transmisión sexual, y presentar como normales toda una serie de prácticas aberrantes bajo el argumento de que son mitos, prejuicios o ignorancia lo que se ha tachado de cosas malas y que impiden el ejercicio pleno de su sexualidad a las personas, como la masturbación, el sexo fuera del matrimonio, la homosexualidad y las parafilias”.

El concepto de sexualidad llega a aceptarse a partir del siglo XIX como resultado de la observación minuciosa de que las prácticas sexuales eran mucho más variadas y amplias de lo que la propuesta religiosa ortodoxa prescribe o que el elefante fiel nos enseña.

Aun así, el argumento de que se debe respetar la libertad de conciencia es más que aceptable. Sin embargo, cuando de lo que se trata es de la salud de cientos de miles de niños y jóvenes, resulta un retroceso inaceptable hacer prevalecer el discurso religioso por sobre el científico y, en este caso, el que la inmensa mayoría de los profesionales de la salud recomiendan.

Educación para el amor, en todo caso, es justamente cuidar a nuestros chicos, acercarnos a sus problemas reales y acompañarlos. Esgrimir la castidad o las relaciones prescriptas según códigos desde un deber ser tiene como contrapartida la constatación de que no se da respuesta y se expone a peligros reales a todos aquellos que no ven luz en las concepciones medievales y no se acogen a los viejos mandamientos.

* Profesor de historia.


Respetar las leyes

Por Stella Maldonado *

Desde que logramos recuperar la democracia, hace ya algo más de veinticinco años, hemos aprendido a valorar el Estado de Derecho y el respeto a las leyes. Hemos aprendido también que el accionar de las organizaciones de la sociedad civil puede incidir para proponer, cambiar o mejorar leyes.

Este es el caso de la Ley de Educación Sexual (Ley 26.150) sancionada en nuestro país el 4 de octubre de 2006. Su texto fue ampliamente debatido por una gran cantidad de organizaciones de derechos humanos, de salud, de defensa de los derechos de la infancia, de igualdad de género, sindicatos docentes, académicas, etcétera. En su artículo 1º se establece: “Entiéndase como educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos”.

Todo su articulado propone objetivos y acciones encaminados a garantizar derechos consagrados en la normativa vigente del país y en los pactos internacionales de Derechos Humanos suscriptos por la República Argentina, e incluidos en la Reforma Constitucional de 1994.

El texto cuestionado por Héctor Aguer es parte de un “Proyecto de Armonización de políticas públicas para la Promoción de Derechos, Salud, Educación Sexual y Prevención del VIH sida, en el ámbito escolar”, llevado a cabo conjuntamente por los ministerios de Salud y de Educación y apoyado por Onusida. Dicho material está destinado a la formación de formadores en educación sexual.

El violento ataque del presidente de la Comisión de Educación del Episcopado merece nuestro más enérgico rechazo no sólo por las expresiones utilizadas, propias de las dictaduras militares que asolaron a nuestra república, sino porque es una convocatoria a no respetar las leyes, a no respetar el Estado de Derecho.

La información y la formación que las escuelas deben brindar a los estudiantes en materia de derechos sexuales y reproductivos debe ser científica y respetuosa de la diversidad incluyendo, por supuesto, la diversidad de creencias religiosas.

Causa espanto este ataque burdo a una política pública, porque de eso se trata, cuando es notorio que dicho prelado no ha pronunciado una palabra de condena para personajes tan siniestros como Christian von Wernich, condenado a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad, o para Julio Grassi condenado en primera instancia por abuso sexual agravado en la persona de niños y adolescentes que estaban bajo su cuidado.

La constitución de una sexualidad plena, sana y responsable debe ser un objetivo que se proponga la educación y será muy pertinente avanzar en este sentido para prevenir, por ejemplo, que niños y adolescentes sean víctimas de pedófilos que se amparan en su condición de sacerdotes para abusar de ellos.

* Secretaria general de Ctera.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-129344-2009-08-04.html