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  MEDIOS Y COMUNICACION

A propósito de la información difundida por los diarios digitales europeos sobre la muerte de Néstor Kirchner y el posterior funeral, Mela Bosch relata la transformación que las crónicas sufrieron con el paso de las horas y reflexiona sobre el vertiginoso proceso de adaptación de las noticias en los portales.

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* Desde Milán

Nano del Abasto, que sigue todas mis notas en La Ventana de Página/12, me escribió el mismo 27 de octubre a poco más de dos horas del fallecimiento de Néstor Kirchner preguntándome sobre cómo se veía por aquí la noticia del ex presidente argentino.

Entendí que lo importante no era decirle que sí, que aquí todos informaban, ya que es claro que en una forma u otra todos los diarios del mundo lo estaban comunicando, sino cómo lo iban haciendo.

En ese momento, en el ciberespacio aún la información era sólo las líneas de rigor para la muerte de un ex mandatario. Con fiebre de emigrada y la agilidad de más de ocho años en Europa para leer periódicos en línea empecé a seguir minuto a minuto los medios a través de Internet.

Italia naufraga en el último escándalo de prostitución de Berlusconi, en Francia las huelgas y movilizaciones ocupan el centro. La información sobre Argentina apenas crece.

Sin embargo, pocas horas después el Daily Telegraph publicó una nota más extensa matizando aspectos políticos, con financieros y sarcasmos: “Politics, for me”, Kirchner once said, “is cash and expectations” (Publicado a las 6:59PM BST 27 Oct 2010).

Unas horas más tarde, ya era 28 de octubre hora europea, empezaron a difundirse las fotos de Reuters mostrando masas de personas no convocadas por los sindicatos, que se presentaban espontáneamente, que mostraban carteles en la Plaza de Mayo, el Obelisco rodeado de banderas y de emocionados mensajes, dándole fuerzas a Cristina. El tono empezó a cambiar y el mismo Daily Telegraph, con su lógica inquebrantable comenzó a subrayar que el matrimonio K se parecía a los Clinton.

En tanto, los diarios españoles, especialmente El País, se mantenían con un nivel de información constante, mostrando preocupación al inicio por la estabilidad de la Presidenta y luego poco a poco dejaron la actitud alarmista para centrarse en el movimiento de personas.

Ya en el 29 de octubre la segunda noticia de Euronews, después de las muertes por desastres naturales en el extremo asiático, eran las multitudes despidiendo al ex presidente y apoyando a la presidenta argentina, así como la llegada de los presidentes de la región a Buenos Aires.

Para el mediodía en la misma cadena, un video de Kirchner era la noticia seleccionada por el editor (editor choice news).

Esta movilidad y cambios de posiciones fue obra de las personas que desfilaban en un país del Sur para mostrar su dolor. Y nos hace reflexionar cómo el periodismo digital se ha transformado en un barómetro que utiliza como señalación el movimiento de personas, sus presencias como una moneda de cambio para ganar audiencias.

En esta vorágine hay periódicos que consideran la edición en línea como una réplica de su publicación impresa y el resultado es que se ven peligrosamente expuestos a no poder adaptarse rápidamente a lo inesperado.

Otros, como el mencionado Daily Telegraph, se valen del camaleónico poder que da la edición digital a través de la constante modificación al segundo para reorientar el mensaje en el arco temporal.

Entre los medios menos ágiles el caso del diario Le Monde nos permite reflexionar sobre cuáles son las características del periodismo digital global en esto tiempos: eran ya las 9 de la mañana del 28 de octubre cuando una columnista escribe una nota sobre la muerte de Kirchner tomando como fuente privilegiada el artículo de La Nación del día 27 que se centraba en forma alarmista en cómo se vería afectada la escena política argentina y latinoamericana.

La respuesta indignada de los lectores franceses fue notable porque ya habían visto las fotos de Reuters, ya habían visto en Euronews los millares de personas en Buenos Aires expresando su adhesión y dolor. Respondieron a la nota de Le Monde acusando a la columnista de informar mal. Pero en realidad sólo se trató de que la fuente y la mala leche ya eran viejas para el momento, ya habían quedado fuera de lugar.

Así que cuando Nano volvió de la Rosada al Abasto, el 29 de octubre, mojado por la lluvia y algún lagrimón, el ágil mundo de los bits había transformado una desolada línea necrológica en un evento de masas.

* Consultora lingüística y docente on line de la Cátedra Tecnologías en Comunicación Social de la FPyCS de la UNLP.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-156181-2010-11-03.html

  MEDIOS Y COMUNICACION

Desde Milán, Mela Bosch expone sobre los distintos alcances de una convocatoria virtual que movió a diferentes formas de manifestación, pero sobre todo, a la expresión de un sueño, de un deseo, a través de un color.

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Desde Milán

Las teorías comunicacionales sobre el periodismo digital y global, con sustento en lógicas como la bayesiana, nos dicen que todo nuevo suceso se debe apoyar en las experiencias adquiridas para ponderar las tendencias futuras, de manera que se debe innovar en forma paulatina para tener éxito. Las actuales técnicas de imagen comunicacional nos dicen que el “no” no vende, que se debe enunciar en forma positiva, con sentidos claros y concisos. Se considera asimismo la importancia de adaptar los contenidos a las lenguas y las culturas y todos estamos de acuerdo en que el monopolio de los medios de comunicación ahoga la expresión social. También se afirma que el blog está muerto pues la gente escribe más de lo que lee, que las redes sociales sólo sirven para comunicar banalidad y recolectar datos de los usuarios. Finalmente los expertos en rating aseguran que es posible medir y seguir con precisión la participación en eventos mediáticos.

¿Es todo cierto? Quizá no. Quizás aún debemos aprender mucho. El 5 de diciembre de 2009 en multitud de lugares del mundo simultáneamente una convocatoria que se inició en forma virtual, al margen de los monopolios mediáticos, con contenido de oposición, polisémico, multilingüe, multicultural y que aún no ha podido ser realmente medida, nos alegró el invierno de la crisis europea.

El No B day, el Día No Berlusconi, se inició con un bloguero de Bari que aún no comprende cómo sucedió tal cosa, siguió por Facebook, Twitter, sms, e-mail y se planteó (el “se” aquí alude a un colectivo formado fundamentalmente por jóvenes y por adultos, predominantemente mujeres) un encuentro sin lugar fijo que se concretó en un festival en Roma, una marcha en Milán, en manifestaciones en París, Londres y Barcelona, entre otras ciudades europeas, en citas en bares y centros sociales de miles de lugares, en bailes, conciertos de rock, teatro alternativo, siendo a la vez que seguido por YouTube y todas las redes y con millares de mensajes de video y audio que viajan en los celulares, que llegan a radios y televisoras, que desistieron de responder las llamadas dejando que se llenaran los contestadores automáticos y con anotaciones que saturaron los blogs de los grandes medios en todo el mundo. A esta altura la discusión de si fueron miles o millones se vuelve inconsistente, al no haber una presencia que se pueda medir.

Es además multilingüe y multicutural porque los italianos y europeos que se han movilizado espontáneamente se expresan en inglés, francés, en español, en forma visual, artística, musical y su mensaje finalmente no se detiene en el patético premier italiano que se aferra al poder.

La convocatoria se valió además de mensajes polisémicos, palabra que significa “con muchos sentidos”, ya desde el nombre y el color que espontáneamente se usa: viola, el color violeta, que es políticamente incorrectísimo: color de la cuaresma o de la jerarquía eclesiástica con la que no tiene nada que ver y que no se puede identificar con ningún partido político.

¿De dónde sale? En italiano el color violeta se dice “viola” y también es el verbo violar. Viola es la flor, viola es el violín y Berlusconi viola la ley, es lo que aparece en carteles coloridos.

Todo es paradoja y con múltiples sentidos: No B es Sí. Se visten de violeta porque se sienten violados. Palabra terrible “violar”: es doblegar la voluntad y la dignidad, es romper, estuprar y paradójicamente es el color tomado como enseña de libertad de expresión, de resistencia a la burocracia de los políticos que piensan más en sus puestos que en las personas, es el color contra la sociedad entre poder político y mafias, de los jóvenes con trabajos eternamente precarios, de las mujeres no consideradas social ni políticamente, es la enseña de que al margen del poder de los multimedios se puede imponer un color.

¿Cómo logran esto? Lo están haciendo porque lo pueden hacer y sobre todo porque saben cómo hacerlo. Y ¿qué es lo que constituye este saber? Hace poco Luciano Sanguinetti, en este mismo espacio, hablaba de la importancia de la brecha cognitiva, nos decía que no sólo es importante disponer de medios digitales y telemáticos sino saber cómo usarlos y con qué convicciones.

Es cierto, no olvidemos que el conocer sin un componente que es la dimensión ética es consumo y aprovechamiento. La diferencia la hace no sólo disponer de celulares y de Internet, sino además la determinación de llevar adelante un deseo. Aun dolidos por el envío de tropas a Afganistán por parte del último Premio Nobel de la Paz, lo “violan” en miles de carteles y etiquetas en los sitios que le dicen y nos dicen: I have a dream, Yo tengo un sueño. El conocimiento y el sueño son la clave.

* Consultora lingüística y documental en Europa. Docente on line de la Cátedra Tecnologías en Comunicación Social de la Facultad de Periodismo de la UNLP.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/laventana/26-137071-2009-12-16.html