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Las declaraciones de Lucía Topolansky, senadora del Frente Amplio y futura primera dama del Uruguay, sobre la contaminación generada por la industria de la celulosa causaron malestar en algunos sectores de su país. Topolansky dijo en declaraciones a El Diario de Paraná que habría que sustituir el papel blanco en el que escribimos por un papel de color beige, porque “lo que contamina es el proceso de blanqueo”. La admisión de ese hecho concreto y comprobable –que no es discutido en ninguna parte del mundo– causó escozor a los editorialistas del diario El País, de Montevideo, que con el título “¡Silencio, compañera!” reclamaron a la mujer del presidente electo, José “Pepe” Mujica, que no vuelva a decirlo. La crítica de El País le recuerda a Topolansky que estamos en vísperas del fallo sobre Botnia. Y a continuación, le cuestiona su sinceridad. Dice el diario en su reproche a Topolansky: “‘Contamina’, dijo, en flagrante contradicción con la posición oficial de Uruguay ante La Haya en donde nuestro país asegura que la planta de Botnia no contamina. ¡Ay, compañera! ¿Recuerda aquello de que el silencio es oro?”. Del lado argentino, las declaraciones de la esposa de Mujica no llamaron tanto la atención porque el propio presidente electo, en la conferencia de prensa que dio en la Casa Rosada después de entrevistarse con Cristina Kirchner, había hecho exactamente la misma propuesta al hablar del conflicto por Botnia: “Habría que pensar en cambiar el papel blanco por papel madera”. El discurso, claro, es totalmente distinto al que sostuvo Tabaré Vázquez durante su gestión, consistente en afirmar que la papelera instalada en Fray Bentos no contamina o, incluso, que deja el agua más limpia que antes.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-139672-2010-02-05.html

1 Response to "“Contamina el blanqueo”"

  1. Anónimo Says:

    Sería bueno que tuvieran tanta honestidad intelectual al titular sus notas, como la que reclaman.

    Cuando citan a Lucía ella está hablando del proceso de blanqueo. Lo hace en términos generales, no a Botnia en particular, como sugiere el título de la nota. El espíritu es que todos, como consumidores, aprendamos a seleccionar productos menos contaminantes. Porque, no es cuestión de no me importa si la contaminación no me afecta no importa ¿verdad?

    Uds. apuestan a que la gente se quede con una impresión del título aunque la nota en cuestión no diga lo sutilmente se sugiere.

    Pensar que hay actividad que no contamine nada, es una utopía. El punto es que lo haga en límites aceptables. Obviamente vendrá la discusión de cuáles son esos límites. Pero nada interesa más al Uruguay que no se contamine, pues nadie quiere perjudicarse a sí mismo.

    Daniel

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