OPINION


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Inimaginable, para quien no lo vivió, saber cuántos sueños quedan postergados, cuando no truncos, cuando el exilio. Poderosa se vuelve entonces la condición de decir, desde afuera, desde adentro, desde antes y para después, condición de pocos que termina siendo la razón de muchos, puesta en palabras.

Hubo representado usted, alguna vez, eso mismo; una periodista lejana que al escribir vivenciaba su tiempo y el nuestro, que decía con fuerza y talento y que guió a paladines del oficio o a vocaciones en ciernes. Debe tener el propio archivo, Norma, que le permita leer sus crónicas de antaño. Haga el ejercicio, le pido, y véase entonces; vea que debiéramos crecer para madurar, nunca para abdicar.

Repase –con o sin sonido– la conferencia de prensa del miércoles pasado en el Senado de la Nación, mire el cuadro. Esa foto no la soñamos sino en pesadillas; imposible no comparar con otras imágenes nefastas grabadas a fuego por la historia reciente. Esta vez usted estaba en el cuadro.

En política se pueden blandir pretensiones de abstracción, se puede insistir con los márgenes, se puede tener la soberbia de sólo recalcar, pero más tarde o más temprano, por suerte, la acción muestra a cada uno descarnadamente, la foto en la que se elige salir pone en evidencia, la firma de puño y letra habla más que miles de notas y discursos. Eso es la política al fin y al cabo: la decisión; el cuerpo defendiendo una idea, en acto, no en potencia.

La reserva moral de este país, mire, no la albergan Carrió ni usted, para tranquilidad de Argentina, sino el pueblo, hoy expectante de las mismas miserias y de las mismas inmundicias que –tantas veces– no nos permitieron levantar la cabeza y cuando podemos hacerlo no nos quieren dejar mover las piernas.

Decepción no hay, porque no hubo antes ilusión, pero sí perplejidad ante su presencia en el cuadro, déjeme decir. Perplejos de descubrir que sus palabras no vivían, sino que habían sido marionetas.

* Periodista.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-141665-2010-03-09.html

5 Responses to "Carta abierta a la senadora Morandini"

  1. Little B Says:

    PRESTEN ATENCION:
    Esta carta NO fue escrita por la periodista rosarina Mónica Guitiérrez tan conocida por su trabajo de excelente calidad en caneles como América.
    Esta Mónica Guitierrez que firma la nota es el nombre de una sindicalista puntera K que trabaja en el ANSES que aprovechándose de su nombre (igual al de la periodista que goza de reconocimiento) se mandó la avivada de no firmar con su DNI para generar confusión.
    Anoche la misma periodista tuvo que hacer la aclaración en cámaras pidiendo que este paskin de los K (los cuales NO atendieron a la periodista aduciendo que el Director tenía una importante reunión) tuviera la amabilidad de hacer firmar las notas con DNI o al menos una foto de quien escribe.
    Esta Monica G. sindicalista debería tener los ovarios como para defender a los K sin ampararse en el título de "periodista" y si como lo que es: puntera.

  2. walter Says:

    Buena aclaración Little B, este medio periodístico adicto a la publicidad oficial, cada vez caen mas bajo.

  3. Little Butterfly Says:

    Tal cual Walter, y lo peor es que no tienen ningún tipo de ética periodística ni les interesa tenerla. Una vergueza nacional, en vez de gastar en la imprenta de un diario deberían volantear panfletos con la Hoz y el martillito como imagen de agua, dos lineas locas donde digan SI PRESIDENTA y listo.

  4. javi Says:

    El cartelito "Libre" en rojo y los pobres comentarios me hacen acordar a los taxistas. Aunque no todos los tacheros son fachos.

  5. Anónimo Says:

    Mi nombre es Mónica Gutierrez, según mi partida de nacimiento, fechada en 1969 en Córdoba. Soy periodista de profesión y podría -Ud. que se refugia para decir algo en la cobardía de un nick- tomarse la molestia, antes de escribir sandeces, de comprobar en el sitio web del diario Página/12 que escribí durante muchos años en el diario con mi firma: MONICA GUTIERREZ. En el buscador avanzado, en la búsqueda por autor, encontrará Ud. mi nombre y podrá ver algunas notas hasta el año 2003, en que dejé de ejercer lo que es mi profesión. La conductora de TV que Ud. admira no se quejó durante 10 años de ello, y debe haber leído en algún momento de ese período el diario, no le parece?
    Sepa Ud. (en realidad lo sabe) que mi nombre y apellido me alcanzan para defender al proyecto nacional o lo que se me ocurra defender, y que firmo como lo que soy, lejos está de mi interés que me confundan con nadie.

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