GRANDES EN LLAMAS
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Basile, aún sin ser el foco de los cuestionamientos que bajan de las tribunas boquenses, comunicó que su situación no daba para más, tras quedarse fuera de la Sudamericana y con tres derrotas al hilo que hacen casi imposible la búsqueda de clasificación a la Copa Libertadores.
Por su parte, Gorosito ya dijo que se quedará hasta diciembre, más allá de no ser él quien tiene la última palabra, y hasta afirmó que tiene "demasiadas pelotas" para persistir en el cargo.
Basile llamó al manager Carlos Bianchi, quien lo llevó de vuelta a Boca, para informarle que no encontraba más resto y que prefería irse.
Hubo una secuencias de visitas nocturnas en el hotel Embajador para persuadirlo de que se quede.
El más interesado en ello es Bianchi, no solo porque fue quien lo convocó sino que podría tener que ponerse el buzo de entrenador ya cumplida la cláusula de no haber sucedido inmediatamente a su amigo Carlos Ischia.
"Ahora viene otro técnico y después sí Bianchi" había dicho el presidente de Boca, Jorge Amor Ameal, cuando Ischia se despedía del club.
En cambio, según fuentes del club de Núñez, Gorosito hasta pasada la medianoche no se había comunicado con el presidente José María Aguilar.
El titular riverplatense, que dejará el club en diciembre pues no se presentará a la reelección, quería que Gorosito se quede aún sin aspirar al título, pero ahora con el equipo en las profundidades, numéricas y de juego, trastocó los ánimos.
Sin embargo, aseguran en River que esperarán que sea el técnico el que abra el juego y si no Aguilar no moverá las piezas y seguirá esperando partido tras partido. La última acción del entrenador fue despedirse del plantel hasta el martes, cuando vuelvan a practicar en Ezeiza a puertas cerradas.
Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-132159-2009-09-21.html
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