Mostrando entradas con la etiqueta César Cigliutti *. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta César Cigliutti *. Mostrar todas las entradas

  OPINION


[+] Mostrar esta Nota

Reivindicar la diversidad, al menos en términos de enunciación, es una demostración ética que no admite rechazos. Más en una comunidad como la nuestra, que parte de una diversidad de identidades, personas gays, lesbianas, travestis, transexuales, bisexuales e intersexuales, lo cual es un desafío hasta para el/a activista más entrenado/a.

Esa diversidad identitaria también se expresa en distintas ideologías que de algún modo reflejan la diversidad de la sociedad civil: discursos, criterios, estrategias políticas, formas de organización. Es un mérito que nuestro movimiento no sea uniforme, como tampoco lo es la esfera pública

Una expresión muy valiosa de esa legítima diversidad fue la unión que nuestra comunidad gestó, en su diferencia, detrás de un reclamo trascendente, como fue el matrimonio igualitario.

La experiencia de la Plaza del Congreso el día de la votación en el Senado, con la vigilia de 14 horas, hasta pasada con holgura la madrugada, estar juntos/as en un escenario esperando el resultado y luego festejando desbordados/as y sorprendidos/as: Argentina era el 10º país del mundo en conseguir el matrimonio igualitario y el primero en América latina y el Caribe.

Tenemos, como movimiento Glttbi, una historia de 43 años tan diversa como respetable. En esos iniciales tiempos donde no había, ni podía haber, un beneficio personal, todo era convicción, valentía y entrega. Empezamos heroicamente con el Frente de Liberación Homosexual (FLH) y, luego de la dictadura, seguimos con la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) en momentos en que la palabra “homosexual” expresaba (o al menos lo intentaba respetuosamente) la diversidad.

Como desafiamos la culpa y la vergüenza y nos mostramos públicamente orgullosos/as, como luchamos contra la represión policial y los edictos policiales, como nos enfrentamos al vih-sida (al virus y al estigma al mismo tiempo), como la peleamos para la personería jurídica con un fallo en contra de la Corte Suprema de Justicia, como inscribimos la no discriminación por orientación sexual en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, como inauguramos el reconocimiento legal de nuestras parejas en la Unión Civil, como conseguimos el pago de la pensión por fallecimiento para parejas del mismo sexo por la Anses, como la culminante aprobación de la ley de matrimonio igualitario, como ya lo hicimos, lo haremos ahora por nuestras compañeras travestis, transexuales e intersexuales en la ley de identidad de género, y seguiremos con las luchas para que podamos donar sangre y para derogar los códigos de faltas de las provincias de Formosa, La Rioja y Neuquén. Será, entonces, otro principio de otra era.

En la CHA no vamos, a estas alturas de la inteligencia, a cambiar un dogma por otro y menos imponer o que intenten imponernos dogmas de amasado casero o foráneo. Lo dicho antes, los dogmas en los templos que la sociedad y la realidad van, con mucho esfuerzo colectivo, a la multiplicidad.

La diversidad, si es cierta, se expresa siempre en diversidad: ni en una sola forma, ni en una sola interpretación, ni en un solo logo (a veces ni en logos), ni en un excluyente discurso, ni en una única imagen, ni en una única persona, ni en un activista, ni en una organización, ni en una pareja, ni en una única estrategia ni forma. Lo hace en la pluralidad, como los diferentes colores de la bandera del arco iris.

* Presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA).


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-163593-2011-03-07.html

  OPINION


[+] Mostrar esta Nota

Una semana antes habíamos sido convocados por la Presidencia de la Nación para coordinar el acto de la promulgación de la Ley de matrimonio igualitario. Ese fue el primer gesto de reconocimiento a los/as activistas y a las organizaciones gays, lésbicas, travestis, transexuales, bisexuales e intersexuales (Glttbi).

Después de varias reuniones en las que se administraron los lugares, cantidad de invitados/as, horarios y sala, llegó la fecha.

El miércoles, desacostumbrados a esta clase de evento, estábamos en la puerta de la Casa Rosada con compañeros/as, amigos y familiares, dos horas antes y con toda la prolijidad que cada uno/a consideraba conveniente para el acto.

Entramos guiados educadamente por un encargado de protocolo y ceremonial y allí nos indicaron los lugares: en la primera fila. Eramos los/as representantes de todos/as los/as que habíamos trabajado en las reivindicaciones de los derechos de nuestra comunidad.

En la sala nos acompañaban las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, artistas (Enrique Pinti, Pepe Cibrián Campoy, Esther Goris), senadores/as, diputados/as y funcionarios (Claudio Morgado del Inadi) y periodistas amigos/as. Luego entraron los ministros y finalmente Cristina Fernández de Kirchner con el jefe de Gabinete, el presidente provisional del Senado y gobernadores.

Todos/as gritamos “Cristina, Cristina” y después “Igualdad, igualdad”. Todos/as nos emocionamos, a ella le brillaron los ojos y a nosotros/as también. Nos recompusimos y fue el tiempo de las formalidades trascendentes. La firma de la Presidenta del Decreto 1054 con un nuevo estallido y la entrega de las placas como muestra de agradecimiento y reconocimiento.

Formalmente finalizado el acto, se produjo un entrevero para los abrazos, saludos y fotos. Todos/as más que contentos/as: felices y satisfechos/as en el sentido más literal de las dos palabras.

Nos acordamos entonces, en la sala de los Patriotas Latinoamericanos, de los orígenes de nuestra historia, del Frente de Liberación Homosexual (FLH), de Carlos Jáuregui y de Nadia Echazú, y de los tiempos en que sólo nos podíamos dedicar a enfrentar las detenciones y las razzias policiales. El movimiento gay, lésbico, travesti, transexual, bisexual e intersexual de nuestro país tiene una ilustre historia con ilustres personas que nos inspiraron, llevaron y guiaron hasta ese día y ese lugar. Estarán siempre presentes.

Estuvimos con todos ellos/as en la primera fila en un acto de gobierno que nos puso en ese lugar al promover y promulgar la ley de matrimonio igualitario, nada más ni nada menos: los derechos de nuestras familias.

* Presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA).


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-150077-2010-07-24.html