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El Loco volvió a enloquecernos. Como aquel 9 de julio cuando enmudeció a toda la Bombonera, como aquella tarde en Ferro donde inmortalizó su "Ñubel carajo". También, cómo no, como aquel clásico que supo ganar con la reserva, previo viaje a Chile por la Libertadores.

Su silencio nos enloqueció. Pasamos del escepticismo inicial, a una euforia desmedida a media tarde. Los celulares ardían, los mensajes de texto saturaban las redes. "¿Y, viene?", era la pregunta del millón. "Si viene se mueren, los canallas se mueren", decía el SMS siguiente, que sugería poner cualquier canal de cable porteño y/o portal de noticias que hacía tiempo se habían hecho eco de la pueblada leprosa.

El paso de las horas y la falta de certezas nos volvió locos. Más de uno ya se imaginaba de pie, llorando, ovacionando al Loco en el Coloso que desde hace unos meses lleva su propio nombre, el día del regreso. ¿Por qué no una remake en la semana de aquel primer entrenamiento de Maradona en Ñuls con cancha llena?", se ilusionó un ñulista chiflado. No alcanzó. Ni los miles de tweets, las cadenas de mails, los llamados a las radios, y los mensajes en Facebook. Tampoco el Operativo Clamor, con miles de leprosos que coparon la avenida Rivadavia, esperando al menos una señal del Loco, en pleno martes hábil. Ni siquiera la convocatoria a una masiva concentración en el Monumento.

Igual, el idilio seguirá intacto. Esperábamos otro final, para qué negarlo. El equipo no encuentra su rumbo hace fechas, y otro hijo dilecto de la casa debió renunciar como DT ante la falta de respuestas de los máximos referentes del plantel. Parecían razones más que valederas que justificaban el retorno más esperado.

El pueblo rojinegro quedó golpeado. También la Comisión Directiva que lidera Guillermo Lorente, que apostó a la jugada más riesgosa para salir del abismo, tras recientes desaciertos: refuerzos que llegaron tarde, contratos que no se rescindieron a tiempo, figuras que se fueron y dejaron un bache. Mientras, asechan algunos fantasmas: las soluciones mágicas como las que alguna vez prometió un tal López, y casi dejó al club en la bancarrota.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/22-28251-2011-04-13.html

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