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  DIALOGO CON SUSANA GONZALEZ, DOCTORA EN QUIMICA, INVESTIGADORA DEL CONICET

Al Jinete Hipotético no le duele nada, o por lo menos eso pensaba antes de toparse con Susana González. Después de una amable charla de café sobre sus investigaciones alrededor del dolor, empezó a dolerle todo el cuerpo. Pero, ay... ya era tarde.

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–¿Qué le parece si hacemos la entrevista en el café de enfrente en vez del laboratorio?

–Ah, me parece perfecto, me encanta el café. Aparte, es en el café donde surgen las ideas.

–Es lo que siempre digo yo. Vamos a ver, cuénteme la marcha de su investigación.

–Bueno, desde hace un tiempo estuvimos investigando efectos de esteroides en lesiones del sistema nervioso central, y también colaboré con una línea de neurodegeneración. Pero desde hace algunos años me focalizo en los mecanismos que inician y mantienen el dolor neuropático, justamente en este tipo de lesiones.

–¿Qué es el dolor neuropático?

–Es un tipo especial de dolor crónico, que está relacionado con una lesión directa del sistema nervioso. Pueden ser lesiones centrales (la médula espinal o el cerebro) o también periféricas (los nervios). Hay que distinguir entre lo que es el dolor neuropático y lo que es el dolor agudo. Por ejemplo, cuando uno se quema o se pincha, estamos hablando de dolor agudo. Ese tipo de dolor es algo completamente adaptativo, porque nos mantiene alejados de las cosas que nos lastiman. El estrés agudo, incluso, puede operar como analgésico. Pero el estrés crónico no. Tiene un rol más controversial y podría exacerbar muchas de las patologías que están relacionadas con el dolor.

–¿Y el estrés qué es?

–Como respuesta aguda, es un mecanismo adaptativo: se liberan sustancias que permiten al organismo aumentar su capacidad para enfrentar una situación puntual. Pero el estrés crónico dispara un montón de reacciones en el organismo que dejan de ser favorables. Eso se ha visto con el dolor crónico: el dolor crónico es un estrés. En estudios recientes se ha demostrado que las personas que padecen dolor crónico presentan regiones cerebrales más activadas que las de personas que no tienen dolor crónico.

–¿Y por qué tienen dolor crónico?

–De nuevo: si es neuropático, por lesiones asociadas con el sistema nervioso. Pero hay otros tipos de dolor crónico que no tienen relación con el sistema nervioso, o no se sabe todavía. Por ejemplo, la fibromialgia. Es una enfermedad músculo-esquelética cuyas razones todavía no se conocen bien. Nosotros estudiamos justamente los mecanismos que pueden iniciar o mantener el dolor crónico, que es una especie de sistema mal adaptado para el organismo.

–A menos que la fuente del dolor sea crónica también...

–Claro, pero muchas veces en el dolor neuropático lo que sucede es que la lesión se resolvió y sin embargo se modificó el sistema nervioso, de manera que se amplifican señales. Entonces en los pacientes con dolor neuropático muchas veces se suele encontrar lo que se llama alodinia: estímulos que no son normalmente dolorosos causan dolor. Esas personas no pueden vestirse, una brisa les causa dolor... El sistema nervioso amplifica señales que no deberían ser dolorosas porque hay una excitabilidad de las neuronas implicadas en la transmisión del dolor. Pero no sólo las neuronas están participando. Las últimas investigaciones están centradas en las células de la glia, como los astrositos y la microglia. Son células que cumplen una función muy importante, como por ejemplo mantener la homeostasis. Cuando hay una lesión, estas células de la glia se activan demasiado y liberan factores que pueden influenciar a esas neuronas para que se exciten más de lo que correspondería.

–¿Y por qué pasa eso?

–El dolor neuropático no tiene funciones adaptativas. Es un síndrome, no tiene función en sí mismo, como el dolor agudo. Y no involucra solamente un aspecto físico sino también emocional. Los pacientes con dolor crónico tienen también depresión, ansiedad, irritabilidad.

–Doctor House.

–Exactamente.

–¿Qué es el dolor?

–Hay una definición: es una experiencia compleja que involucra un aspecto sensitivo y un aspecto emocional.

–Pero, ¿qué es lo que ocurre químicamente?

–Se liberan factores proinflamatorios en las terminales. El estímulo que recibió va por las terminales libres hacia la raíz dorsal de la médula, ahí contacta con el cuerpo de la neurona, que a su vez envía las proyecciones a la médula espinal. Ahí llega al asta dorsal, donde están las neuronas encargadas de recibir la información y mandarla al cerebro. En el cerebro se integra el aspecto cognitivo: se discrimina qué tipo de dolor es, qué reacción va a tomar uno frente a ese dolor. También el cerebro modula por vías descendentes el dolor.

–Responde con algo.

–Sí. Es una respuesta inhibitoria: son moléculas (endorfinas, serotonina). Los antidepresivos no solamente funcionan a nivel emocional o cognitivo sino que también tienen un efecto analgésico, porque mejoran la serotonina.

–Yo siempre digo que un investigador es un ignorante profesional porque si lo supiera todo no tendría que investigar. Entonces le pregunto: ¿qué es lo que usted no sabe de esto que está investigando? ¿Y qué es lo que quiere averiguar?

–Lo que no sabemos es la cantidad enorme de mecanismos que se disparan por consecuencia del dolor; y por eso, creemos, es tan difícil modularlo. El dolor neuropático es muy resistente a los tratamientos que se proponen. Este tema de la glia que le comento es importante, porque tradicionalmente siempre se atacaba a nivel neuronal. Lo de la glia nos permite apuntar también ahí como target terapéutico.

–¿Y qué cambios tienen las células de la glia que provocan este dolor?

–Se hipertrofian, aumenta su número, se ramifican...

–¿Y por qué se activan?

–Algunos mecanismos, en un principio, tienden a ser reparadores. Lo que pasa es que en el largo plazo no funciona.

–¿Y cómo se mantuvo evolutivamente, siendo tan poco adaptativo?

–No lo sé. La verdad es que no lo sé.

–¿Y en los animales ocurre eso?

–Nosotros estudiamos sobre modelos experimentales de animales. Son modelos que reproducen la sintomatología de pacientes que tienen dolor neuropático.

–¿Es muy doloroso para los animales?

–Bueno, es un poco doloroso. Los estudios más dolorosos para los animales nosotros no los empleamos, porque nos focalizamos en los procesos de alodinia que le comentaba más arriba. Los experimentos que hacemos son éticos, el animal es tratado con respeto. Y nosotros lo que estudiamos es si podemos modular ese dolor.

–¿Y los placebos pueden modular el dolor?

–Bueno, hay casos en que se demostró que el placebo calma el dolor. Hay una publicación reciente sobre la acupuntura...

–¿Puede tener algo de verdadero el tratamiento de la acupuntura?

–Yo creo que si se le saca todo lo místico (lo de los centros de energía, y los flujos), puede llegar a haber estimulaciones locales que alienten la liberación de sustancias capaces de modular el dolor. El problema habitual es que esas terapias alternativas retrasan el acercamiento al médico.

–¿Y encuentran resultados en sus investigaciones?

–Sí, los encontramos. Pero después de los estudios animales deben pasar a los ensayos clínicos con pacientes. Y ahí es donde muchos de los fármacos se dan de narices.

www.leonardomoledo.blogspot.com


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-166603-2011-04-20.html

  DIALOGO CON MARIA ANGELICA FIERRO, DOCTORA EN FILOSOFIA, INVESTIGADORA DEL CONICET

El Jinete Hipotético cree ciertamente que Platón aún está entre nosotros en cada búsqueda por entender al ser humano. Por eso cabalga al encuentro de María Angélica Fierro, para desentrañar la psicología y el amor platónico, ese que tanto parece hacernos sufrir.

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–Usted es especialista en Platón.

–Sí. El tema personal que me ha acompañado es el tema del amor platónico, que derivó en un estudio sobre la psicología platónica y, últimamente, en el tema del cuerpo. Después tengo un grupo más grande en el que nos preguntamos, fundamentalmente, en qué consiste el diálogo socrático y cómo funciona.

–¿Y en qué consiste y cómo funciona?

–Bueno, en eso estamos. A primera vista pareciera ser que lo que intenta Sócrates, como cualquier sofista, es contradecir a su interlocutor. Pero la contradicción a la que lo quiere conducir no es sobre cualquier tema, ni es simplemente para tomarle el pelo (aunque hay un poco de eso también), sino para desestabilizarlo en alguna cuestión fundamental de su existencia. Esa refutación le hace dar cuenta al interlocutor de que en realidad no sabe de aquello de lo que está convencido saber. Es un interrogatorio que está dirigido a cuestionar los principios que guían la vida del individuo y, al mismo tiempo, hacer emerger la posibilidad de que haya otros principios. Hay una definición muy famosa en el Gorgias, por ejemplo, que dice que “es mejor padecer injusticia que cometerla” (cosa que hace que Calicles se ría de Sócrates). Pero finalmente Calicles tiene que reconocer que se puede admitir ese nuevo principio, y eso modifica radicalmente la vida de la persona y su inserción en la vida comunitaria.

–¿Qué sentido se le puede encontrar hoy al estudio del método socrático? Yo creo que Platón es increíblemente actual, y que muchas de las cosas que él dice son absolutamente válidas hoy.

–Yo podría hablar de mi propia experiencia. En el marco del seminario grupal en el que trabajamos estos temas, usamos, de alguna manera, el método socrático. O sea, de alguna manera estudiamos el método socrático, empleándolo. Discutimos de manera conjunta los trabajos y la bibliografía, yo aliento el intercambio interpersonal y resultan muy buenas producciones conjuntas. Por otra parte, me parece que como forma de abordar un problema, después de haber estado tantos años leyendo a Platón, es muy válida, porque nos permite no llegar a una respuesta, sino ir viendo diferentes puntos de vista.

–¿En qué medida Platón está entre nosotros? Yo soy matemático, y los matemáticos somos todos un poquito platónicos, aunque no lo queramos y no lo confesemos.

–El tema que yo he trabajado (la constitución psíquica del ser humano, la separación entre cuerpo y alma) parece que no estuviera presente. Pero cuando cualquier persona se pone a hablar, las tiene implícitamente presentes. Son categorías que se crearon con Platón, como muchísimas otras, y que siguen operando, aunque de una manera absolutamente intuitiva. Una de las imágenes, que es muy clara y que perduró a lo largo de toda la cultura, es el tema del alma con alas: el poder volar del alma como símbolo de la trascendencia del ser humano. Y después el tema del amor. Es un tema que se discutió mucho durante el siglo XX, porque entraría en pugna con el concepto de amor cristiano. Hay toda una cuestión de cómo conciliar la concepción platónica del deseo con el concepto del amor cristiano, que pareciera que se dan de patadas.

–A ver...

–El eros, para Platón, se define por la carencia, por la falta y por el deseo de suplir esa carencia constitutiva. La carencia más importante, para Platón, es la sabiduría. Este amor, en algunos ámbitos cristianos (fundamentalmente los protestantes), se veía mal, porque es un amor generoso, que se derrama sobre el ser humano desde Dios y que, a su vez, los seres humanos lo derraman sobre sus semejantes. Parecía que había una oposición entre el amor egoísta griego y el cristiano. Se trataron de hacer conciliaciones, pero yo creo que lo más importante del amor platónico (y que no está tan lejos de la generosidad del amor cristiano) es que esa carencia nos lleva a producir, a crear y a querer dejar nuestro trabajo para los otros (ya sea en forma de obras, de enseñanzas o de lo que sea). Como ve, la concepción común de lo que es el amor platónico no se adecua a lo que verdaderamente es el amor para Platón. La concepción común tiene una parte de verdad, pero en realidad es muchísimo más amplio. Yo siento siempre que es como si Platón estuviera dando vueltas por aquí, y cuando se rasga la superficie aparecen las categorías platónicas.

–Además de todo, Platón hace chistes...

–Sí, y eso es extraordinario para la transmisión del pensamiento filosófico. La manera de transmitir la filosofía es original no sólo por el diálogo, sino porque los personajes son seres humanos existentes, situados en un tiempo y un lugar... En El banquete, por ejemplo, en el momento más sublime y serio, cuando se está describiendo lo bello en sí, llega Alcibíades borracho: un incidente desestabilizador rompe la atmósfera deliberadamente. Esto tiene que ver con el modo en que Platón concibe la filosofía. Hay ahí toda una enseñanza sobre el modo en que tienen que transmitirse las cosas.

–¿Y el tema del cuerpo y el alma?

–Ahí hay algo interesante, porque se piensa que Platón es el primer dualista, el primero que propone que el cuerpo es algo separado del alma...

–Pero ahí Platón tiene una incidencia pitagórica grande, ¿no?

–Bueno, pero además no es ésa la concepción platónica. Contrariamente a lo que va a hacer Descartes, Platón no concibe al cuerpo y al alma como separados. El alma es el principio vivificante del cuerpo. La separación tiene más bien que ver con lograr que los fenómenos mentales se vayan organizando para poder realizar la tarea filosófica. Pero no hay un desprecio del cuerpo tan acentuado. Frente a esto que se ha destacado de Platón del desprecio de lo corporal, es necesario aclarar que en diálogos como el Fedro, por ejemplo, el cuerpo, si bien no es valorado en términos absolutos, cumple un papel muy importante. El deseo erótico se despierta justamente a través del deseo sexual y del enamoramiento que se siente físicamente. El cuerpo no es despreciable: es algo valioso, aunque no es un fin en sí mismo. Tiene que adquirir otro significado. Lo interesante es que la concepción del aparato psíquico que tiene Platón, si bien muy distinta a la de Freud, representa un primer intento importantísimo por entender al ser humano como constituido por el deseo, la agresividad, las pulsiones. La famosa tripartición del alma de la República es, en definitiva, una propuesta de justicia humana basada en el logro de un equilibrio armónico de las tres partes, de tal manera que la racionalidad pueda gobernar las corrientes impulsivas y apetitivas.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-166127-2011-04-13.html

  DIVULGACION CIENTIFICA EN LA UNIVERSIDAD DE CORDOBA


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De la Universidad Nacional de Córdoba egresarán los primeros especialistas en comunicación pública de la ciencia y periodismo científico del país. Esta nueva carrera surge del esfuerzo conjunto de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (Famaf) de la UNC y la Escuela de Ciencias de la Información (ECI), con el apoyo del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Córdoba. Está dirigida a comunicadores sociales con interés en la divulgación científica, científicos, investigadores con experiencia en divulgación y docentes. El posgrado que ya cuenta con la aprobación de la Comisión Nacional de Acreditación Universitaria (Coneau) se inició el viernes con un acto de apertura encabezado por la rectora Carolina Scotto, el ministro Tulio del Bono, el decano de Famaf, Daniel Barraco, y la directora de la ECI, Paulina Emanuelli. De cara a los cuarenta primeros cursantes de la carrera hablaron de todo, filosofía, política, medios y el futuro.

“Estamos en un escenario especial, con la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual la comunicación de la ciencia tiene un lugar especial y privilegiado”, destacó Emanuelli.

Barraco analizó que “a pesar de que cada vez más se dice que se quiere profundizar el conocimiento, todo muestra que en la sociedad está ocurriendo lo contrario. En la década del ’70 los estudiantes tenían más fascinación por la ciencia, el 30 por ciento de la torta universitaria eran estudiantes científicos, hoy no alcanza al 9,5 por ciento”.

Del Bono, por su parte, dijo que “la ciencia ha pasado a ser una cosa demasiado importante como para que el debate de qué, por qué y el para qué quede sólo en una elite de científicos. Es hora de que participemos todos y democratizar la ciencia. Para ello necesitamos de periodistas que nos ayuden a informar al respecto, además de mejorar la enseñanza de la ciencia. Comunicar con rigor científico, periodístico, con espíritu critico, sin doblegarse frente a las presiones”.

Como cierre, Scotto expuso acerca del rol de la universidad pública: “Este campo de conocimiento especializado resulta imprescindible en nuestro medio y es particularmente obligatorio para nuestra universidad tomar la iniciativa de desarrollar esta oferta de formación. Quién si no nosotros somos los responsables de la construcción del conocimiento científico, me refiero a las universidades, sobre todo las públicas, quién mejor que nosotros para ocuparnos también de que este conocimiento científico pueda llegar de la mejor manera a la sociedad”.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-166128-2011-04-13.html

  DIALOGO CON JULIETA GAZTAñAGA, DOCTORA EN ANTROPOLOGIA DE LA UBA, INVESTIGADORA DEL CONICET

¿El jinete hipotético es federal o sólo es supuestamente federal? Difícil decirlo, ya que el federalismo es una hipótesis que puede desvanecerse en el aire. Por eso recurre a Julieta Gaztañaga, para responder a una pregunta: soy hipotético, sí, pero, además, ¿soy federal?

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–El título de su proyecto es una pregunta: “¿Existe un nuevo federalismo?”. Lo cual, si uno se pone a pensar, no es nada raro, puesto que toda investigación empieza por una pregunta.

–Claro. Lo que hago en ese proyecto es estudiar la región centro (las provincias de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos). Es un estudio antropológico, pero no en un sentido antropológico tradicional. No es tradicional porque la antropología post-evolucionista se ha ocupado generalmente de los llamados pueblos etnográficos, de la alteridad cultural. Investigar la política contemporánea moderna no es una temática tradicional en la antropología. Por otro lado, no es un estudio completamente local (cuando la antropología suele estudiar las cosas a escala local). Mi trabajo supone una escala multisituada y en un marco histórico ampliado.

–¿Hay un nuevo federalismo?

–La investigación está en proceso. Para responder eso, antes que nada, tenemos que preguntarnos qué es el federalismo para esta gente. Lo que es interesante en la región centro es justamente que surge tras la Reforma Constitucional del ’94, que introduce el término “región” por primera vez y genera la posibilidad de que las provincias generen regiones. Entonces ya no estamos ante regiones geográficas, sino ante regiones que se crean para el desarrollo económico y social. La Constitución habilita jurídicamente el surgimiento de regiones, conformadas a partir de la voluntad de las provincias. Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos han tenido procesos de acercamiento muy fuertes durante los ’90 por diferentes políticas públicas, por arreglos partidarios entre los gobernadores del justicialismo, y se lanzaron como región oficialmente en 2004. El tema del federalismo es un tema que surgió después. En todo el proceso de constitución de la región se repetía una frase: “Queremos federalismo verdadero”, lo cual implicaba salir de la subordinación en que se hallan las provincias.

–Pero, culturalmente, Córdoba es muy distinta de Entre Ríos, ¿no?

–Y Santa Fe y Entre Ríos estuvieron históricamente enfrentadas. Pero la historia también está hecha de olvidos: ahora esas provincias se unen y apelan al federalismo como paraguas. Una preocupación posterior fue determinar qué significaba el concepto de federalismo, y no agotar el tema diciendo que se trata simplemente de una apelación maniquea. ¿Qué hay por detrás de esto? ¿A qué se refiere esta gente cuando habla de federalismo para legitimar un acuerdo político, económico, social y cultural?

–¿A qué?

–Bueno, lo que hay por detrás es una heterogeneidad profundísima, que es por un lado muy rica (porque permite creaciones institucionales como la región centro) y por otro lado genera muchos conflictos. Un ejemplo fue con la 125: donde antes había una postura clara en la negociación de las retenciones, empezó a haber cismas. ¿Es un nuevo federalismo? El federalismo es un tema que ha sido estudiado tradicionalmente por historiadores y por juristas. Es difícil trabajar con este concepto porque es muy maleable. Muchos historiadores dicen que el federalismo ha funcionado para defender preocupaciones de tipo local.

–¿De tipo local?

–Claro, a nivel provincial, o municipal. Retomando esta idea, a mí me interesó concebir al federalismo desde un punto de vista local. Lo que pretendo es poder desmenuzar los significados y las prácticas que hay detrás del federalismo.

–¿Cuáles son los significados y cuáles son las prácticas?

–De momento me estoy dedicando a la marcha de la región centro desde 2004; un ámbito donde se reflejan los significados y prácticas es en la creación de misiones comerciales encabezadas por los gobernadores. La primera fue a China, pero hubo a Rusia, a Centroamérica, a India. Este es un buen ámbito para consolidar el federalismo, porque les permite una cierta autonomía para llevar al mundo la producción agropecuaria y establecer contactos con empresarios sin esperar políticas a nivel nacional.

–¿Marchamos hacia un federalismo como el de Estados Unidos, que es muy federal?

–En Estados Unidos hay una discusión fuerte entre los hamiltonianos, que pretenden respetar las autonomías respetando y fortaleciendo el poder central, y los jeffersonianos, que fomentan el autogobierno. Por eso cuesta mucho compararlo con otras experiencias. De momento, lo más fuerte es la cuestión fiscal.

–Como siempre, o casi siempre. Como Cataluña, ¿no? El problema es siempre que las regiones ricas no quieren pagar impuestos que no se van a usar en su región sino en otras más pobres.

–Bueno, pero por otra parte los federalismos son formas de mitigar las desigualdades y las inequidades, que son producto incluso de cuestiones climatológicas (que exceden la voluntad de los ciudadanos y los gobiernos). A veces las apelaciones en términos fiscales son lenguajes simbólicos para dirimir otros temas.

–¿Qué temas?

–Temas políticos, sociales, partidarios. El lenguaje fiscal se transforma en un lenguaje palpable para hablar de cosas que por ahí no son tan palpables. Yo hablo de la región centro como una entidad en marcha, y lo cierto es que en realidad es una entidad en conformación: no está completamente institucionalizada, porque sigue siendo víctima de los cambios gubernamentales. Cuando se lanza originalmente, se lanza con muchísimo vigor. Pero luego muchos proyectos quedan a mitad de camino por desavenencias entre los gobiernos.

–¿Y cómo vive la gente ese proceso? ¿Hay, por ejemplo, un rechazo de lo porteño?

–En el trabajo de campo no he encontrado eso. La región centro contiene foros de la sociedad civil, que son espacios ciudadanos sin capacidad de decisión, pero con capacidad de elevar propuestas. Esos lugares se transforman en instancias de intercambio sumamente importantes para traer a la mesa cuestiones como el manejo de las cajas previsionales. En realidad, la región centro constituye un proceso de integración como puede ser el Mercosur, sólo que a un nivel subnacional. Piense, además, que es un proceso relativamente nuevo.

–¿Qué avances se han logrado?

–A nivel educación ha habido proyectos muy interesantes de unificación de planes de estudio: a un estudiante de una provincia le es absolutamente reconocido el plan de estudios en otra. Eso es importante, porque hay mucho movimiento de estudiantes. A nivel de infraestructura vial, también ha habido un gran progreso.

–¿Y la gente vive como integrante de la región o de su propia provincia?

–Debo aclarar que yo me dedico a la antropología política. Pero indirectamente puedo decir que mi trabajo de campo me revela que lo que prima es la identificación provincial. Pero son dos dimensiones distintas, una es la identitaria (cómo se siente la gente) y otra la política.

–Como en el Mercosur...

–Sí. Pero estas regiones abren nuevos espacios, que antes no existían. Yo estoy interesada en la creatividad social. Mi tesis doctoral se abocó al tema de trabajo político. Y creo que la región centro es un gran ejemplo de creatividad social a partir del trabajo político.

–¿Por qué?

–Cuando uno habla de “creatividad social” se refiere al proceso de creación de instituciones.

–¿Por ejemplo?

–Una política de salud, una política educativa, un nuevo impuesto, la creación de una región. Es amplísimo el campo. Cuando comencé a investigar cómo aparecía el federalismo en la región centro, lo que pretendí hacer es el mismo ejercicio que hice con la investigación sobre trabajo político: asumir que no se trata de una retórica vacía ni de una banalización conceptual. No quiero creer que federalismo es un concepto vacío ni creer que significa la redención histórica del interior.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-165628-2011-04-06.html

  DIALOGO CON ESTEBAN HASSON, DOCTOR EN BIOLOGIA

De la mano de los avances de la tecnología y el estudio de los genes, la Teoría de la Evolución sigue galopando a paso firme junto a Darwin. El Jinete Hipotético, convertido en mosca de la fruta para la ocasión, se interna en las investigaciones actuales para conocer el estado de la cuestión.

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Cuénteme qué es lo que hace.

–Nosotros estudiamos la genética de la adaptación y la genética del origen de las nuevas especies, y usamos como modelo la drosophila. Somos algo así como señores de las moscas.

–¿Qué quiere decir adaptación?

–Bueno, es una palabra muy compleja y mal entendida. Una característica adaptativa es aquella que le permite a un organismo vivir y reproducirse en su ambiente. Esos son los dos componentes básicos de la selección natural: la supervivencia y la reproducción. Ambas cosas van juntas, porque obviamente un bicho que vive más tiempo tiene mayores posibilidades de reproducirse. La evolución adaptativa es una consecuencia de la selección natural. Es decir: se va seleccionando lo más adaptado. Por eso son dos conceptos que van de la mano.

–¿Y qué quiere decir genética de la adaptación?

–Le pongo un ejemplo: en muchas especies, el tamaño del cuerpo es una característica adaptativa.

–Depende dónde y cuándo...

–Sin dudas, algo que es conveniente en el trópico puede no serlo en el polo. Pero a lo que iba es a lo siguiente: para que una característica que resulta adaptativa pueda pasar a la siguiente generación, tiene que haber una correa de transmisión (que es la herencia). Si esa característica tiene una base genética, entonces se transmitirá a la siguiente generación y habrá evolución por selección natural.

–O sea que seguimos evolucionando en este momento.

–Yo estoy convencido de que sí, aunque es una gran discusión que se sigue dando hoy en día. Pero fíjese, por ejemplo, la última gran epidemia de sida. En Europa existían variantes genéticas de ciertas regiones del genoma que conferían resistencia al virus. Para características relacionadas con algún patógeno, hay diferencias en la población humana: hay quienes son más susceptibles y quienes son más resistentes. Quien tiene características que le permiten hacer frente a este patógeno tiene una ventaja. Los proyectos genómicos nos han dado también muchas sorpresas. En Islandia, hace poco había un proyecto de tener el genoma completo de todos los islandeses (que no son muchos). Por cuestiones éticas esa iniciativa fracasó, pero de todos modos se generó una base de datos importante en la cual se observó que algunas personas tenían ciertas partes del genoma que estaban invertidas en 180 grados respecto de otras. Y resulta que cuando fueron a los datos censales de las personas que eran portadoras de este reordenamiento en la información genética, descubrieron que eran más fecundas. Esto significa que la selección natural sigue teniendo la materia prima necesaria para seguir actuando en las poblaciones humanas. Lo cual nos permite decir que nosotros seguimos evolucionando por selección natural, a pesar de esa gran coraza que nos ofrece la cultura.

–Lo que pasa es que hay rasgos que sin la cultura serían determinantes...

–Sí, pero eso no quiere decir que la selección natural no siga operando.

–Hay una cosa que siempre me intrigó. La base de la selección natural es que nacen más individuos de los que el medio ambiente puede tolerar. La pregunta es: ¿dónde están los animales que no pueden sobrevivir? Por ejemplo, ¿dónde están los gorriones? Porque, si es así, uno debería ver muchos gorriones muertos.

–Probablemente muchos estén en los estómagos de los predadores. Hay un ejemplo que yo siempre pongo en las clases. Una hembra de esturión puede producir hasta cinco millones de huevos. En el momento en que esos huevos son puestos en el medio acuático, inmediatamente hay una disminución impresionante de la cantidad de huevos. ¿Hasta qué momento llega eso? Si el medio ambiente está en equilibrio, hasta los números que implican el reemplazo de la generación parental. Pero es difícil contestar a su pregunta, porque la selección natural puede actuar de una enorme cantidad de maneras.

–Pero, de cualquier manera, uno no ve muchos animales muertos.

–Es que los cadáveres duran muy poco. Los carroñeros se comen los cuerpos muy rápidamente.

–La teoría de la selección natural no estuvo siempre en el mismo estadio. Estuvo el equilibrio puntuado, la síntesis neodarwiniana, Kimura, la deriva genética... ¿En qué estado está ahora?

–La Teoría de la Evolución de hoy no es la misma que la de 1859 de Darwin. Ahora tenemos, obviamente, muchísimas más herramientas para aproximarnos a estudiar toda la problemática de la evolución. Hay una cosa que es importantísima de reconocer: no importa cuán sofisticada sea la herramienta que utilicemos (contar con secuencias de genomas completos, poder saber de qué modos se expresan determinados genes, etc.). Porque todas terminan por servir para corroborar lo que Darwin propuso: la descendencia con modificación y el rol central que ha jugado la selección natural. Eso no implica que la selección natural sea el único mecanismo. La deriva genética es lo que llamamos nosotros “evolución por azar”.

–¿Qué es la deriva genética?

–Es un mecanismo evolutivo en el cual los distintos individuos de una población pueden tener éxito reproductivo diferente, pero independientemente de su constitución genética: simplemente por azar. Imaginemos esta situación: una persona que tiene sus cromosomas X e Y. Existe una probabilidad de ½ de que se le transmita un X y ½ de que se le transmita un Y a la gameta, que es la exitosa y que va a producir un huevo. En el primer caso daría un varón y, en el segundo, una mujer. Eso es en una primera concepción. Supongamos que hay una segunda: las probabilidades son exactamente las mismas. Ahora bien: si un varón tiene solamente hijas mujeres, su cromosoma Y dejó de reproducirse. Y esto ocurrió simplemente por azar.

–Con el tema de la descendencia, es interesante que el propio Darwin admitió no tener ni idea de qué era. El problema es que después emparchó la teoría con una suerte de lamarckismo ad hoc.

–La pangénesis es una herencia de caracteres adquiridos un poco más sofisticada. Esa teoría, de todos modos, fue totalmente desestimada ya antes del siglo XIX por Weissmann, que mediante un experimento muy simple pudo demostrar que si yo hago mucha gimnasia, mis hijos no necesariamente van a nacer musculosos.

–El otro día leía un fragmento de Lamarck en el cual afirmaba que si se le tapara un ojo durante sucesivas generaciones a, por decir algún animal, las ratas, finalmente terminarían por nacer con el ojo atrofiado o por tener un solo ojo.

–Eso, evolutivamente, se ve. Formas de vida que descienden de ancestros con ojos totalmente desarrollados, pero que adquieren una forma de vida subterránea, lo van perdiendo. Es un relajamiento de la selección. ¿Esto qué quiere decir? Los genomas están constantemente bombardeados por mutaciones. Esas mutaciones, lo más probable (y eso lo sabemos desde hace muchos años) es que sean perjudiciales. Si no hay un factor que lo filtre, todo terminaría mal. Ese factor que filtra las malas variantes es la selección natural. Gracias a la selección natural, que detiene las mutaciones que afectarían al ojo, el ojo mantiene su función. Ahora bien: si no hay nada que ver, la mutación por la cual el ojo se ve afectado termina siendo neutra evolutivamente. La selección natural, por lo tanto, no tiene motivos para detenerla. Esto puede parecer lamarckista, pero no lo es: es completamente darwiniano.

–¿Cómo está la Teoría de la Evolución ahora?

–Bueno, pasó por varias revoluciones. Hoy en día contamos con varias ideas y desarrollos que fueron, de alguna manera, incorporados al cuerpo de teoría y a reforzarlo. Hoy en día, por ejemplo, la teoría de Kimura (a la que los defensores del seleccionismo puro criticaban agriamente) se convirtió en algo así como la hipótesis nula de la evolución, a nivel molecular por lo menos.

–¿Qué quiere decir hipótesis nula?

–Es la hipótesis contra la cual tengo que confrontar mis resultados. Es una teoría matemática muy fuerte con predicciones que yo puedo contrastar estadísticamente. Si yo estudio la variación de un gen, lo contrasto con lo esperado por la teoría y veo que estadísticamente no se ajusta a lo que dice la teoría, tengo que proponer otro mecanismo, y no lo que propone la teoría neutralista de la evolución, que es la evolución por equilibrio entre la deriva genética y la tasa de mutación. La teoría de la deriva genética lo que dice, básicamente, es que la mayor parte de las diferencias que hay entre especies a nivel molecular es el resultado de un origen por mutación y evolución aleatoria, es decir que una variante aparece por mutación: o bien se fija, o bien se pierde.

–Hay cosas que son muy fáciles de comprender porque son muy visibles. Por ejemplo, el tamaño, que usted citaba al principio. Pero hay cosas que son mucho más difíciles de entender, ¿no? Pienso, por ejemplo, en las danzas de cortejo de los pájaros.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-165155-2011-03-30.html

  DIALOGO CON CLAUDIO INGERFLOM, DIRECTOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS ESLAVOS Y CHINOS DE LA UNSAM

El jinete cabalga como cosaco por las estepas de Rusia a China, y luego otra vez a Rusia. Es el encanto de Oriente y sus mil pliegues, sabiendo que el Kremlin ya no es el mismo sin Stalin y que la lejana China es mucho más que una muralla que no se ve desde la Luna.

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–Usted dirige el Centro de Estudios de Mundos Eslavos y Chinos (Cemech) de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam). ¿Quiere presentarse?

–Así es. Hace dos años, por iniciativa del rector Carlos Ruta, creamos el Centro de Estudios Cemech. Estoy doctorado en Historia por la Sorbona, soy director de Investigaciones en el Centro Nacional de la Investigación Científica de Francia (CNRS) y master de la Facultad de Historia de la Universidad Estatal de Moscú. Desde una perspectiva de antropología política e historia conceptual, mis actuales temas de estudio son las representaciones colectivas del poder en Rusia y la constitución del Estado en Europa. Publiqué acerca de las raíces rusas del leninismo, religión y política en Rusia, la actitud del Kremlin frente al Holocausto. Nuestro próximo trabajo será Heterotopías estatales, en la editorial de la Unsam.

–¿Por qué es importante conocer esos mundos?

–Las razones científicas en sí mismas son evidentes, son las mismas que para cualquier otra región del mundo. Pero no son las únicas. La relación entre saber y poder es conocida. Hoy, el peso económico y político de China y de Rusia obliga a la Argentina, miembro del G-20, a contar con especialistas. En la actual división mundial del poder, los que están habilitados a conocer globalmente el mundo son los investigadores de los países, llamémoslos, ricos. En otras palabras, estamos casi ausentes de los foros científicos donde se estudia la diversidad. No les echemos la culpa a los otros, aunque algunos tengan interés en esta ignorancia nuestra. Saber depende de nosotros mismos. ¿Cuántos encuentros sobre Europa, Africa, Asia o Estados Unidos se hacen en la Argentina? ¿Cuántos eruditos sobre esas regiones o sobre los mundos ruso, chino, islámico, árabe, iraní, formamos cada año? ¿Cuántas revistas especializadas en aires culturales lejanos se publican en la Argentina? Y me parece incluso que América latina no tiene el lugar que le corresponde en los programas educativos y de investigación. ¿Cómo pensar el futuro de nuestro país sin un conocimiento sólido de las historias y de las culturas del mundo?

–Y además de que Oriente tiene para Occidente el encanto de lo misterioso...

–¿Por qué no? Dejarnos sorprender, como lo sabemos desde Platón, es una de las garantías de la verdadera comprensión. A través de la sorpresa no sólo se reconoce, sino que se descubre. Impide reducir el Otro a lo que ya nos es familiar. Son civilizaciones con las cuales mantenemos una relación de exterioridad total, como con China, o relativa, como con Rusia. Presentan una gran ventaja: si nos son inteligibles podemos, desde afuera, pensarnos mejor como ramas de un tronco común. Otro eje de nuestra preocupación es la Geoestrategia.

–¿Por qué dice que Rusia es relativa y no totalmente exterior?

–Porque sus orígenes, aunque orientales, son cristianos, es la ortodoxia heredada de Bizancio.

–Cuénteme acerca de la Geoestrategia.

–En el Centro se estudian los actores y las temáticas de la post-Guerra Fría, en tres escalas espaciales: la regional, la nacional y la transnacional.

–¿Y trazan puentes con la actualidad?

–Claro, nos preguntamos por ejemplo: ¿qué significa para la Argentina un mundo con varios centros de decisión, o que Rusia y China no se hayan opuesto a la decisión de la ONU autorizando el uso de la fuerza militar contra Khadafi?

–Comprendo, vayamos entonces al siglo XX. ¿La represión de Stalin fue realmente un genocidio?

–La violencia no solamente fue constante en el pasado ruso, como en otros países, sino que además tuvo como corolario la no constitución de cuerpos intermediarios como el Parlamento o los partidos que hubiesen mediatizado las relaciones políticas entre el poder supremo y los sujetos. A esa autocracia le pasaron factura en 1917. Cada sistema político tiene la revolución que se merece. En 1917, ninguna fuerza social o política podía pensar la política sin violencia. Menos aún los revolucionarios, que tenían como punto de referencia las masacres del proletariado parisino en 1848 y 1871 a manos de la burguesía. Pero, por razones ideológicas, los bolcheviques fueron más allá e inmediatamente después de Octubre de 1917 diezmaron antes que nada al resto de la izquierda, monopolizando así el poder. Después reprimieron a los partidos no socialistas. Más tarde, el terror de Estado se convirtió en el método necesario para poder administrar el país.

–¿Por qué no se podía administrar el país de otra forma que no fuera a través del terror?

–En 1917, para asentar el poder bolchevique, Lenin decreta que la tierra pertenece a los campesinos. Pero el proyecto leninista que preveía desde 1902 convertir a los campesinos en peones asalariados se concreta en la colectivización forzada de 1929-1930, cuando se expropia la tierra y se obliga a los campesinos a entrar en las granjas colectivas del Estado. La oposición del campesinado fue masiva, desde la resistencia pasiva hasta el asesinato de los comunistas urbanos que llegaban al campo para colectivizar, pasando por la matanza de su propio ganado. Stalin vaciló un momento, pero al final optó por una feroz represión, causando millones de víctimas. La colectivización dejó a la Unión Soviética en estado de escasez alimentaria hasta la caída del régimen.

–¿Y el terror de los años 1937-1938?

–Fue inesperado. Después de la violencia de 1930, decretos no publicados entonces trataron de encuadrar la represión dentro de las leyes, que ya en sí eran sumamente represivas, subordinando los órganos policiales a los judiciales. Los fracasos regulares de los ulteriores objetivos económicos, y las tensiones así provocadas entre el poder y la sociedad, necesitaron un chivo expiatorio. Entre 1935 y 1937 fue eliminada una parte considerable del aparato del Partido-Estado, acusada de sabotaje. En 1936, el poder organiza decenas de miles de reuniones para promover el apoyo a la nueva Constitución. Pero en ellas el pueblo exigió la abolición de las granjas colectivas, la igualdad de derechos entre los campesinos y los habitantes de las ciudades, sindicatos independientes, libertad de conciencia... La gente se burlaba abiertamente del parágrafo 12, que proclamaba que “el que no trabaja no come”: miles de oradores gritaban que la realidad era todo lo contrario.

–Luego llegó el censo de población de 1937...

–Exacto, el único que incluyó una pregunta sobre la religión. Y más de la mitad de la población contestó que era creyente. La respuesta fue el Terror de Estado, lanzado con precipitación. La correspondencia entre Stalin y sus lugartenientes Molotov y Kaganovich muestra que para ellos la violencia era una técnica de administración, aunque Stalin aparece relativamente consciente de sus límites.

–Usted dice que el terror no era meramente represivo.

–Sí. Sus funciones fueron múltiples: eliminar los embriones de sociedad política construidos a partir de la revolución de 1905; destruir toda forma de solidaridad horizontal, en primer lugar las débiles clases sociales; obligar a cumplir las normas de producción, justificar los fracasos por la presencia de “elementos socialmente dañinos y peligrosos”. Atomizó a la población, dejando a cada sujeto solo frente al poder, lo cual era una consecuencia lógica de la ideología. El Partido Comunista pretendía poseer un conocimiento científico del desarrollo social... el que se oponía a la ciencia no podía ser sino un saboteador o un loco. Al primero se lo deportaba o fusilaba, al segundo se lo encerraba en un psiquiátrico.

–¿Es verdad que después de la guerra el terror fue profundamente antisemita?

–Hubo una sangrienta campaña antisemita. Fueron ejecutados varios dirigentes del Comité antifascista judío organizado durante la guerra para atraer la solidaridad financiera de la colectividad judía en el mundo. Quiero subrayar que fueron fusilados porque eran judíos y porque eran antifascistas. Desde ese momento y aun cuando el terror cedió el paso a lo que se conoce allá como la “violencia vegetariana”, la comunidad judía fue discriminada por el poder. Pero no fueron las únicas víctimas del terror “étnico”: poblaciones enteras como los tártaros de Crimea fueron deportadas.

–Por último, ¿cómo trabajan desde la Argentina la historia de Rusia o de China?

–En el Cemech estamos constituyendo una gran biblioteca científica que permita estudiar seriamente. Tenemos acuerdos para que nuestros doctorandos investiguen en Rusia y China. Los seminarios cubren desde la China y la Rusia medievales hasta hoy.

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Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-164717-2011-03-23.html

  DIALOGO CON LUIS MORELLI, FISICO, INVESTIGADOR DEL CONICET

Ultimamente, al Jinete Hipotético le gusta aventurarse en regiones complejas y de difícil entrada. El sistema de comunicación y la forma en que las células se sincronizan no son la excepción. Aquí va una entrevista que, como la vida, puede ser complicada de descifrar.

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–Usted es físico, pero su tema de investigación está muy vinculado con la biología.

–Efectivamente. Lo que me interesa, fundamentalmente, es tratar de entender a las células como computadoras. Las células son capaces de procesar la información que reciben del entorno y son capaces de integrar esa información para tomar decisiones (si moverse o no)...

–Pero las computadoras tienen respuestas discretas, y las células no.

–Por eso digo que son parecidas en la forma en que están construidas, aunque no son iguales. En vez de circuitos eléctricos tienen circuitos genéticos, en los cuales las proteínas son capaces de regular la producción de otras proteínas, decidir qué se produce y cuándo. Hay una organización temporal y espacial de qué proteínas hay que producir.

–¿Cómo decide qué proteínas fabricar en determinado momento?

–Hay distintas formas en las que se hace esto. Típicamente, una proteína puede unirse al ADN en el lugar donde está la información para transcribir la información de cierta otra proteína, y de esa forma la puede activar o reprimir.

–¿Y cómo sabe la proteína adónde tiene que ir?

–Bueno, la proteína tiene una forma y esa forma ha evolucionado para ser atraída por determinada fracción del ADN.

–¿Y cómo hacen para encontrar su fragmento? Porque el ADN es muy grande...

–Yo no trabajo sobre ese tema, pero le puedo decir que lo que se cree es que hay una búsqueda al azar en la que las proteínas flotan en el núcleo, y de vez en cuando se ligan al ADN y buscan localmente. Si no encuentran nada, se caen y siguen vagando por el núcleo.

–¿Y qué pasa si se bloquea el pedazo de ADN?

–No puede copiar el ADN para producir la proteína correspondiente a ese gen.

–Y usted, específicamente, ¿qué es lo que estudia?

–Uno de los aspectos que me interesa es el de cómo las células son capaces de procesar información y el otro es cómo pueden comunicarse entre ellas esa información en el interior de un tejido.

–Bueno, aventurémonos por esos caminos entonces. ¿Por dónde empezamos?

–Empecemos por lo que hicimos recientemente. Pensemos en dos células que se comunican localmente: una de las células (A) produce ciertas proteínas que van a la membrana de la célula y que se ligan a un receptor de la célula vecina (B). Ese evento dispara una señal en la célula vecina. Ahora: por más que las células están tocándose, hay un retardo en la comunicación. ¿Por qué? Porque la célula A tiene que producir las proteínas y transportarlas a la membrana, y eso lleva tiempo.

–Y la célula B tiene que activar su cadena...

–Exactamente. Lo que nos preguntamos nosotros es de qué forma eso afecta la dinámica del flujo de información en un tejido. El sistema experimental que usamos para hacer esta pregunta es un reloj biológico que existe durante la segmentación de los vertebrados. Nosotros somos vertebrados y, como tales, tenemos una estructura que va de la cabeza a la cola y está segmentada. Si usted mira el desarrollo de los vertebrados desde el embrión, esta segmentación ocurre secuencialmente. Los segmentos se forman de a uno, de la cabeza a la cola, en una forma periódica. Todo está controlado muy finamente por un reloj biológico que está en el tejido que no se segmentó todavía y que está formado por muchas células. Son muchas células, cada una de las cuales contiene un oscilador que produce oscilaciones en el número de ciertas proteínas...

–¿Un oscilador?

–Se lo llama oscilador genético. Lo que varía es la concentración de ciertas proteínas, la cantidad. Y estas proteínas cumplen una función reguladora, es decir que periódicamente se regula la actividad de las células. Quizá escuchó hablar de los relojes circadianos, que tienen un período de 24 horas.

–Sí...

–Bueno, esto es similar, pero con un período mucho más rápido, de 25 minutos.

–No es tan rápido.

–La cuestión es que el tipo de comunicación entre las células del que le estoy hablando es relativamente de la misma escala temporal que las oscilaciones. Debido a que las oscilaciones son relativamente rápidas y que la comunicación ocurre a partir de estas proteínas que hay que llevar a la membrana y todo lo que le conté, los tiempos son parecidos. Para que el reloj, que está formado por muchas células, funcione, todas tienen que oscilar al unísono. La comunicación cumple esta función: sincronizar las células. Las células les comunican a sus vecinas en qué etapa del ciclo están, y las vecinas tratan de adaptarse para oscilar al mismo ritmo: así se produce un ritmo macroscópico. O sea: todo el tejido está oscilando con la misma frecuencia, y esto es lo que permite que los segmentos se formen de manera periódica. Los segmentos son bloques de células que se van separando en tejidos. Lo que nosotros queríamos saber es cómo estos retardos temporales afectaban la dinámica de las oscilaciones.

–Bueno, ¿y qué descubrieron?

–Hay una forma bastante intuitiva de ver qué pasa. Imagínese que empezamos a aplaudir e intentamos sincronizarnos. Cerramos los ojos e intentamos sincronizarnos sólo por el sonido. En un lugar como este café, que es pequeño, la comunicación es instantánea. Ahora bien: imagínese que, en lugar de en La Orquídea, estuviéramos en un estadio, cada uno en una punta. A medida que nos vamos alejando el tiempo que tarda el sonido en viajar va a ir aumentando, y se va a producir un desfasaje entre el momento en que yo escucho mi propio aplauso y el momento en que escucho el suyo. Voy a tratar de ir más lento, por lo tanto, para equipararlos. Usted va a hacer lo mismo, y va a llegar un punto en que vamos a haber superado esa diferencia.

–Volvamos un poco atrás... No me quedó claro qué es lo que oscila.

–Es un grupo de proteínas.

–¿Y qué quiere decir que oscilan?

–Si usted mira dentro de la célula, oscila el número de proteínas. Este es uno de los temas más grandes que me interesa descubrir: qué principios fundamentales usan las células, independientemente de los genes y las proteínas particulares de un determinado organismo.

–¿Todas las células de cuerpo están comunicadas?

–Eso es mucho decir...

–Con un retraso pasmoso en todo caso, porque si hay 25 minutos entre célula y célula...

–Es que no es así, porque depende del tejido y, además, del sistema que la célula esté usando para comunicarse. Este sistema se llama “delta notch”, donde delta son las señales y notch, los receptores.

–¿Esto ocurre en la médula?

–En realidad, es un tejido que existe antes de que terminemos de desarrollarnos. Es la parte del embrión que está sin segmentar todavía; se va estirando y va dejando periódicamente atrás los segmentos. Cuando uno es adulto este reloj ya no existe en nosotros.

–Y dentro de eso, ¿qué es lo que usted quiere saber? ¿Qué es lo que ignora?

–Muchísimo. En este momento yo tomé al sistema como caballito de batalla, porque sirve para estudiar muchos aspectos de los cuales desconocemos el funcionamiento.

–¿Por ejemplo cuáles?

–En este tejido embrionario, las células no están quietas, sino que se mueven permanentemente, a la vez que se comunican. La cuestión es: si yo tengo una célula que se comunica con la de al lado, pero al mismo tiempo el entorno se mueve permanentemente, uno podría esperar que la comunicación se vea afectada y que se pierda la sincronización. La cuestión es que nosotros desarrollamos un modelo teórico y encontramos que es al revés: que ayuda a sincronizarse. La razón es que, al moverse, cada célula se comunica con más vecinas, por lo cual el rango de interacción es más grande. Ignoramos si esto sucede en el tejido embrionario que nosotros estudiamos. Mi hipótesis es que vamos a terminar observando esto, pero la verdad es que es muy complicado hacer observaciones de este tipo.

–Yo sigo sin entender a qué se refiere cuando habla de reloj biológico. ¿Es un conjunto de células?

–Y está bien que no lo entienda, porque yo lo doy por sobreentendido. Nosotros llamamos reloj al conjunto de células comunicadas. Las células individuales tienen osciladores, pero para nosotros no es correcto llamarlas relojes, porque individualmente son imprecisas.

–Y cuando todo está oscilando “bien”, ¿qué pasa?

–A medida que el tejido crece hay un frente que detiene las oscilaciones. Cada vez que se completa un ciclo, el frente se desplaza una distancia y ese bloque de células va a formar un nuevo segmento. Una vez que se formó el segmento, se detienen las oscilaciones, y se empiezan a formar las vértebras, los músculos asociados...

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Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-164222-2011-03-16.html

  CONVERSACION CON EL FISICO JOSE EDUARDO WESFREID

No es nada fácil la cosa. El jinete pregunta por la no linealidad y necesita de todo su ingenio para comprender bien las respuestas. Es que la no linealidad tiene sus bemoles, aunque José Eduardo diga que nos protege. El jinete quiere refugiarse en un mundo sin empiria.

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–Usted es un burócrata del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique, Francia).

–Soy un investigador del CNRS que trata de no burocratizar su trabajo. Soy un investigador que hace física experimental de mecánica de fluidos, pero que también dirige un laboratorio relativamente grande, en el cual somos unas 80 personas. O sea que hay una parte importante de lo cotidiano que también es organizativa. Trato de ser lo menos burocrático posible en la organización del laboratorio. Por ejemplo: todos los jueves a las 13.30 tomamos un café en el que yo transmito toda la información más burocrática y administrativa; inmediatamente después de eso hacemos un seminario interno que precede al seminario más grande. Es decir que cuando hacemos burocracia intentamos que sea tapada inmediatamente por la ciencia.

–¿Y qué se hace en ese laboratorio?

–Es un laboratorio de física y mecánica. En realidad la mecánica, en el fondo, se considera parte de la física, aunque en la tradición francesa se la piensa como una ciencia aparte, muy próxima a la matemática aplicada. Teniendo en cuenta esa tradición, tuvimos que tener en cuenta esas dos palabras.

–¿Y esas dos palabras qué significan?

–Somos físicos que hacemos mecánica de fluidos y de sólidos. Y yo diría: hacemos mecánica física. Nosotros fuimos un laboratorio bastante pionero en Francia, por estudiar esa interfase entre la física y la mecánica, o por hacer cosas que a veces hacían los ingenieros pero con ojos de la física.

–Y en mecánica de fluidos ¿qué hacen? A mí no me gusta nada la mecánica de fluidos, porque es no lineal...

–Eso es interesante. Es una de las físicas más no lineales que existen.

–Debería prohibirse lo no lineal.

–Es que lo no lineal es un mecanismo de la naturaleza para impedir que las cosas se vayan al demonio.

–Yo siempre pensé al revés, siempre pensé que era algo que hacía que las cosas se fueran al demonio.

–No. Es un mecanismo que estabiliza. Fíjese qué contradicción. Lo lineal es lo que produce el grueso de las inestabilidades. Hay sistemas que son inestables y que llegan a situaciones en que quieren explotar: esa situación de equilibrio que tienen se rompe y llegan a una inestabilidad. Cuando se estudian linealmente esas inestabilidades, lo que hay es una explosión, un crecimiento exponencial. Gracias a la no linealidad, que inmediatamente genera mecanismos, las cosas no explotan.

–Me gustaría que explicaras qué significa lineal y qué significa no lineal, antes de seguir con todo esto. Lineal es que un cambio en las variables produce un cambio lineal en la solución: dos kilos de papas cuestan el doble que un kilo de papas.

–Lo que tiene de importante la no linealidad en mecánica de fluidos es que genera un espectro más ancho. Si mi sistema oscila con una cierta frecuencia, la no linealidad va generando otros tiempos u otras escalas. Entonces uno va llenando las escalas de tiempo y espacio de forma más completa. Y eso es lo que estabiliza; eso es lo que interesa para la mecánica de fluidos. A mí las definiciones matemáticas de lo que es la linealidad y la no linealidad no me sirven para explicarle lo que quise decirle. Volvamos al ejemplo que le había puesto. Cuando le dije que gracias a la no linealidad las cosas no se van al demonio, lo que quise decir es que gracias a que el sistema, que tiene una cierta escala (por ejemplo, oscila en el tiempo), gracias a esos mecanismos complejos de acoplamientos, se genera no sólo que se oscile más rápido sino también genera frecuencia cero. Y esta es una de las claves de nuestra práctica. Se crean campos medios que modificaron el problema inicial. Teníamos un flujo con un perfil, se pusieron en movimiento torbellinos, ondas, celdas, y esos torbellinos van generando otras escalas, incluida la escala de las cosas estacionarias (en el tiempo) u homogéneas (en el espacio). Eso quiere decir que el flujo inicial, que estaba inestable, que hacía explotar las cosas, ahora ya no es más tan perturbador: ese modo lo hace más suave, más dulce. Entonces, no se va al demonio y no explota.

–Explique la palabra “explotar”.

–Vamos con un ejemplo. Una simple modulación de una interfase. Usted la perturba un poquito y, como de un lado la presión es más grande que la otra, esa perturbación crece, crece y crece. Pero no se convierte en un tsunami siempre. ¿Por qué no se convierte en tsunami siempre, si linealmente tendría que seguir creciendo? O bien porque hay mecanismos externos que la están frenando, o bien porque el propio sistema, mientras quiere ir explotando, genera esas escalas que lo van frenando.

–Y usted trabaja en eso.

–Sí. Yo trabajo en la versión experimental de la comprensión de esos mecanismos. Yo encuentro un gran placer en hacerlo experimentalmente; en gran parte porque las escalas son grandes: son tamaños de dimensión humana, lo cual permite que una gran parte de mis aparatos de medida sean ópticos. Son métodos que aunque sean sofisticados son conceptualmente simples. Nosotros estudiamos los fenómenos en forma muy fina, con experimentos que tratan de ser lo más sencillos posibles. Una vez que aislamos el fenómeno básico que nos interesa, intentamos realimentar la teoría, confirmarla, ponerla en discusión, a veces podemos completar el estudio con simulaciones numéricas. Yo personalmente pienso que lo numérico tiene que estar muy vinculado con lo experimental...

–Lo numérico puede introducir un error peligroso cuando la cosa es no lineal, ¿no?

–Sí, obviamente hay fenómenos muy fuertemente no lineales que son difíciles de seguir numéricamente. El problema más delicado que tuvimos con la mecánica de fluidos numérica fue que durante muchos años las computadoras sólo nos permitían estudiar fenómenos en dos dimensiones. Y lamentablemente la mayor parte de la mecánica física es tridimensional. La mecánica de fluidos numérica, hasta la década del ’90, en lugar de hacer adelantar la comprensión de los fenómenos la retrasó, porque no tenía capacidad de observación tridimensional (que sí se tenía desde lo experimental). Y eso tiene mucho que ver con una de mis especialidades, quizá la más fuerte, que es el estudio de estructuras coherentes tridimensionales que aparecen en los fluidos: torbellinos, tubos que giran generalmente en la dirección del movimiento del fluido. Para completar, le diría que lo que yo hago esencialmente es tratar de comprender la estabilidad de ese movimiento tridimensional, que va desde lo que está pasando en la turbulencia al lado de una pared, cuando el fluido bien pegado a la pared es una fuente de turbulencia muy grande que está llena de esos pequeños “gusanitos” (torbellinos tridimensionales) y que no sólo están en este fenómeno sino que también forman parte de las estructuras coherentes que hay detrás del auto que usted maneja, de los trenes, y que nos hacen consumir mucha energía.

–Hemos llegado hasta aquí y debo confesarle que no me convenció. A mí me gustaría vivir en un universo lineal y sin empiria.

–Debo confesar que ante su diatriba anti-no linealidad yo le oculté algo. Lo que no le dije es que lo no lineal no solamente sirve para conservar, sino que también hace su trabajito para llevar las cosas al demonio.

–¡Yo le dije! El pr

oblema de todo esto es que exista la empiria...www.leonardomoledo.blogspot.com

Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-163726-2011-03-09.html

  DIALOGO CON ARSENI ROGUINSKI, HISTORIADOR DE LA UNIVERSIDAD DE TARTU, ESTONIA

El terror stalinista tiene pocos parangones en la historia, del cual el Jinete escapó por milagro. El historiador víctima de este reportaje se interna en el problema de qué hacer con la memoria de los crímenes, y tanto en Rusia como en Argentina. No es para leer de noche.

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–Usted es un historiador dedicado a investigar el terror en la URSS. Dirige en Moscú Memorial un centro histórico y es defensor de los derechos humanos. ¿Por qué no aprovecha estas líneas para presentarse y contar qué vino a hacer al país?

–Vine a la Argentina invitado por el Centro de Estudios de los Mundos Eslavos y Chino (Cemech), de la Universidad Nacional de San Martín, para participar de la conferencia internacional “El terror de Estado en la URSS y la experiencia de América del Sur”, este viernes a las 18.30 en la Biblioteca Nacional. Soy historiador, en el año 1975 comencé a editar de manera clandestina la primera revista independiente de historia, Pámiat (Memoria), que comenzó a hablar entre otras cosas sobre la represión de revolucionarios no bolcheviques y de los partidos socialistas a partir de 1917. Años después fui prohibido en la Universidad, trabajé un tiempo como maestro de escuela, pero la KGB ordenó que me echaran en 1979. En 1981, el gobierno me “invitó” a emigrar a Occidente y me negué. Fui arrestado y condenado a cuatro años de campo en Siberia.

–¿Cómo era esa revista clandestina? ¿Qué papel jugó?

–La revista estaba consagrada a la historia del terror político en la URSS desde su comienzo hasta los años ’60. Era un tema prohibido, oficialmente no se podía investigar ni evocar libremente. Publicábamos documentos e investigaciones paralelas sobre la persecución política. El objetivo era conservar una auténtica memoria nacional y no las falsedades impulsadas desde el Estado.

–¿Cuál es el significado en Rusia del término “terrorismo de Estado”?

–El terrorismo de Estado es el terror practicado por el Estado soviético contra sus opositores políticos...

–Auténticos..., potenciales o inventados...

–Claro. Lo llevaron a cabo los órganos estatales por orden del poder supremo del Estado y bajo su control. El número de víctimas directas de ese terror entre el final de la guerra civil, o sea a partir de 1922-23, y el fin del gobierno comunista varía de 11 a 12 millones de personas, de las cuales más de un millón fue fusilado, mientras que varios millones –todavía desconocemos la cifra exacta– murieron en los campos de concentración o gulags. El terror fue uno de los métodos más importantes para administrar el país.

–¿Cómo vincula el conocimiento histórico con los derechos humanos?

–Trabajamos para restablecer la verdad histórica, y esto es imposible sin una memoria consciente. Tenemos conciencia de ser al mismo tiempo historiadores y responsables sociales. El tipo de cuestiones que planteamos es más amplio que el mero trabajo de los historiadores académicos. Nos preocupa acumular datos históricos, sistematizarlos y conceptualizarlos –para esto trabajamos en los archivos estatales, reunimos archivos personales, preparamos publicaciones y realizamos conferencias–, pero también nos parece clave la educación de la población, por eso organizamos exposiciones, debates abiertos a todo público, constantes intervenciones en los medios, colaboración con los museos provinciales, las escuelas. Queremos ajustar cuentas con el pasado, instalando memoriales en los sitios del terror, y también mejorando la situación económica y social de las víctimas.

–Un concepto abarcador de memoria...

–Sí, debemos no sólo conocer los hechos criminales, sino también comprender qué tipo de crímenes fueron, por qué sucedieron, quién y qué instituciones o estructuras son responsables. Aquí el trabajo sobre el pasado no es suficiente. Estamos permanentemente trabajando con el presente, enfrentando los problemas actuales relacionados con las violaciones de los derechos humanos.

–Por comodidad hablemos de “sociedad”, aunque si respetáramos la historicidad del concepto, no existía en la URSS y en los principios del post sovietismo. ¿Qué relación hay entre la sociedad y el terror y entre la sociedad y la violencia desde la época de Jruschov y su denuncia de los crímenes de Stalin?

–Desde la época de Jruschov existe un consenso de rechazo categórico de la violencia como modo de resolver los problemas sociales y políticos. Este consenso se funda en la terrible experiencia del siglo XX, siglo de guerras y terror. Todo indica que este consenso se expresó en que la disolución de la URSS tuvo un carácter relativamente pacífico. O sea, el rechazo de la violencia es ya un rasgo saliente en la opinión de la población. Hoy, las capas educadas de la población en su conjunto coinciden en una crítica intransigente del terror. Esto se ve en todas las encuestas.

–Usted sabe que una parte de la sociedad en la Argentina, y seguramente en Rusia también, todavía se pregunta si es necesaria una “memoria del terrorismo de Estado”.

–Así es. Mucha gente piensa que se puede avanzar sin aclarar los problemas de ayer. Personalmente estoy convencido de que es una posición equivocada. Son demasiadas las huellas todavía visibles del terror y de sus consecuencias.

–¿Por ejemplo cuáles?

–El miedo frente al Estado, la idea de que el Estado es el valor superior y el individuo un grano de arena con el que el Estado puede en cualquier momento hacer todo lo que quiere, la desconfianza en el derecho, en las leyes, en las instituciones democráticas, la falta de solidaridad y otros muchos fenómenos, todo esto es la consecuencia del terror que durante setenta años se fue haciendo parte de la naturaleza de cada uno. Sólo se pueden superar esas huellas si conservamos la memoria del terror, si se guarda en la memoria que el Estado soviético fue la fuente de crimen.

–Usted sabe que para millones de personas de todo el mundo la Revolución de Octubre significa la tentativa de comenzar la auténtica liberación del hombre, mientras que Stalin simboliza la victoria sobre el nazismo.

–Claro, no es posible pintar la historia en blanco y negro. Ese gran historiador y disidente que fue Mijail Gefter, cuando le hacían ciertas preguntas, comenzaba la respuesta con “todo es muchísimo más complejo”. Esto se aplica aquí. Puede que Octubre de 1917 haya “liberado al hombre” como dice usted, pero también está hoy fuera de duda que Octubre tiene como consecuencia absolutamente lógica el terror que se fue acentuando año tras año. El Estado totalitario también es una consecuencia de Octubre. En cuanto al “Stalin victorioso”, se lo puede mirar de otra manera, desde el precio que hubo que pagar por una victoria real. Es decir que con sus purgas Stalin destruyó el ejército soviético en vísperas de la guerra con Alemania, luego millones murieron o cayeron prisioneros de los alemanes como consecuencia de las decisiones criminales que él tomó durante la guerra; otros varios millones fueron deportados por orden suya, pueblos enteros como los tártaros de Crimea, etcétera.

–El año pasado, usted publicó un comunicado invitando al gobierno ruso a seguir el ejemplo argentino en materia de memoria del terrorismo de Estado. ¿Cuál fue el fundamento de esa iniciativa?

–Con respecto al régimen comunista soviético no hubo nada parecido al tribunal de Nuremberg. No se juzgó a ningún criminal. Resultado: no se han juzgado los crímenes del pasado. Sin este juicio, no puede enraizarse en la conciencia colectiva una actitud adecuada frente a los crímenes. Sin él no se puede enseñar la historia en las escuelas ni organizar exposiciones y museos. Una condena política por parte de los dirigentes del país no basta, carece de autoridad suficiente y siempre puede modificarse. La importancia capital de la condena jurídica es distanciar la Rusia actual de los crímenes del régimen soviético, esto desde el punto de vista de la política de la memoria. Las condenas dictadas en la Argentina acapararon nuestra atención porque en ellas vimos la demostración de que los crímenes de lesa humanidad no quedan impunes, que el criminal, aunque sea años más tarde, es condenado. Y envidiamos sanamente a la Argentina, que demostró tener el valor y la voluntad necesarios para dictar las condenas.

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Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-163295-2011-03-02.html

  DIALOGO CON LILIANA MOLA, BIOLOGA DE LA FCEYN, INVESTIGADORA DEL CONICET

El jinete hipotético salió un poco mareado de esta entrevista, plagada de detalles que le resultaron excesivamente técnicos. Pero de todas maneras se quedó asombrado ante los complejos procesos que ocurren dentro de las células.

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–Cuénteme en qué consiste su trabajo.

–Mi rama de investigación es en citogenética.

–¿Por qué no me explica qué es?

–Bueno, la citogenética como rama de investigaciones es bastante antigua, empezó a principios del siglo XX por la unión de la genética y la citología. A principios de siglo no se sabía mucho: cuando se empezó a conocer la existencia del núcleo y de los cromosomas, comenzó esta rama, que estudia el comportamiento y las características de los cromosomas dentro de las distintas especies. Se vio que había diferencias en cuanto a número, tamaño, formas. Lo que se conoce normalmente son los cromosomas llamados monocéntricos (es decir, los de la típica foto del cromosoma como una cruz; donde se cruzan las cromátidas está el centrómero). La gran mayoría de los cromosomas son así. Pero yo estudio la rareza: es decir, los organismos que tienen cromosomas holocéntricos: aquellos que, cuando uno los ve en el microscopio, no tienen centrómero.

–¿Y por qué?

–Bueno, es difícil.

–Vamos igual.

–El centrómero, que es lo que uno ve al microscopio, es una zona más delgada. Pero a su vez, a microscopía electrónica, se ve que adosada a la zona del centrómero hay una estructura de proteínas que se llama cinetocoro, que es donde se unen las fibras para hacer los movimientos de los cromosomas en mitosis o en meiosis. Mitosis, es decir, la división en células iguales y meiosis para dar las gametas, es decir, las células de la reproducción (como espermatozoides y óvulos en el caso de los humanos).

–Reexpliquemos.

–Cada cromosoma tiene una cadena enrollada, pero no tiene solamente eso. El humano tiene 46 cromosomas. Cuando el ADN se empaqueta, se empaqueta para poder dividirse, y después se vuelve a desenrollar. Entonces cuando el ADN se empaqueta, asume tradicionalmente la forma de la X, con un centro bien definido. Pero lo que yo estudio, le decía, son grupos que no tienen esa unión: en lugar de estar cruzadas, se ven como dos bananas una al lado de la otra. En mitosis (cuando se tienen que dividir) presentan el cinetocoro (la placa de proteínas) todo a lo largo. En vez de presentarlas en un solo punto, la presentan todo a lo largo. Entonces cuando se dividen, lo hacen como dos bananas paralelas. Y si bien son raros, están presentes en muchos insectos: las mariposas, las libélulas, las chinches, algunos escorpiones. Y en las plantas, en todo lo que se conoce como juncos.

–Bueno, muy bien. Es difícil, pero espero que haya quedado más o menos comprensible. Ahora le voy a preguntar qué es lo que quiere averiguar de ese tema que investiga.

–Mi estudio tiene dos partes. Una parte es estudiar lo que se llama evolución entre las distintas especies de un grupo. La otra parte es tratar de analizar un poco cuáles son las estructuras de estos cromosomas. Sobre la estructura de este tipo de cromosomas no se sabe mucho, porque son grupos poco estudiados.

–¿Y cómo es la estructura?

–Dentro del cromosoma hay zonas que son de ADN repetitivo, zonas que son de ADN medianamente repetitivo...

–Ese es el ADN basura, ¿no?

–“Egoístas” digámosle, mejor que basura. No se conoce función a muchas de estas zonas repetitivas, no sabemos si tienen alguna función o si la tuvieron alguna vez. Es “egoísta” porque se replica cuando se replica el resto del ADN que “sirve”. Aunque cada vez se encuentran más funciones para este ADN. El término “basura” se usaba cuando no se le encontraba absolutamente ninguna función.

–Y aparte de la descripción, ¿qué otras preguntas guían la investigación? Aunque sean preguntas sin respuesta, siempre hay una conjetura.

–Algunas de las preguntas ya tienen alguna respuesta. El estudio particular que hacemos no es tanto de la parte descriptiva, sino el análisis de su comportamiento en la meiosis, es decir, cuando se dividen para dar las gametas. En estos cromosomas hay dos tipos de división meiótica que, si bien terminan dando gametas iguales, lo hacen mediante un mecanismo distinto. Nosotros estudiamos cómo se dividen y trabajamos en teorías sobre el comportamiento de los cromosomas. Tenemos que tratar de averiguar por qué en unos organismos se comportan de una manera y en otros, de otra. La pregunta es por qué evolucionaron estas dos maneras distintas.

–No hace falta ni que le haga la pregunta entonces.

–No. Y eso estaría sujeto a distintos mecanismos de selección natural. Acá viene mi hipótesis: dado que el producto final es el mismo, y que ninguna de las formas reporta ni beneficio ni perjuicio para los individuos, en algunos grupos se puede haber desarrollado lo que se llama una “meiosis invertida”.

–¿Qué es?

–Normalmente se dice que la primera división es reduccional (se divide el número de cromosomas) y la segunda división es ecuacional (las cromátidas, que son cada una de las patitas de la X, se separan). Algunos organismos hacen este proceso al revés: primero se separan las cromátidas y migran a cada polo y después se reduce a la mitad. Lo que yo creo es que este tipo de meiosis se desarrolló en el transcurso de la evolución y que, como son neutros o adaptativos desde el punto de vista evolutivo, permanecen. La pregunta es cuál de ellos vino primero. Y para eso tenemos que remontarnos muchísimo tiempo atrás. Lo interesante es que esos dos tipos de meiosis caracterizan a grupos grandes. No es que yo tengo una libélula que tiene meiosis pre-reduccional (que es como se llama una de esas meiosis) y una libélula que tiene post-reduccional. No. Todas las libélulas tienen meiosis post. Todas las chinches tienen pre. Por eso le digo que esta selección, si es que la hubo, ocurrió en los inicios de la diversificación de los grupos. Y eso puede tener que ver, y esta es mi hipótesis, con la necesidad de conservar la placa cinetocórica en la meiosis. Recuerde que la placa cinetocórica es la placa de proteínas adosada al centrómero y de la que ya hablamos.

–¿Y por qué se quiere conservar eso?

–Porque si los cromosomas no tuvieran placa cinetocórica, esa estructura proteica de la que hablamos al principio no podría moverse.

–¿Y es neutral desde el punto de visto evolutivo?

–Bueno, ésa es una de las hipótesis. Pero no es un tema fácil: no se puede encontrar una causa única. Puede haber muchísimos factores que intervinieron en la aparición de estos dos tipos diferentes de meiosis.

–Usted estudia entonces mecanismos que surgieron con la evolución. Pero es a veces difícil pensar que la evolución haya podido armar este tipo de cosas, lo cual hace que mucha gente crea en el diseño inteligente.

–No me gusta la palabra “armar” en este caso. Las cosas están. Uno tiene variedades dentro de las poblaciones. Dentro de esa variedad, los individuos que por algún motivo tienen algo en particular que los hace más aptos para el ambiente en que viven, van a dar mayor descendencia; con el tiempo se van a ir seleccionando y vamos a obtener homogeneidad.

–¿Y ése fue para usted un proceso puramente laico?

–Sí. Mi religión se acabó con la comunión. Yo no creo que haya una mano divina que haga que las cosas sean lo que son.

–Dios hubiera hecho las cosas más simples, ¿no? ¿Para qué dos tipos de meiosis, si una sola ya sirve y es suficiente?

–¡Sí, claro! Es un poco ridículo...

–Digamos que si hay un diseño inteligente, ese diseño está muy mal hecho.

–Puede que sea un diseño, pero no demasiado inteligente.

www.leonardomoledo.blogspot.com


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-162874-2011-02-23.html

  ENTREVISTA AL INGENIERO TULIO DEL BONO, MINISTRO DE CIENCIA Y TECNOLOGIA DE CORDOBA

La ciencia no es ciencia si no se comunica: en eso radica su diferencia letal con el esoterismo. Desde Córdoba nos llegan buenas nuevas, al anunciarse un posgrado en difusión de la ciencia. Más otras cosas que cuenta Tulio del Bono.

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Desde Córdoba

–¿El proyecto de carrera en Comunicación Pública de la Ciencia y la Tecnología en Córdoba es una realidad?

–Sí, afortunadamente es una realidad. El posgrado es uno de los primeros en su tipo en Latinoamérica, está previsto que comience en abril y el ministerio lo financia con el objetivo estratégico de fortalecer a Córdoba como polo de divulgación de la ciencia. Para eso se reunió con los principales referentes y profesores de este campo. Está cogestionado entre la Escuela de Ciencia de la Información y la Facultad de Astronomía y Matemática (Famaf) en la Universidad Nacional de Córdoba. La cursada será gratuita y podrán cursar tanto comunicadores como investigadores de diversas ramas.

–¿Cuál es el objetivo que persiguen?

–Como en muchas otras actividades que desarrollamos, apostamos a incrementar la cultura científica de la sociedad. Puntualmente advertimos que es crítico formar comunicadores, para incrementar el debate público acerca de la ciencia y para despertar vocaciones científicas. Nos apoyamos en la fuerte tradición e institucionalidad científica de Córdoba.

–¿Cuál es el perfil de la carrera?

–En los módulos iniciales brinda una fuerte introducción a la perspectiva CTS (Ciencia, Tecnología y Sociedad), sus conflictos y controversias. También hay materias teóricas fuertes como Filosofía, Historia de la Ciencia, Historia de las Instituciones de CyT en la Argentina, Sociología de la Ciencia. Luego hay un módulo electivo dedicado a amplios problemas actuales de investigación y desarrollo, allí se ve la ciencia en acción y se profundiza en distintas disciplinas que van de la química hasta la demografía y de la astronomía a la sociología o el desarrollo tecnológico. Le sigue un módulo referido al periodismo científico, en lo teórico con análisis de textos, y en lo práctico con talleres de producción concretos gráficos, audiovisuales y multimediales. También a partir de un análisis de los organismos de CyT hay una fuerte presencia de contenidos sobre planificación y estrategias de comunicación para las instituciones científicas públicas y museos.

–Luego de ser titular de la SeCyT nacional, usted puso en marcha desde Córdoba el primer Ministerio de Ciencia y Tecnología en el interior del país. ¿Cómo es esa experiencia?

–Fundacional en muchos aspectos. Pero si bien hay todavía muchas cosas por hacer, hay una buena base, contamos con masa crítica. Hemos puesto énfasis en actividades de comunicación pública de la ciencia y en la difusión en el sistema educativo. Desde la creación del ministerio, hace cuatro años, nuestra política ha sido la de integrarnos a las líneas nacionales y las convocatorias que realizamos fueron con un fuerte sentido de complementariedad, nunca de superposición de esfuerzos. Mientras desde el gobierno nacional se trabaja en un esquema horizontal de apoyo a todas las disciplinas incluso a las ciencias básicas, en Córdoba sostenemos un esquema vertical de inyección de recursos en programas focalizados. El rol del ministerio es el de fortalecer las capacidades heredadas y transformar las ventajas comparativas en ventajas competitivas. Algunas de esas ventajas son la gran densidad de estudiantes universitarios e investigadores, tenemos una buena combinación para trabajar en este campo, es una provincia con una fuerte tradición académica. Por eso, cumpliendo un viejo anhelo de nuestra comunidad, hemos creado a fines del año pasado por ley (ley provincial 9876) la carrera del investigador científico tecnológico cordobés, que en lo concreto es una carrera de tecnólogo. Así como el Conicet pone énfasis en la ciencia básica, en Córdoba, con una lógica de complementación, apuntamos a que la investigación esté orientada a la solución de problemas concretos, aprovechando las oportunidades para innovar.

–Pero competirá con el Conicet...

–No; por un lado, Córdoba es la única provincia argentina que cofinancia, junto con el Conicet, un sistema de becas para apoyar a egresados universitarios a que obtengan su grado de doctor, máximo nivel en el escalafón de investigación. Por el otro, esta nueva carrera no sólo no pretende competir con la del Conicet, cosa que sería imposible, sino que pretende complementarse fuertemente con ella. Los investigadores cordobeses serán profesionales que se especializarán, fundamentalmente, en transferir los conocimientos científicos y tecnológicos, generados en el Conicet o en cualquier otro Centro de Investigación de Argentina o del mundo, a la sociedad cordobesa en general y a su sector productivo en particular, para solucionar problemas o aprovechar oportunidades. O sea, que van a ser especialistas en innovación.

–La clave es aumentar el número de graduados y atraer y retener a los mejores talentos.

–Aspiramos a retener en nuestra provincia el talento que egresa de nuestras escuelas y universidades, y contribuir a que se dediquen por completo a su importante tarea y a su perfeccionamiento permanente. Por otro lado, ubicaremos a los integrantes de esta nueva carrera a trabajar dentro de programas y proyectos científico-tecnológicos de interés estratégico provincial. Para garantizar los máximos niveles de calidad en el trabajo, la ley prevé que el ingreso a la carrera será por riguroso concurso y que habrá periódicas evaluaciones, de las que dependerá su ascenso. Todo esto estará a cargo de una Comisión de Ingreso y Promoción, integrada por profesionales con reconocido prestigio e imparcialidad.

–¿A qué se refiere con lo de ventajas comparativas y competitivas?

–No es casual que en la actualidad tengamos una de las concentraciones más importantes del país en capacidades científicas y empresariales relacionadas con las TIC, una de las tecnologías más importantes en la actualidad y que el Estado provincial jerarquice la actividad científica desde una mirada estratégica. La ciudad de Córdoba es una de las ciudades del mundo que poseen mayor densidad de alumnos universitarios por habitante. Esta es la cuna de la primera universidad nacional y de la primera universidad privada, acá se fundó, siendo Sarmiento presidente, la primera Academia Nacional de Ciencias y el primer observatorio astronómico que tuvo el país, un megaproyecto originado en pleno siglo XIX. Córdoba fue el quinto lugar en el mundo en diseñar y construir un avión a reacción en el año 1947, y eso contribuyó a de-sarrollar una pujante industria metalmecánica y de proveedores especializados de auto y aeropartes.

–¿Cuál es el proyecto de investigación más emblemático?

–Creo que son varios... usted ya me debe haber oído decir que el Estado debe orientar la ciencia al bien común, ¿no es así?

–Sí, un montón de veces.

–Por primera vez, en el interior del país, encaramos un esfuerzo de investigación de las problemáticas del agua y el suelo.

–Tal vez el agua y el suelo no sólo sean un bien común sino una de las herencias que dejaremos a las generaciones futuras.

–Sí, este megaproyecto puede realizarse porque se han sumado, detrás de objetivos comunes, el gobierno provincial con el apoyo nacional, las instituciones científicas, y la mayor cantidad de investigadores que se haya congregado en el país para abordar temas como éstos. Trabajan más de 150 investigadores cordobeses de las universidades nacionales de Río Cuarto y de Córdoba, de la Universidad Blas Pascal y del Instituto Nacional del Agua; tendrán dos años de duración e insumirán un presupuesto del orden de los 15 millones de pesos.

–¿Qué están estudiando concretamente?

–Los principales tipos de acuíferos, su ubicación, profundidad; y en cuanto al suelo, queremos contribuir al ordenamiento territorial y predecir los impactos de la actividad humana en los principales ecosistemas. Entendemos que el sistema científico y tecnológico no puede permanecer ajeno a los problemas sociales, porque es uno de los que debe proveer información que posibilite la mejor toma de decisión estratégica y política por parte de los administradores de la cosa pública.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-162418-2011-02-16.html


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El Consejo Académico de la especialización está integrado por titulares: Guillermo Goldes (director), Eliana Piemonte (directora alterna), Ignacio Jawtuschenko (coordinador), Daniel Barraco, Vanina Papalini, Leonardo Moledo y suplentes: Lucas Viano, Marcela Sgammini, Alejandro Tiraboschi, Daniel Moyano.

Las materias son: Introducción a la Comunicación Pública de la Ciencia, Ciencia; Tecnología y Sociedad –Conflictos y Controversias–: Ana María Vara; Filosofía e Historia de la Ciencia: Marisa Velasco; Historia de las Instituciones de CyT en la Argentina: Diego Hurtado; Elementos de Sociología de la CyT: Susana Roitman; Matemática; Física; Química; Salud; Antropología; Economía; Desarrollo Tecnológico; Astronomía, Biología; Psicología y Filosofía; Sociología, Demografía; Técnicas Básicas del Periodismo: Técnicas del Periodismo Científico:Taller de Análisis de Textos Científicos: Taller Multimedial: Taller de Producción Audiovisual en Ciencias: Planificación de la Comunicación desde Instituciones Científicas: Comunicación en Museos y Centros de Divulgación: La Comunicación de la ciencia desde Organismos de Promoción y Centros de Investigación.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-162419-2011-02-16.html