Mostrando entradas con la etiqueta Norberto Alayón *. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Norberto Alayón *. Mostrar todas las entradas

  LA POLEMICA EN TORNO DEL SERVICIO CIVICO VOLUNTARIO QUE APROBO EL SENADO

El proyecto impulsado por los senadores opositores sigue cosechando críticas, esta vez desde el ámbito académico. Dos docentes, uno de ellos víctima de la represión ilegal, reflexionan sobre el significado de mandar a los jóvenes a educarse con los militares.

[+] Mostrar esta Nota

¡A la orden, mi sargento!

Por Roberto Bergalli *

Parecería que en la República Argentina no se hubieran producido dos dictaduras militares en el transcurso de dos décadas, generando la segunda miles de muertos (asesinados), otros muchos miles más desaparecidos forzosamente, centenas de detenidos torturados, niños secuestrados y una cantidad inconmensurable de familias destrozadas por causa del ejercicio de un poder castrense irrestricto. Todo este drama nacional ha sido el resultado de una educación militar orientada a la muerte, a la agresión y a la destrucción de quien pretendiera oponerse a los designios de los comandos de “iluminados” que se creyeron los salvadores del “ser nacional”.

Me pregunto: ¿es ésta la educación que pretende impartirse mediante el Servicio Cívico Voluntario previsto para jóvenes de 14 a 25 años en situación de vulnerabilidad social, quienes serían alojados en las unidades militares, según el proyecto que el lunes 28 pasado recibió media sanción por el Senado? Me resisto a pensar que el proyecto de los radicales mendocinos Ernesto Sanz y Laura Montero, el justicialismo puntano y el oficialista José Pampuro, aunque este último finalmente no se presentó a la votación, conlleve semejante pretensión. Pues, de haber sido impulsada la propuesta por tales propósitos, la misma podría ser entendida como un mensaje subliminal de aquel poder castrense, afortunada y ostensiblemente derrotado, primero por el fracaso de la Guerra de Malvinas y, luego, por la voluntad democráticamente expresada en las urnas en repetidas oportunidades posteriores.

Por lo demás, primero los radicales proponentes y luego los de inspiración justicialista demostrarían haber olvidado el sacrificio en vidas, libertades y seguridades personales que entregaron tantos militantes de sus propios partidos quienes fueron blanco de los atropellos de un poder militar desenfrenado, que atravesó todo el territorio argentino y el de los demás países atribulados por el mal recordado Plan Cóndor.

Repito que me resisto a pensar que la propuesta presentada en el Senado pueda estar orientada por la idea de que los jóvenes en situación de vulnerabilidad social vayan a recibir una educación de parecido talante. Mas quienes hemos sido víctimas de la represión ejercida por aquel poder militar no podemos menos que desconfiar de que la educación que se ofrezca en ese Servicio Cívico Voluntario pudiera ser la más adecuada para jóvenes carenciados (¿cuál sería y cómo se expresaría esa voluntad que supuestamente se indica como propia de los jóvenes en situaciones “vulnerables”, para aceptar el servicio cívico que cumplirían en unidades militares? ¿No sería precisamente esa situación de vulnerabilidad lo que estaría señalando la falta de voluntad para someterse a ese tipo de educación?). Todo ello así, pues aun cuando la derrota militar y los votos populares hayan servido para desalojar de las mentes de los militares jóvenes todo aliento destructor, puede sospecharse que la vieja educación castrense no haya quedado en la trastienda de la formación de aquellos miembros de las Fuerzas Armadas que denigraron a los derechos humanos.

Algo que termina de asombrar con la propuesta senatorial y que inclina de manera negativa, aún más, la balanza de su dudosa legitimidad, es la circunstancia de que la propuesta fue impulsada desde la Comisión de Justicia y Asuntos Penales, habiéndose mantenido alejada a la Comisión de Educación desde donde, en cualquier caso, debería haber partido una opinión discordante. No puede aceptarse, entonces, que legisladores de partidos democráticos desconozcan los riesgos de la propuesta cuestionada. Educar o formar en oficios a los jóvenes por ahora excluidos que pueda hacerlos hábiles para asumir en sus futuros los desafíos de la vida social no puede ser jamás una tarea de personas que no están preparadas para ello. Es imprescindible que tales personas estén orientadas por un espíritu educador, a menos que se busque restaurar un servicio militar, afortunadamente eliminado, con el cual se llevó al sacrificio a aquellos jóvenes que entregaron sus vidas en el Atlántico Sur.

* Docente jubilado de la Universitat de Barcelona (Cataluña, España).


Los pobres, al cuartel

Por Norberto Alayón *

El Senado dio media sanción a un proyecto denominado Servicio Cívico Voluntario, con 33 votos a favor, 31 en contra, 2 abstenciones y 5 ausencias. La propuesta, apoyada por la oposición y el pleno respaldo del vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, está dirigida a jóvenes de entre 14 y 24 años que no estudian ni trabajan, a quienes se les “proporcionará cursos de formación teórico-práctica en temas de defensa civil y capacitación técnica de oficios”. El entrenamiento “se desarrollará en instalaciones de las Fuerzas Armadas”, recibiendo los alumnos “alimentación y vestimenta”, además de “alojamiento en la unidad que se afecte al Servicio”. Se puntualiza expresamente que los participantes “deberán respetar los reglamentos de las Fuerzas Armadas, referidos a normas de convivencia”. El primer objetivo, que consta en el artículo 2º del proyecto aprobado, es “otorgar espacios de contención a jóvenes en situación de riesgo”.

¿Por qué a los mentores de esta iniciativa, pensar en “espacios de contención” para adolescentes y jóvenes en “situación de riesgo” (en condiciones de pobreza y desprotección, habría que precisar) los lleva a pensar en los cuarteles? ¿Desde cuándo los cuarteles son espacios de contención? O habría que preguntarse a qué contención se refiere la norma o en qué pensaron sus autores. ¿Acaso en una suerte de intento de revitalización directa o subliminal del felizmente fenecido Servicio Militar Obligatorio? Hasta el propio Ejército rechazó el proyecto, que ahora deberá ser tratado por la Cámara de Diputados.

El mismo día que se aprobó este proyecto de ley en el Senado, el vicepresidente Cobos publicó un artículo de enfático apoyo, titulado “Un desafío para la sociedad”, en un centenario matutino de la ciudad de Buenos Aires. Y un agudo lector, de esos que envían comentarios a los diarios, develó la verdadera y profunda esencia de esta iniciativa. Le escribió un mensaje de apoyo a Cobos por su nota, finalizando con este ilustrativo párrafo: “Y no tenga miedo de incluir a las Fuerzas Armadas en planes educativos: no sólo los vacunos necesitan bretes”.

Rápidamente se entiende el significado de brete, pero puede resultar útil repasar algunas de las acepciones que figuran en los diccionarios: “En las estancias y mataderos, sitio cerrado con fuertes maderos, para marcar en ellos las bestias o matarlas”; “cepo o prisión estrecha de hierro”.

¿Cuánto de control, de disciplinamiento, de vigilancia, de reforzamiento de la desigualdad, de discriminación, de estigmatización hacia esos jóvenes pobres contiene esta aparentemente beatífica propuesta?

El funcionamiento social empuja y condena a millones de jóvenes a la marginalidad y a la exclusión, y luego aparecen algunos presuntos redentores (con mayor gravedad en este caso, por tratarse de 33 senadores de la Nación) que proponen “recuperarlos” y “reinsertarlos” a través del confinamiento en los cuarteles militares. La democracia debe garantizar –y está en condiciones de hacerlo– que las políticas públicas dirigidas a los sectores vulnerados y vulnerables se canalicen a través de las instituciones oficiales y comunitarias pertinentes del campo de lo social, evitando el enmascaramiento de pretendidas “medidas de seguridad”, como si se tratara de políticas sociales inclusivas. Y sobre todo, debería garantizar que las instituciones en las que los jóvenes universalmente se forman y educan (la escuela, en primer lugar) sean las que los incluyan y contengan.

Una vez más se intenta, por medio de este proyecto de ley, cristalizar la existencia de sociedades duales, convalidar la diferenciación social y vigilar y controlar a los pobres, en vez de apuntar a trabajar sobre las causas más profundas de la pobreza.

En suma, para los jóvenes pobres el disciplinamiento cuartelario y para los jóvenes pudientes los colegios y universidades privadas.

* Profesor titular de la Facultad de Ciencias Sociales-UBA.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-154283-2010-10-04.html

  OPINION


[+] Mostrar esta Nota

Miembros de Ideas del Sur, la productora de Marcelo Tinelli, se presentaron en Colonia Uriburu, en la isla Apipé, de la provincia de Corrientes. Según una dirigente local, lo hicieron como “supuestos empresarios canadienses quienes les comunicaron a los pobladores que las 237 familias que vivían ahí se tenían que ir a la brevedad, porque ellos habían comprado las tierras. Y que si no se iban, los desalojarían por la fuerza, además de derrumbar con topadoras sus casas y la escuela del pueblo”.

El “gracioso” episodio de engaño era para el programa Showmatch y consistía en filmar la angustia de los habitantes ante el inminente e irreversible desalojo de sus tierras. Como compensación por el sufrimiento, el programa les donaría una lancha para viajar hasta la localidad de Ituzaingó, gesto que la productora define como una “acción solidaria”.

¿A quién benefician más los supuestos actos filantrópicos? ¿Al que reciba o al que da? En este caso, el que da obtiene un objetivo beneficio económico. Y además la autocreencia de que hizo una obra de bien, lo cual empalaga –con frecuencia– el espíritu de los fuertes de billetera. Y el que recibe, primero debe soportar un perjuicio mayor (el miedo, la inseguridad por tener que abandonar y perder lo propio) y luego se hace acreedor a una compensación ínfima en relación con el daño previamente recibido. Y encima el menoscabo por haber sido víctima de una acción de mofa, que lo puede dejar con una sensación de impotencia y de eventual inferioridad hacia el futuro.

Los isleños son usados para un experimento mediático degradante, pero que proporciona buenos frutos al abusador de la inocencia de la gente. Y contribuye a construir y a fortalecer, en toda la sociedad, un hecho perverso y regresivo: que algunos sectores sociales no tienen acceso a los derechos y que sólo pueden recibir alguna dádiva por la vía de procederes indebidos que los lesionan aún más y los reducen a la categoría subhumana de individuos pasibles de ser burdamente timados por otros “poderosos” y de ser expuestos públicamente para el desdén, la risa, el regocijo o la conmiseración de otros.

Ya se ha dicho demasiado sobre programas como Showmatch, pero también hay millones de personas que lo ven regularmente y hasta legitiman un accionar que se supone chistoso. Tal vez se produzca un cierto fenómeno de regocijo o alivio ante la desigualdad y las carencias que puedan sufrir otros. En definitiva (por suerte, tal vez piensen), hay otros que están peor que uno. O será aquello del “muerto que se ríe del degollado”.

Este tipo de acciones constituye una forma más de consolidar y reproducir –desde su esencia– la vigencia de sociedades desiguales y la naturalización y el convencimiento de la férrea inmutabilidad de la desigualdad. Unos “tienen” y aparentan repartir solidariamente a los más débiles, y otros están exentos de derechos, padecen los problemas, son objeto de burla pública, y encima hasta deben quedar agradecidos con los “magnánimos filántropos” que los eligieron para la diversión televisiva.

Como siempre decimos, la historia –y ahora también el actual episodio– demuestra que los “filántropos” necesitan más a los pobres, que los pobres a los “filántropos”.

* Trabajador social. Profesor titular de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-144666-2010-04-27.html

  OPINION


[+] Mostrar esta Nota

Cáritas es un organismo de la Iglesia Católica, dependiente del Equipo Pastoral Social del Episcopado Argentino. Lleva a cabo una intensa actividad asistencial en todo el país, recibiendo aportes diversos del Estado nacional y de los Estados provinciales, además de contribuciones de sus fieles y particulares en general.

Su logo apareció en una “solicitada” de una página, publicada a principios de mes en un importante matutino, de un extendido grupo mediático, exasperadamente crítico del gobierno nacional. La aparente justificación del logo de Cáritas radica en el hecho de que les piden “a quienes asistan (a un acto) su contribución con alimentos no perecederos para Cáritas Buenos Aires, que estará presente para recibirlos”.

La solicitada convocó a un acto en Palermo, organizado por la Sociedad Rural, Confederaciones Rurales, Federación Agraria y Coninagro. Se trata de un poderoso bloque político-económico, que representa prioritariamente los intereses de los sectores de mayor concentración de riqueza, que se resisten con reciedumbre a reducir las ganancias extraordinarias que en estos tiempos les proporciona el cultivo de soja, mostrándose reiteradamente insensibles a la necesidad del mejoramiento de la sociedad toda.

Aunque empleando en esta ocasión un lenguaje cuasi celestial, organizaron un claro acto opositor (lo cual es legítimo), con argumentaciones hilarantes, si no fuera por la pérfida hipocresía con la que intentan confundir y violentar la más elemental memoria de sus comportamientos históricos en perjuicio de toda la sociedad.

Así mencionaron que “debemos recuperar como país nuestra capacidad de generar riqueza y de distribuirla con justicia y equidad, interrumpiendo la lógica del capitalismo de amigos, que sólo conduce a una mayor desigualdad”. Pero esta propuesta “socializante”, ¿cómo cuadra con los tradicionales intereses oligárquicos, de ayer y de hoy, de la Rural? Lo que sí es cierto es que son expertos en el tema del “capitalismo de amigos”: mantienen sus obscenos privilegios tanto en democracia como en dictadura. Quienes también deben saber algo de este tema del capitalismo de amigos deben ser Francisco De Narváez, el Grupo Macri, algunos grupos mediáticos. Durante el gobierno de Menem, la Rural mantenía muy buenos vínculos con el ex presidente pero, obvio, en esa época no se quejaban.

Y destacaron, con cinismo, que el día 10 en que realizaron el acto “se cumplen 26 años del retorno de la democracia”. Pero resulta que José Alfredo Martínez de Hoz, genuino exponente –al igual que su padre– de la Sociedad Rural, representó objetivamente a esta entidad en la dictadura de Videla, desempeñándose como poderoso ministro de Economía, mientras se desplegaba el más oprobioso genocidio que debió soportar la Nación. Y también la cúpula de la Iglesia Católica apoyó esa y anteriores dictaduras en el país.

La loable iniciativa de solicitar alimentos habilita a preguntarse si Cáritas también estaría presente, autorizando a la vez el uso de su logo institucional, en un acto de alguna otra orientación política. Por ejemplo, en un acto de la CGT, o de Libres del Sur, o de Madres o de Abuelas de Plaza de Mayo. Ahí también podrían recolectar alimentos y además exhibir su logo. Tal vez en esta ocasión Cáritas apeló a la caridad cristiana de los ricos, lo cual evidencia aún más la situación privilegiada de los organizadores del evento.

Claro que es necesario recordar que las acciones filantrópicas, caritativas, benéficas, asistenciales, mantienen y naturalizan los privilegios y las desigualdades. Además, las organizaciones que se dedican a estas actividades siempre son portadoras de determinadas concepciones ideológicas, políticas, religiosas. Sólo se trata de poder identificarlas con precisión, evitando las mistificaciones. La relación entre la acción social y la política es inevitable. La histórica Sociedad de Beneficencia expresaba su modo de entender y de actuar sobre la realidad de manera distinta al posicionamiento que asumió luego la Fundación Eva Perón. El marino Francisco Manrique, fervoroso antiperonista, fue ministro de Bienestar Social del dictador Onganía. El abogado Santiago de Estrada, prominente cuadro de la Iglesia Católica, se desempeñó –durante la dictadura de Onganía– como secretario de Promoción y Asistencia de la Comunidad y, posteriormente, como secretario de Seguridad Social en la última dictadura militar. También fue embajador de Alfonsín ante el Vaticano y secretario de Seguridad Social de Menem, presidente del PAMI y subsecretario de Desarrollo Social; más tarde se transformó en un destacado referente de Unión-PRO, ocupando la vicepresidencia primera de la Legislatura porteña.

¿Será que Cáritas no llegó a percibir el carácter intrínsecamente político del acto en cuestión o bien se dejó llevar por el buen deseo de receptar alimentos para los pobres? ¿Y no calibró el perfil histórico y presente ni la orientación política de las organizaciones convocantes?

En cualquier caso, siempre es bueno reparar en aquellos versos de la tradición española que decían: “El señor don Juan de Robres, con caridad sin igual, hizo hacer este hospital y primero hizo los pobres”. Y también tener presente que los filántropos necesitan más a los pobres que los pobres a los filántropos.

Es que en nuestras sociedades polarizadas, con sectores de altísima e impúdica concentración de riqueza y en consecuencia con sectores de extrema concentración de pobreza, está visto que los ángeles no existen, ni siquiera para los que creen en los ángeles.

Profesor y ex vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-137765-2009-12-29.html

  OPINION


[+] Mostrar esta Nota

Por sobre las particularidades de la propuesta, la reciente decisión de establecer en Argentina una asignación universal por hijo se trata de una medida absolutamente progresista, que debe ser bien valorada y apoyada.¿Y por qué es progresista la medida y por qué debe ser reconocida como valiosa? Porque tiende a la reparación de una injusticia y porque, a la vez (y esto es lo estratégicamente significativo) apunta a la construcción y efectivización de la noción de derechos y, por ende, de la noción de ciudadanía. Recibir por derecho no es lo mismo que recibir por asistencia, a pesar de que la asistencia también es un derecho de las personas. Tal vez sería ocioso volver a enfatizar la importancia, en la línea de la prevención, que adquieren las medidas dirigidas a mejorar la calidad de vida de la infancia y la adolescencia. Alimentar, preservar la salud y educar a todos los niños y adolescentes son las cuestiones básicas que hay que garantizar para contribuir a la consolidación de una sociedad más justa y democrática, y para prevenir también nocivas consecuencias futuras, de difícil o hasta a veces imposible resolución. Dicha asignación constituye una forma de distribución secundaria de la riqueza, dirigida a los hijos de los trabajadores informales y a los hijos de los desocupados. Y en nuestras sociedades, donde la obscenidad de la polarización entre ricos y pobres es más que evidente, toda acción que tienda a disminuir esa miserable brecha debe ser bienvenida. Toda medida que apunte a mejorar la distribución de la riqueza debe ser apoyada. Por eso es necesario reafirmar la pertinencia de esta política, aunque habrá que bregar para que se garantice la más eficiente y equitativa implementación de la norma, como así también la permanente actualización del monto. Casi como axioma, deberíamos acordar que en nuestras injustas sociedades, todo lo que se transfiere (y mucho más lo que se garantiza como derecho) a los sectores previamente empobrecidos y vulnerados es siempre inferior a lo que les corresponde.

* Profesor titular de Trabajo Social (UBA).


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-135627-2009-11-20.html

  OPINION


[+] Mostrar esta Nota

Maradona estuvo mal. En rigor, estuvo pésimo con sus groseras expresiones dirigidas a algunos periodistas. Se equivocó por varias razones: por el carácter soez de sus manifestaciones; por la repercusión nacional y mundial que tendrían sus declaraciones; por eclipsar la principal noticia que fue la clasificación al Mundial; por desviar la necesidad de realizar análisis serios acerca de su papel como entrenador y sobre la débil performance deportiva del seleccionado. Millones de personas escuchamos su muy explícita referencia a una práctica antigua, que no es abominable en sí y que responde a la legítima y voluntaria opción entre adultos, pero que requiere de una consideración alturada, sin ventilarse de semejante manera ante una audiencia multitudinaria que, desde luego, incluyó a niños y adolescentes.

Seguramente ha habido comportamientos previos entre cierto periodismo y el propio Maradona que dieron pie (aunque no es justificable) a ese nivel de exabruptos. De todos modos, es absolutamente cierto, también, que algunos medios y periodistas pueden desencajar y encolerizar hasta al más pintado. Distorsionan, frivolizan, mienten, se mofan agresivamente. Algunos hasta fingen aparecer y/o se creen que son “la ética con patas”.

Y al día siguiente vino la respuesta de la “sociedad”, de los periodistas y diversos medios. Y le dijeron de todo al verborrágico DT de la Selección. Muchas críticas certeras y también muchas críticas miserablemente hipócritas. La global obscenidad del conjunto social se depositó sin más en el ex jugador de fútbol, casi expiando las obscenas conductas de tantos otros.

Existen, sin duda, distintas interpretaciones y valoraciones acerca de expresiones obscenas (si se quiere focalizadas) y de manifestaciones obscenas de carácter estructural en el funcionamiento de nuestras sociedades. La obscenidad de la explotación y las ganancias sin límites por parte de determinadas empresas; la obscenidad de los sectores económicos altamente concentrados y de enormes riquezas; la obscenidad de la consecuente pobreza; la obscenidad de los niños que mueren por desnutrición; la obscenidad de quienes no tienen acceso al empleo, a la salud y a la educación; la obscenidad de las mujeres (usualmente pobres) que innecesariamente mueren por prácticas abortivas que podrían evitarse o bien realizarse en adecuadas condiciones sanitarias, etcétera.

De todos modos, veamos algunos casos particulares:

¿Podría, por ejemplo, el senador Carlos Reutemann, ex gobernador de Santa Fe, criticar la real obscenidad de Maradona, cuando hace poco, ante la oferta de una eventual candidatura, dijo que “se la podían meter en el...?” ¿Podría el conductor televisivo y ex periodista deportivo Marcelo Tinelli señalar a Maradona como obsceno, olvidándose de sí mismo? Y los programas de Tinelli también son vistos por millones de personas, incluidos niños.

¿Podrían algunos canales de televisión cuestionar la obscenidad de Maradona, cuando publicitan con imágenes sugestivas y de alto voltaje que el público se comunique con un mensaje de texto para contactar con alguna exuberante y explícita “compañía” femenina?

¿Podría el diputado Francisco de Narváez imputar de obsceno a Maradona, cuando él reconoció por televisión que por todas sus grandes y diversas empresas pagaba menos impuestos que el periodista que lo entrevistaba?

¿Podría la jerarquía de la Iglesia Católica acusar de obsceno a Maradona, cuando no se expidió condenando los abusos sexuales del cura Julio César Grassi, quien está condenado a 15 años de prisión, aunque aún permanece en libertad? Precisamente el caso del cura Grassi tiene cierta simetría con las expresiones que virtió Maradona. Uno de los jóvenes abusados por Grassi declaró que el cura le propuso: “¿Querés que te la ...?”.

El tradicional matutino La Nación tituló “Maradona escandalizó a todos, pero no se arrepiente”. Sería conveniente por diversas razones que Maradona se disculpara. Pero no podemos dejar de preguntarnos si La Nación se arrepintió de haber apoyado el genocidio político y económico de la dictadura cívico-militar de Jorge Rafael Videla y Alfredo Martínez de Hoz. Y la dictadura fue algo más que una obscenidad.

Maradona, el obsceno, en definitiva es un niño de pecho al lado de algunos “respetables” y bien educados actores políticos, económicos, eclesiásticos y periodísticos que pululan en nuestra sociedad.

* Profesor y ex vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-133764-2009-10-20.html

  DOS REFLEXIONES SOBRE LOS PLANTEOS DE LA MESA DE ENLACE AGROPECUARIA


[+] Mostrar esta Nota

La coalición destituyente

Por José Luis Livolti *

Como en un grito de guerra, los jinetes del Apocalipsis Agrario, punta de lanza y fuerza de choque de la movida por la restauración conservadora, mostraron su peor cara en el salón rojo del predio de la “ilustre Sociedad Rural Argentina”, fundada por José Alfredo Martínez de Hoz (abuelo del nefasto, tan nefasto como el por todos conocido), Mario Llambías se siente orgulloso de tal origen histórico según sus dichos. Esta y otras manifestaciones de los allí presentes demuestran que el triunfo electoral no produce equilibrios sino que los enardece, y permite que manifiesten descaradamente su verdadera ideología, a tono con la contraofensiva imperial en el continente que hoy tiene su epicentro en Honduras.

Son la expresión de la derecha latinoamericana, que en estas tierras cuenta con los valiosos aportes de legitimación social a través de los dichos de uno de los fundadores del MPA (Movimiento Productivo Argentino), Eduardo Buzzi, defector del campo popular si los hay. Ratificando su rol no ya en la coyuntura sino en trazos para la historia, nuestro ex compañero planteó que el Gobierno no tiene más margen ni la Mesa de Enlace paciencia eterna, mientras se escuchaban gritos de la tribuna pidiendo que se vayan, que terminen, etc., remembrando aquello que se escuchaba en los piquetes de teflón: “Váyanse a Cuba o Venezuela, montoneros fracasados”, así como también no se privó de fustigar a su ex aliado Daniel Scioli.

Con este clima y los antecedentes discursivos y fácticos ya conocidos, llevaron la propuesta al Gobierno de cero retenciones en trigo y maíz, y 25 por ciento en soja a los productores de 1500 toneladas para arriba (esto es equivalente al rendimiento de 500 hectáreas aproximadamente), y en forma temporaria. Decir esto o asumir el desfinanciamiento casi total del Estado es muy parecido. Queda claro que el objetivo es minar ahora la base económica del Gobierno para lograr acotar lo más posible su autonomía, finalmente debilitarlo y sustituirlo ordenadamente si fuera posible. El paso siguiente es avanzar sobre las reprivatizaciones, multiplicar las ganancias agroexportadoras al extremo, profundizar la concentración de la riqueza y someter más brutalmente a la pobreza e indigencia a millones de compatriotas de la ciudad y el campo. Como frutilla del postre, la ruptura de las relaciones internacionales con los países hermanos de América latina de orientación progresista.

Dadas estas circunstancias, desde el Movimiento Campesino Liberación repudiamos fuertemente el gesto que anuncia los nuevos pasos de la restauración conservadora y hacemos un fuerte llamamiento a todos los compañeros y organizaciones del recientemente constituido “espacio nacional de articulación de organizaciones agrarias y campesinas” a mantenernos unidos, ampliar el espacio y seguir haciendo gestiones para ser recibidos por el gobierno nacional en el marco del diálogo habilitado.

Es nuestro camino para poner sobre la mesa como prioridad pública los problemas y las soluciones de los pequeños agricultores familiares y campesinos, verdaderos hacedores de soberanía alimentaria y sujetos para el cambio con justicia social.

* Coordinador del Movimiento Campesino Liberación, corriente interna de la Federación Agraria Argentina.


No te vayas con Chávez

Por Norberto Alayón *

Hace un par de días, en la agradable y apacible ciudad de Victoria, en Entre Ríos, pude observar en un muro, a escasas cuadras de la plaza principal, una anónima pintada con aerosol que rezaba lo siguiente:

“Cristina: no te vayas con Chávez. Andate con Chuda”. Había visto y escuchado por televisión el delicado adjetivo con que algunos hombres y mujeres se refieren a la Presidenta y también lo había leído en algún diario, pero sin la relación con Chávez y con el requerimiento de que abandone el cargo. Releí con atención la pintada y me llevó a interrogarme acerca de qué trasunta este tipo de expresiones ofensivas. ¿Será pura grosería de alguien soez, aunque con cierta creatividad? ¿Se tratará de un chistoso ocasional o de alguien con opinión política que entrecruza el insulto obsceno a una presidenta con la misoginia? ¿Será un mero exabrupto irresponsable de alguien inmaduro al que le parece bien insultar con ese estilo a una presidenta mujer? ¿Provendrá de alguien con mucha rabia o que percibe que sus intereses (políticos, económicos, sociales) están afectados?

Si hubiera sido un varón el presidente constitucional en ejercicio, esa misma persona que realizó la pintada ¿habría empleado un insulto de similar tenor, que aparece como una agresión de género? Es cierto que a los presidentes varones también se los insulta, pero –en esos casos– los insultos fuertes suelen ir dirigidos a su condición de hijo y a la “profesión” de su mamá, actividad históricamente demandada en todas las sociedades, aunque precisamente de mala reputación.

Grosería, misoginia, afectación de intereses, proyectos políticos opuestos, o bien suma y/o mezcla de esos distintos componentes, podrían explicar el ánimo y la decisión del pintor callejero (o de la pintora) en cuestión. Pero lo principal está en el imperativo del verbo usado para con la presidenta constitucional: “andate”.

¿Cómo que “andate”? La actual Presidenta fue elegida democráticamente en 2007 y tiene mandato hasta 2011. Se puede disentir, se puede y se debe criticar el accionar del Gobierno en todo aquello con lo que no estemos de acuerdo, según nuestra propia perspectiva. Pero pretender que una presidenta constitucional se vaya antes de terminar su mandato porque su política no coincide con nuestra posición o con nuestros intereses implica un comportamiento antidemocrático, destituyente, golpista.

Los sectores de mayor riqueza y concentración económica, los verdaderos dueños del poder, y sus acólitos políticos y religiosos se sentían cómodos y favorecidos por el peronismo menemista de 1989-1999 y no le exigían a Menem que se fuera del gobierno. Cabe también recordar que estos mismos sectores apoyaron y hasta fueron parte de las dictaduras cívico-militares de 1966 y 1976.

En abril, en el programa televisivo que conduce Mariano Grondona, se registró un diálogo sumamente clarificador (también estremecedor) entre este lúcido constructor de opiniones políticas y coherente representante de los intereses antipopulares y Hugo Biolcati, presidente de la Sociedad Rural Argentina. Biolcati afirmó: “El gobierno de Kirchner va a durar dos años más...”. Y Grondona expresó: “¿Dos? ¿Te parece? No sé qué va a pasar después del 28 de junio”. Y Biolcati sonriendo, contestó: “Eso era lo que te quería escuchar”. Grondona cerró con una cínica y temeraria repregunta: “¿Hay un señor que se llama Cobos, no? Creo que es vicepresidente...”.

No se requiere de una agudeza superlativa para identificar el proceder antidemocrático de estos sectores sociales y de sus “intelectuales orgánicos”. Por supuesto, Mariano Grondona nunca exigiría en público que la Presidenta se fuera (“andate”) antes de 2011 y mucho menos con ese tipo de adjetivos tan poco románticos y elegantes como el que usó el pintor de Victoria.

Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina y uno de los cuatro jinetes de la apocalíptica Comisión de Enlace, en noviembre de 2008 ya había anunciado que “había que ir desgastando y erosionando, desde donde se pueda, a este Gobierno”.

Los antepasados de Biolcati, de Llambías, de Garetto, de Miguens, de Alchourron, de Crotto, de Martínez de Hoz como síntesis (como clase social, no necesariamente como individuos) son aquellos que en el siglo XIX se apropiaron indebidamente de enormes y valiosas extensiones de tierra en nuestro país, y que en el siglo XX, como muestra de ostentación de su poderío económico y de cierto tipo de construcción social y cultural, realizaban viajes de placer a Europa llevando vacas a bordo de los transatlánticos para poder tomar leche fresca todos los días.

Desconozco el pedigree personal de un ejemplar como Biolcati, quien en la apertura oficial de la 123ª Exposición Rural de Palermo (cuyo predio administra Francisco de Narváez) desplegó un uso intensivo del vocablo patria –mencionándolo literalmente decenas de veces en un discurso relativamente breve– que explica fehacientemente qué y cómo entienden la Patria estos sectores sociales, y que, a la vez, debe haber enardecido el polvo de los verdaderos patriotas. Y desde esa posición de clase, de esa caracterización que tienen de sí y del resto, de cómo entienden y ansían que debe funcionar la sociedad, es que Biolcati en genuina y coherente representación de la Sociedad Rural dijo su verdad. Para ellos, es decir para los sectores de mayor riqueza económica, que no quieren perder sus históricos privilegios, “el Estado es un predador insaciable”.

Más allá, entonces, de la persona en sí que haya pintado el muro de Victoria, social y políticamente hay que entender con rigor (y también con preocupación) que el pintor entrerriano no es un loquito suelto. No se trata de un mero hecho aislado y espontáneo. Hay sectores sociales y personajes en particular que apuestan al quiebre democrático.

* Profesor titular regular y ex vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-129413-2009-08-05.html

  DOS MIRADAS SOBRE EL RESULTADO ELECTORAL, EL FUTURO DEL KIRCHNERISMO Y DE LA OPOSICION

Ariel Colombo alerta sobre los riesgos de “una vuelta al pasado” si el kirchnerismo no explica sus planes a futuro. Norberto Alayón advierte sobre las intenciones de la oposición que, con la bandera del consenso, busca “ahogar” al Gobierno.

[+] Mostrar esta Nota

Opinión

Contra-finalidades

Por Ariel H. Colombo *

Las fuerzas neoliberales han podido finalmente reagruparse gracias al agrofascismo, cuya sedición eslabonó las reacciones dispersas contra la política de derechos humanos, de alineamiento internacional, de reindustrialización. Los progresistas ya no son lo que eran y la derecha crea sus propios monstruos acéfalos, cuerpos vivos pero sin cerebro a los que les instala el chips neoliberal para una función restauradora que ahora parece indelegable. La teratología mediática ha dado lugar al PRO y a la Coalición, con los respectivos restos peronistas y radicales. Mutantes que se reciclan al infinito, aunque deban recurrir a la cantera de traidores recientes o lejanos. La derecha ha evaluado correctamente que habiendo sido protagonista de la destrucción de una sociedad en los ’70 y de la construcción de otra en los ’90, no puede ceder gratuitamente a una escalada regulacionista. Lo que le resultaba intolerable desde el principio no alcanzó para congregar una masa crítica, pero que obtuvo cuando el Gobierno se movió económicamente en base a la autonomía conquistada. No obstante, como los resultados de la gestión desmienten una y otra vez a la oposición, la reedición menemista y la aliancista serían humaredas sin el constante acoso mediático al Gobierno. Más precisamente, sin esa mezcla de anestesia y amnesia propagadas bárbaramente cuyo efecto buscado es desensibilizar a la población y desorientarla respecto de cualquier mapa de interpretación. Pero que es consistente con el objetivo final: ningún programa mercadocrático podría aplicarse sobre ciudadanos republicanos conscientes.

Las inconsistencias de campaña aparecen, en cambio, en el oficialismo y a su izquierda, y revisten el carácter de contrafinalidad; lo cual significa que al no tomarse en cuenta lo que harán los demás, la acción tiene consecuencias negativas para todos. Kirchner advirtió en el 2003 que avanzaría por una senda de neokeynesianismo, pero nadie creyó que podría hacerlo dado el contexto. Con apenas el 22 por ciento de los votos en una elección que la derecha sumada había ganado ampliamente, transitó por un estrecho desfiladero, capitalizó las energías desatadas en el 2001 y administró los beneficios de la devaluación, hasta alcanzar un punto económico de no retorno (crecieron las reservas, los superávit, la inversión sobre el producto, etc.), pero sin intentar reformas, quizá por temor a las reacciones previsibles, pero que en ese momento todavía permanecían divididas. Más tarde, Cristina advirtió, en su primer discurso ante las Cámaras, que no sería garante de la rentabilidad de ningún sector, pero sólo la crisis externa parece haberla decidido a emprender algunos cambios sustantivos que debió haber encarado Néstor en años más propicios. Sea como fuere, los resultados de aquella gestión y de la actual posibilitan prometer, creíblemente, un futuro de mayor justicia, anticipo que el candidato Kirchner extrañamente se abstiene de hacer, a excepción de la reforma de la ley de medios, que es una iniciativa tomada de la sociedad civil. ¿Por qué no un plan de transporte público, un plan de infraestructura social que termine con la pobreza, una reforma impositiva progresiva? En el caso que tuviera planes de esta índole sería mejor que los comunique ahora, porque hay una parte de la sociedad que necesita pensar su presente desde la perspectiva de un proyecto común. No hacerlo coadyuva inintencionadamente a la probabilidad de una vuelta al pasado, algo de lo que ya se encarga de transmitir la derecha con su sola presencia. Por ser el candidato que puede hacer promesas que de hecho la situación avala, no arriesgarse con ellas infunde cierta desmoralización en votos potenciales.

Kirchner toma demasiado en cuenta a sus adversarios, que no son serios en absoluto. La derecha, porque no puede ejercer la crítica sin perfilar implícitamente un programa de indisimulable voluntad represora. Y los grupos de izquierda electoral tampoco lo son al impugnar a un gobierno por no hacer cosas que éste nunca se propuso y que si las hiciera demandaría una fuerza electoral que son incapaces por completo de aportarle. Una excepción es el agrupamiento de Sabbatella, pero transmite que los aciertos del Gobierno son el piso y no el techo, algo que los K acordarían. No es que las expresiones progresistas no tengan razón, sino que son políticamente irresponsables, sin el menor sentido de los efectos contrafinales. Si hubiera regresión, ahora o en el 2011, no hay nadie que la impida fuera del kirchnerismo y, si se produjera, la izquierda tendrá que pensar más en la práctica de la desobediencia civil. Algo bastante más complicado que dispersarse en torno de múltiples cacicazgos destinados a la autoderrota. No se trata de censurarse, sino de generar espacios de expresión que tengan por objeto exponer proyectos proporcionales a las fuerzas de que se dispone para realizarlos, no en abstracto y pujando por el juicio antigubernamental más extremo, sobre todo cuando en vista de antecedentes o logros resultaría mucho más creíble la autocrítica.

* Politólogo/Conicet.


Opinión

Ahogar y tumbar

Por Norberto Alayón *

“No le vamos a dar ni un minuto de respiro” al Gobierno, expresó un diputado del partido Unión-PRO, según crónicas periodísticas del 8 de julio. Según la prensa, la expresión “se refería a la decisión del amplio arco antikirchnerista de impulsar una sesión especial en la Cámara baja, con el objetivo de impulsar una serie de temas, con la baja de las retenciones al agro como bandera”.

¿Será una mera y casual expresión altisonante de un legislador desbocado, embravecido o embebido ante el reciente resultado favorable de las elecciones? ¿Por qué no quieren que el Gobierno respire? ¿Será éste el modo de mantener y preservar la estabilidad institucional y democrática, que los distintos líderes opositores, previo al acto electoral, se empeñaban en resaltar que defenderían a ultranza? ¿Y las reiteradas invocaciones propagandísticas de la oposición que mencionaban que era necesario el “consenso” entre los distintos actores y sectores, que había que desterrar el “estilo violento, confrontativo y agresivo” del Gobierno, convocando a una especie de “paz vacía”, negadora del conflicto?

Y si el lenguaje preelectoral edulcorado, vacío, a veces de tinte beatífico, con una apariencia (sólo apariencia) inodora, incolora e insípida, constituía la “propuesta superadora”, ¿por qué a tan pocos días de las elecciones se le quiere quitar el aire al Gobierno, rescatando y llevando a cabo un accionar que propone el conflicto, a partir del intento de “cortarle la respiración” al adversario?

Hechas estas primeras preguntas, aparentemente cándidas, vayamos al grano.

En primer lugar, resulta obvio que ese diputado de Unión-PRO no se extralimitó en las palabras y que sólo verbalizó lo que, antes y después de las elecciones, representa el pensamiento genuino de los sectores de poder más concentrado, que vieron afectados sus intereses (en lo económico, en lo ideológico, en lo cultural, en lo religioso, etc.).

El conflicto, y mucho más en la arena política, es inherente al comportamiento de los hombres, en la defensa y lucha por los intereses no idénticos que todos tenemos o representamos. El conflicto de intereses siempre existe, aun para los que aparentan no creer en los conflictos y hablan huecamente del “consenso”, para disimular sus propios intereses.

El gobierno actual, a pesar de sus objetivas limitaciones y debilidades, a pesar de sus vacilaciones y claudicaciones, algo habrá hecho para que el agitado agrupamiento de los sectores conservadores de la sociedad no lo quiera “dejar respirar”. No lo están atacando por las cosas que hace mal o que deja de hacer. Lo están atacando precisamente por aquellas cosas (insuficientes) que hizo bien.

Y buscan debilitarlo para que no siga avanzando en la defensa de los intereses del conjunto de la sociedad. Si lo ahogan, si lo acorralan, si minan su poder, les será más fácil entonces imponer y preservar sus intereses particulares, ajenos a las mayorías populares.

La oligarquía, que a partir de sus inconmensurables ganancias fue construyendo un típico comportamiento parasitario, y la alta burguesía, que se apropió también de un estilo prebendarlo y de poco riesgo, tienen una muy clara conciencia de sus intereses de clase. Y actúan firmemente, sin vacilaciones, con todos los recursos materiales y simbólicos, cuando algún gobierno osa siquiera rozar sus cuantiosas y frecuentemente mal habidas ganancias.

Y estos sectores no se sienten cómodos con el funcionamiento democrático –aún débil, imperfecto y vacilante– y mucho menos con los proyectos populistas. Basta observar el apoyo y participación directa de muchos de sus representantes en las dictaduras de 1966 y 1976. La Sociedad Rural Argentina registra una trayectoria impecable y coherente en ese sentido; y hoy también constituye un ariete significativo en las tendencias destituyentes. Funcionarios de las dos últimas dictaduras, hoy continúan su activa y relevante participación en el partido Unión-PRO, que suele presentarse como impulsor de la “nueva política”. En el campo del periodismo político o directamente de la política, expresada a través del accionar periodístico, Mariano Grondona refleja un caso paradigmático, altamente eficaz y representativo de esos intereses. En el terreno de los medios de comunicación, y en particular de los diarios, el tradicional matutino La Nación es una oda histórica sin grietas.

Hoy, la anulada resolución 125 y la firme avanzada por la reducción de las retenciones apunta a dos objetivos claves: el primero, como siempre, es preservar las mayores tasas de ganancia de los sectores económicos altamente concentrados, que no dudan –por su propio interés de clase– en ningún momento en la defensa de un país para pocos, lo cual ya contiene en sí mismo una clara perspectiva antidemocrática. Y el segundo, que se desprende automáticamente del primero, es escamotear recursos para una distribución más equitativa de la riqueza nacional, lo cual le quitaría oxígeno al Gobierno, aumentando su debilidad y arrinconándolo cada vez más hacia el retroceso y empujándolo hacia el precipicio.

El diputado del partido Unión-PRO no hace más que decir la cruda y cruel verdad. No quieren que un proyecto distinto, aún balbuceante y contradictorio, “respire” y prospere. Lo quieren ahogar, y si logran que quede exhausto y con mínima respiración, tendrán las mejores posibilidades para derrotarlo y enterrarlo.

Desde adentro y desde afuera del Gobierno convendrá visualizar claramente esta dura encrucijada, que requerirá detectar, utilizar y liberar las mejores fuerzas, en todos los campos, para profundizar la construcción de una sociedad más justa, con empleo y sin pobreza, con salud y educación para todos.

Con “aire” solamente el Gobierno no podrá garantizar estos objetivos; pero si no lo dejan respirar terminarán tumbándolo, y si ello desgraciadamente llegara a acontecer, por el principal accionar de los sectores conservadores y de los aliados objetivos, pero también por la inacción o la ceguera de los gobernantes, no perderá sólo el kirchnerismo, perderá el país todo.

* Profesor titular regular y ex vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales-UBA.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-128060-2009-07-11.html