DEBATE SOBRE COMO IMPULSAR LA INVERSION EN MEDIO DE LA CRISIS MUNDIAL

Feletti, viceministro de Economía, polemizó con Frenkel y Curia sobre devaluación y estrategias económicas.

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Para Roberto Feletti, viceministro de Economía, el mayor desafío para la política económica en este contexto es estimular la inversión privada. En esa dirección está el objetivo de la creación del Banco de Desarrollo y el retorno del país a los mercados financieros internacionales. También reconoció que “no está previsto cambiar el gravamen a la renta minera”. El funcionario participó de un debate junto a los economistas Roberto Frenkel y Eduardo Curia. Frenkel, quien ya mantuvo un encuentro a solas con el ministro Boudou, criticó que no se haya enfriado la economía en 2007 para controlar la inflación. Por su parte, Curia reclamó por un salto cambiario para recuperar competitividad, llevando el dólar a 4,15 pesos en un primer momento y, más adelante, a 4,60. No faltaron alusiones al Indec.

La disertación tuvo lugar en el primer Congreso Anual de AEDA (Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina). Los investigadores criticaron la política económica desde 2007 a la fecha, pero a pesar de ello coincidieron con Feletti en la fortaleza que la economía local muestra para enfrentar la crisis internacional e incluso en las buenas perspectivas, motivadas tanto por un contexto externo que se presentará favorable como por un escenario local, que es relativamente estable.

Para Frenkel, “el esquema de políticas económicas se venía resquebrajando desde antes de la crisis internacional”. Entiende que el problema está en la apreciación del tipo de cambio real, producto de la inflación. El economista criticó “que el modelo se haya basado únicamente en el tipo de cambio competitivo”. “Es un instrumento rústico que no debe estar aislado”, indicó. El descontrol de la inflación (y con ello del modelo) es explicado por Frenkel por la “falta de control sobre la política fiscal”. “Era necesario un freno”, indicó. Hubiese sido un giro ortodoxo, con consecuencias sociales que no fueron abordadas por el investigador. Frenkel tampoco escatimó críticas al Indec.

El consultor entiende que la apreciación cambiaria derivada de la inflación socavó las bases del modelo y ya impactaba sobre el crecimiento antes de la crisis internacional. En el proceso de apreciación, “el BCRA abandonó la política cambiaria. El objetivo pasó a ser acumular reservas”. También puso mucho énfasis sobre la fuga de capitales, que “no se debe a un problema de rentabilidad sino de credibilidad e incertidumbre” y el aislamiento financiero. “No se requieren muchos ajustes. Es central la recuperación del financiamiento externo y una solución del Indec.” Lo que engloba, para Frenkel, “una estrategia razonable”.

Eduardo Curia coincidió con Frenkel en la centralidad del tipo de cambio “competitivo y sostenible”. Elogió la opción que en la posconvertibilidad se hizo por el “modelo competitivo”, frente a la “estrategia financiera”. La performance extraordinaria que marcó Curia tuvo un techo en la apreciación cambiaria a causa de la inflación. “Es algo a lo que se expone el modelo porque es el crecimiento el que incita la puja distributiva y ella a la inflación.” Indicó que se debería haber hecho “una meta de inflación tridimensional, que contemple inflación, producto potencial y tipo de cambio”. Similar a Frenkel, Curia marcó que “en 2007 se perdió el cable a tierra de la política fiscal y con ello el tipo de cambio”.

Curia indicó que desde 2007 el modelo “competitivo” se desfiguró. Sin embargo, “los resabios del modelo relativizaron el impacto de la crisis. El statu quo es de baja calidad pero en la dinámica es aceptable”, indicó Curia y concluyó: “Ahora el tema es si la nueva estrategia se basará en el tipo de cambio –como lo fue en la salida de la convertibilidad– o en lo financiero”. Curia avala la primera opción, pero ve que la tendencia es hacia la segunda. Sobre el final y ante una pregunta, Curia aseguró que se necesita un “salto cambiario a 4,15 pesos y luego una política gradual que lo lleve a 4,60. Ese sería el tipo de cambio de equilibrio”, opinó. No precisó qué consecuencias en el ánimo de la sociedad podría traer el salto en este contexto tan delicado.

Por su parte, Feletti planteó los desafíos a futuro. El secretario de Política Económica marcó que hay una cuestión clave en el frente económico: la baja en la inversión privada. “Aquí es necesario trabajar”, indicó. “La decisión es construir un escenario que permita generar un clima que favorezca el crecimiento de la inversión.” Para ello el Gobierno piensa en dos estímulos, la creación del Banco de Desarrollo y el retorno a los mercados internacionales. No se refirió al Indec.

Ya enrolado en las respuestas a los especialistas, Feletti remarcó que “el aislamiento financiero no depende del Gobierno”. No se pueden obviar, advirtió, los antecedentes de la crisis de 2001 y el default. También fue enfático para descartar las sugerencias cambiarias de sus acompañantes en el panel: “No se recorrerán saltos cambiarios, que impactan sobre salarios e ingresos”. Agregó que “hay que mejorar la competitividad sin ajustar tipo de cambio ni salarios”. También defendió la captura de la renta exportadora –llámese retenciones– “que ha llegado para quedarse”.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-130565-2009-08-25.html

1 Response to "El dólar y los caminos alternativos"

  1. jmario Says:

    Publicado en un libro "La Grandeza Argentina, del año 1982,o sea hace 27 años: “La dirigencia argentina, casi sin excepción, es absolutamente ciega con respecto al tema trascendental de la inflación, demostrando una vez más que nuestro auténtico drama es el enorme divorcio entre el poder y la inteligencia, con una estupidez rayana en la demencia, sigue obcecadamente proponiendo fórmulas que no hacen más que hundir y hundir la moneda argentina, con lo cual socavan el piso ya destartalado sobre el que apenas se sostienen, no haciendo otra cosa que arrastrar a la nación y a toda la sociedad hacia el precipicio de la guerra civil y la desintegración como Estado Soberano.
    La inflación no es un tema económico, como tantos comentaristas superficialmente repiten día y noche. Es una cuestión eminentemente política, cuyas raíces son políticas, cuyo desarrollo maligno es político, y cuyo final, si no se corrige, será la catástrofe política de la nación.
    Piénsese en el drama tremendo que significa que todos los habitantes de la Argentina que en 1943 no superaban el límite de 15 años de edad no conocen lo que es vivir en una nación con moneda estable y, por lo tanto, no pueden apreciar los inmensos beneficios de orden material, social, económico que trae consigo la bendición de una moneda con fuerte poder adquisitivo.
    Somos hijos de la inflación; hemos sido formados por ella, que ha constituido la auténtica modeladora de nuestras pésimas costumbres .colectivas, de nuestra falta de seriedad, de disciplina, de organización, de ese enfermizo espíritu especulativo que se ha metido dentro del corazón de casi todos los argentinos por imperio de las circunstancias vividas.”

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