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  EXITOSA Y CONVOCANTE II SEMANA DEL LIBRO EN ROSARIO.

La idea desde la secretaría de Cultura municipal fue que la gente se encontrara donde fuera con algo relacionado con el libro: En la biblioteca, en un parque, en un Coloquio, o si iba a la noche a una librería. Y se cumplió.

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Sueltas de libros, leer la ciudad, leer las lápidas del cementerio "El Salvador" como patrimonio cultural fueron sólo algunas de las actividades de la muy convocante II Semana del libro y la lectura organizada por Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario, signada por la idea de la lectura como concepto que supera al libro.

"A esto le sumamos la Noche de las Librerías", dijo el secretario municipal de Cultura, Horacio Ríos, en entrevista con Rosario/12, refiriéndose a la noche de librerías abiertas hasta medianoche, evento inspirado en experiencias similares realizadas en otras partes del mundo.

"No hay sectores en esto, como sí los puede haber en la literatura. Lo que buscamos es que la gente donde quiera atravesar esto lo pueda hacer. Si va a la biblioteca, si va a escuchar, si va a leer, si simplemente va a agarrar un libro en un parque, si va a ir a escuchar el Coloquio, si va a ir a la noche a una librería, o si se va a quedar escuchando un grupo de música. Por ejemplo sumamos la recuperación de la temporada de 'Hasta que se aviven', programa infantil para chicos de 4 a 8 años que habíamos hecho con Canal 3. Se trata de un sereno en la Biblioteca Argentina, que fomenta la lectura para chicos, recomienda libros y convive con marionetas que le enseñan los valores de la literatura. Por su parte el objetivo del Coloquio, avalado por una resolución ministerial, es atraer a docentes", explica Ríos.

"Rosario, hacia una ciudad lectora", fue la consigna del Coloquio organizado en el Centro Cultural Parque de España, que tuvo una amplia convocatoria. La intensidad de esta segunda Semana de la Lectura hace pensar que la frase va camino de convertirse en realidad. En la última jornada del Coloquio, el viernes, desde la primera mesa se plantearon propuestas inclusivas u "otras formas de lectura" consistentes en "Leer con las manos, escuchar con los ojos". Hablaron Adriana Andrada, del Proyecto "Cuentos a mano" de la Asociación de Artes y Señas (ADAS) de Buenos Aires, y Teresa Montero, del Servicio de Lectura Accesible para Personas con Discapacidad Visual de la Biblioteca Argentina de Rosario. Luego, las panelistas Claudia Martínez, del proyecto "La Cachilo te cuenta" de la Biblioteca Popular Cachilo, y Adriana Redondo, del Programa Biblioteca Nacional de Maestros del Ministerio de Educación de la Nación, compartieron sus experiencias de gestión de bibliotecas para la comunidad bajo el lema "La lectura y la biblioteca. Una relación que se renueva". La lectura al margen del libro y las nuevas formas de leer fueron el eje de las disertaciones de Gabriel Cirelli, uno de los editores de la revista electrónica rosarina ese, junto a Graciela Pérez Aguilar ("La Biblio de los Chicos") y la escritora y formadora de docentes María Cristina Alonso.

Más temprano tuvo lugar la Jornada de Inauguración de la Biblioteca Profesor Carlos Fuentealba, en la Facultad de Humanidades y Artes. La organizaron la Escuela de Ciencias de la Educación de la FHyA UNR, la Biblioteca Profesor Carlos Fuentealba y su equipo de trabajo, y la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario en el marco de la Semana del libro y la lectura. En el primer panel, las ponencias respondieron a la pregunta: ¿Qué leen los cientistas de la educación? Participaron como disertantes la Dra. Marta Brovelli, la Dra. Silvia Serra, y la Prof. Natalia García, con la coordinación de Juliana Morán. En el acto formal de inauguración, coordinado por Diego Laporta, presentaron la Biblioteca la Magister Silvia Morelli, la Lic. Paula Caldo y la Prof. Julia Scialla. Finalmente, la Prof. Graciela Rabajoli (CEIBAL), el Dr. Fabiano Dos Santos (Brasil) y Fernando Tascón (Especialista en Educación Digital) fueron los panelistas de la mesa redonda que coordinó Julia Scialla.

Además, en una semana llena de actividades en toda la ciudad y a todos los niveles, se lucieron los escritores contemporáneos y su espacio de lucimiento fue la lectura como espectáculo, en ámbitos cálidos como librerías y bares. La escritora rosarina Patricia Suárez, radicada en Buenos Aires, viajó especialmente a Rosario invitada por la Secretaría de Cultura y conmovió a los oyentes con un cuento que leyó de un tirón en el marco del ciclo Arte por la Paz. Es el undécimo año en que Bernardo Conde organiza este ciclo, que tiene su propio público; Suárez leyó a sala llena. Con su histrionismo característico, primero se disculpó por la extensión del relato, temiendo que sus lectores se durmieran o se fueran; después sobrevino el encantamiento.

El cruce entre actividades de iniciativa pública y privada parece haber funcionado muy bien. Las expresiones de genuino entusiasmo de gente con la que esta cronista pudo conversar, como la subsecretaria de Cultura Flor Balestra o un Bernardo Conde que había quedado emocionado con el cuento de Patricia Suárez y no cesaba de celebrar tanto la alegría del público como los detalles de vestimenta de su autora ("¡medias de red rojas!") dejan claro que la Semana se instaló o está instalándose entre los rosarinos como una bienvenida costumbre.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-28301-2011-04-17.html

  PLASTICA.REINAUGURO LA MITICA GALERIA KRASS ARTES PLASTICAS, AHORA EN URQUIZA 2030

La intención de Sergio Krasniasky, hijo de Gilberto y hermano de Berta, es brindar un espacio para reivindicar --casi como una militancia-- el trabajo artístico sin apoyo estatal. El emprendedor es crítico de la gestión en el rubro.

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Cuando cerró su local en avenida San Martín entre San Lorenzo y Santa Fe, a fines del año 2009, Krass Artes Plásticas cerraba un capítulo de la historia del arte de Rosario. Era, salvo un par de excepciones, prácticamente la última galería de arte que había resistido al achicamiento del mercado y al desprestigio de las técnicas tradicionales avalado por políticas culturales municipales.

Pero el viernes 1 de abril, luego de "un año sabático", al final de una semana de comienzo de año con tutti, el Fénix renació de sus cenizas y se instaló con todo su bagaje de historia, trastienda y afectos en su nuevo local con dos ingresos y dos salas en Urquiza 2030/34. Al lado, al ladito de FM Universidad y de la Editorial de la UNR. Bienvenidos. Acá está. Es el nuevo espacio Krass Artes Plásticas.

Sergio Krasniasky, hijo de Gilberto y hermano de Berta Krasniasky, está al mando ahora. Continúa con la amable costumbre de la charla con mate. Sillones, nuevos; piso, reluciente. La gata de la galería, dice, está bien: viejita, en casa. A la mesa otomana no se la ve, y al piano tampoco, pero en el centro de la sala principal hay un gran archivero con carpetas de grabados donde se leen los nombres de los artistas: Mele, Alonso, Bendersky, Zuloaga, Ottmann, Uriarte, Corvalán, Vanzo, Herrero Miranda. Un poema del georgiano Bulat Okudzhava, de los que Rubén Naranjo imprimía en sus tarjetas de fin de año, está ploteado en una pared: "Si quieres ser pintor, no tengas prisa,/ coloca ante ti viejos pinceles de pelo de tejón,/ toma pintura blanca,/ porque es el principio,/ después amarilla, porque todo madura...".

¿Por qué no La Nueva Krass? ¿Por qué no otro nombre?

No quise cambiar porque es el bagaje que traés: lo cortás, lo tenés y te identifican por eso. No es una cosa de la cual uno pueda renegar. Los últimos 20 años uno ha estado en eso. Es parte de mí, aquello. Uno es parte de esa historia. Aunque el dueño de la escena es mi viejo, sin embargo Berta y yo estuvimos en todo ese quehacer. Ahora, estoy yo solo. Me tomé un año sabático para cargar las pilas y luego dije: ¿por qué no? Fue el año necesario para organizarse, ordenar las cosas, ordenar la familia y salir a buscar un espacio. Un espacio para mí. Y acá estamos, tratando de conjugarnos en singular.

¿Qué es lo nuevo que se viene?

Está Nicolás Menza este año con una exposición de obra gráfica, El banquete. Va a haber para fin de año una exposición de cinco artistas plásticos de Buenos Aires que son del grupo de Menza. Ganadores del Belgrano, el Nacional. A estas dos muestras yo ya las tenía armadas. Estaban pendientes desde 2008, desde antes de cerrarse la galería. Es un grupo generacional, y de afinidad plástica y estética. En el medio están dando vueltas todos los pintores de la casa. Es cuestión de programar. Yo trato de programar de un año para otro. Este año va a ser una temporada bastante sui generis, con dos o tres exposiciones importantes. Hay muchos pintores locales, con mucho oficio, que están queriendo hacer exposiciones, y que yo también tengo ganas de exponer. Lo estoy definiendo en función de las posibilidades de la gente.

"Todavía no cerramos fecha", dice Sergio Krasniasky y cuando se le piden nombres, recorre los cuadros de la trastienda que cuelgan en la sala principal: "Clelia Barroso, Norberto Moretti, Paula Grazzini, Romina Carrara, Martha Magnani, Liliana Jones, Julio Roldán, Cati Tarsitano, Martínez Ramseyer, Nelly García, Carolina Viotti, Rodolfo Elizalde, Eduardo Piccione, Omar Henry, Luchi Collaud: la gente que nos acompañó siempre sigue estando. Porque yo tengo ciertos malos hábitos de lealtades. No he concebido la relación con el artista si no es una relación de mutua confianza, de creer en la obra del otro. El staff de la galería sigue siendo la misma gente de siempre, más toda la que se pueda sumar, que es la que yo estoy esperando y convocando, para acercar proyectos e ideas".

"Ya está funcionando el taller de Paula Grazzini --agrega--. La idea de los talleres y charlas no tiene una intención económica. Quiero retomar cierta mística de la actividad. Quiero tener una cuestión proactiva frente al tema de la no pintura, de este círculo vicioso que tenemos de artistas empobrecidos, de un medio que frente a diferentes posturas estéticas se siente ignorante. A cuánta gente he recibido en la galería que me pide disculpas porque no entiende. Y yo digo: pará, disculpame, esto no apela a tu entendimiento. Este lenguaje apela a tus sentidos. Primero preocupate por si sentís o no sentís. Y si te gusta o no te gusta. Y a partir de ahí podemos empezar a hablar. Y lo que ha pasado en estos años es que determinado tipo de vertientes, cerradas y herméticas, han sido refractarias del público. Entonces el público se aleja, creyendo que la pintura es para entendidos. No solamente han sido refractarias sino que han ido en contra de toda esa gente, gente como los que ahora están haciendo la muestra en Osde (Siete pintores rosarinos contemporáneos), esa gente ha pagado el pato de la fiesta de otro. Entonces mi postura es mucho más militante de esto. Trato de poder revertir la situación. Mostrar que sí hay gente que pinta. Que sí hay gente que se sacrifica en pro de la calidad, en una búsqueda sincera, honesta; que se pone la camiseta de pintor, o de grabador, o de escultor, o de dibujante, de artista con oficio. Este es un espacio para poder reivindicar a esos artistas que transpiran la camiseta. Así de sencillo: transpiran la camiseta. Hay otra gente que está haciendo cosas. Y que no tiene apoyo del Estado, ni de los grandes premios de los salones... ¡Que un gobierno socialista tenga una postura, dentro de la plástica, absolutamente elitista! Y lo peor, carente de contenido. ¡Que gente que se autotitula 'conceptual' no tenga el más mínimo concepto! ¡Tenemos un museo de patrimonio donde todo el patrimonio está guardado! Bueno, es hora de poner el cascabel al gato".


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-28228-2011-04-12.html


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El pibe de la foto lleva una chomba verde. El pibe de la foto se tapa la cara con una de sus manos, con los dedos abiertos, como hoja de plátano o taparrabo adánico velando su identidad, y detrás ríe. Se le ve la boca, siempre sale su boca en todas las fotos. Una hilera de banderines de colores cuelga del techo. Los banderines salen en la foto, donde el pibe de verde es el de la punta; el resto del largo y anacrónico sofá (es un sofá cama, pero está muy bien cerrado) es ocupado por tres pibes más, uno al lado del otro, cada uno con una chomba lisa de algún color distinto (rojo, celeste, amarillo) que hacen juego con los banderines y yo me pregunto en qué estaba pensando el fotógrafo cuando les sugirió la gran idea, o si acaso ellos mismos se lo dijeron, al fotógrafo que al instante Lee Eastman Kodak de descerrajarles el obturador debe haberles dicho tóquense, tóquense, o algo así porque dos de los pibes se tocan a sí mismos y otros dos entre sí.

Cuando los hombres pararon de mear el fuego, comenzó la civilización, dice Freud.

Estos mean el asado con alegría. Las larguísimas piernas del pibe de verde culminan en un par de zapatillas que me parecen muy cool. Esas mismísimas piernas, en un par de pantalones de gabardina y un par de zapatos negros bien lustrados, y de pie, dan miedo. No las piernas en sí, sino el hombre trajeado en lo alto de ellas. Han pasado apenas dos o tres años desde aquella foto y el pibe ya es un hombre, que entregó su bajo Excalibur a su mejor amigo, quien se lo canjeó muy caballerosamente por su propia hermana. O no, pero esa es mi hipótesis. Delirante como todas las hipótesis aún no comprobadas.

El de verde escribe sobre enredaderas. Mi madre ve enredaderas de colores. Yo no.

Yo miro los colores reales de las cosas y no ceso de asombrarme. El cambio de bajista se refleja muy discretamente en la página de Facebook del nuevo bajista, quien ha recortado de la foto al anterior. ¿Amigo o enemigo? Cuando los hombres renunciaron a mear el fuego pudieron llevárselo, irse con la antorcha y con la música a otra parte tras la eterna lucha de machos alfa que de lo contrario dejaba a uno de ambos derrotado y beta en el fondo de la cueva o si no lo empujaba a una fuga que era al frío y a la muerte.

"Yo te condeno a morir ahogado", dice a Georg Bendemann su padre y el bueno de Georg va y se tira al río justo cuando pasa un tranvía para que no lo oigan hacer plaf.

"¡Abogado, abogado!", grita el señor Bendemann pero ya es tarde, justo pasa el tranvía, su hijo no lo oye y en 1912 las ambulancias de la Cruz Roja eran muy lerdas. Un error fatal del veterano de guerra, o de la precoz sordera de su vástago, aturdido de tocar en sótanos los sábados. "Yo te condeno a recibirte de abogado", había dicho el padre, luego de negar la existencia del amigo en Rusia y confesarle "me cogí a tu novia", en la misma frase. No, no era así, pero esta es la versión porno soft rock del cuento de Kafka.

Mientras discutía con su hijo antes del fatal malentendido, el veterano Bendemann se paró en la cama, se levantó el faldón del camisón y le mostró una vez más al bueno de Georg la herida de guerra en el muslo. Tenía podrida a toda la familia con esa escenita de la herida. Lo hacía cada domingo en la sobremesa del asado, algo achispado ya por el tinto con soda; Toro viejo tomaba el viejo, siempre, a la vez que fumaba, a la vez que atizaba las brasas en el parrillero para que las cenizas no las ahogaran, civilizado el viejo, con su malestar en la cultura a cuestas, él lograba reprimir el instinto atávico burlón y rocker avant la lettre de mear el fuego y así conseguía que su familia almorzara; pero después de que morfaban todos, el viejo se ponía bien pesado.

"Vino con la bayoneta así, desde acá abajo, y me la clavó ahí; yo tiré bien fuerte de las riendas para no caerme, espoleé al pingo para que siguiera avanzando pero el pingo estaba como clavado, paralizado como si fuera de bronce y yo para el bronce, me dije, no estaba todavía", se ríe el viejo cada vez que delante de primos y sobrinos muestra, en el centro del patio del fondo, arremangándose el pantalón corto verde oliva como de boy scout que usa para asar, la herida de la batalla. "¿Una carga de caballería contra una carga de infantería?", pregunta uno de los sobrinos, que está estudiando Historia, y el viejo dice "sí, esto fue antes de la del catorce, en el catorce ya les metimos tanques".

Domingo en su esplendor: hay una luz blanquecina en el aire del fondo del patio, una luz reverdecida por los últimos fulgores de verde vegetal del verano, aunque por suerte la enredadera del tapial es siempre verde, piensa Georg algo molesto por la diurna luz grisácea de comienzos de otoño que desde el patio y el tapial inunda su pieza; arde Georg entre las sábanas revueltas y extraña el bajo, que siempre se apoyaba de pie como un fusil contra la pared de su pieza, como don Quijote cuando velaba las armas; arde y deja que ella proceda, a la ternura que no es entre los hombres él no la entiende del todo.

El pibe de la foto se saca la remera. Deja que ella le acaricie el pecho y cierra los ojos porque le hace mal mirarla, porque cuando la mira ve la cara del otro: son como dos cuencas del mismo par de ojos, ella y el hermano. El la abraza, la alza y siente el peso de su cuerpo. Ella es densa y liviana como un bajo eléctrico, como el fusil con bayoneta al que describe el padre en su relato, en su relato de los domingos a la tarde que el viejo siempre arruina; son tan lindos los domingos a la hora de la siesta, dice el pibe de la foto, y le pide a ella que se dé vuelta, y se imagina que es el del otro su culo blanco.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-28172-2011-04-08.html

  LITERATURA. LOS TEMAS DE PESO DE MARTIN PRIETO

Profesor de Literatura Argentina en la Escuela de Letras de la UNR y director del Centro Cultural Parque de España, Prieto propone una serie de poemas que se configuran como un buen ejemplo de lo que alguien llamara "lo sublime banal".

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Martín Prieto (Rosario, 1961) reunió, en las cuatro secciones que componen su libro Los temas de peso (Vox Ediciones), poemas nuevos y otros incluidos en publicaciones anteriores, como la página de fin de año 1999 del suplemento "Grandes Líneas" (tal el extenso poema en prosa "La canción del barrio" que constituye la primera parte del libro) o Baja presión (2004), publicado también por Vox. Prieto es profesor de Literatura Argentina en la Escuela de Letras de la Universidad Nacional de Rosario y director del Centro Cultural Parque de España. Perteneció al staff de Diario de Poesía y --la historia dirá si además-- al canon de la poesía neo objetivista.

Dirigió además el suplemento cultural "Grandes Líneas", del diario El Ciudadano y la Región, en la primera época del diario, cuando su editor era Pedro Cantini. Esto fue entre los años 1998 y 2000; luego del cierre del suplemento, ambos migraron a la Editorial Municipal (Cantini como director, Prieto como asesor). En todo ese período escribió Prieto parte de los poemas reunidos en este libro. Algunos refieren a esas actividades ("Otra vez el jefe y yo en la estimulante rutina/ de producir un libro nuevo. El escritorio lleno de carpetas..."), así como en "La fragancia de una planta de maíz" (publicado en 1998) el poeta narraba un día en su vida como profesor de literatura. El spleen y el tedio, emociones básicas en sus libros anteriores, se aligeran en este hasta un clima de amable levedad.

El título del libro, Los temas de peso, es una ironía. "Después de varios años dedicados a la minucia,/ al enfermante relevamiento de los detalles/ decidí abocarme a los temas de peso:/ el amor, la política, la trascendencia, la gloria", escribe Prieto en el poema que da título al libro, y el libro desmiente en cada página este supuesto programa. Se trata precisamente de un libro hecho de minucias, detalles intrascendentes que no tienen ningún "peso" de por sí, pero que al acumularse configuran un ejemplo perfecto de esa categoría que define el estilo hegemónico en poesía argentina en las dos últimas décadas y a la que alguna vez alguien, en una discusión veraniega al pie del blog de Alejandro Méndez, Las Elecciones Afectivas (fuente en absoluto académica, aunque no por eso menos autorizada), llamó "lo sublime banal".

Incluso cuando aborda temas realmente "de peso", como la desaparición de Alberto Pisani en 10 de marzo de 1977, Prieto lo hace desde los rastros mínimos: "me dijeron, de él, un mediodía: faltan mochila, ropa, documentos, navaja/ y una libreta desastrosa, llena de tres. Volvió,/ como dijo la policía que iba a suceder, pero eso les dirían a todos...". La función de la acumulación de detalles triviales en la poesía de Martín Prieto es la construcción de una atmósfera de sinsentido. Si en obras anteriores del autor todavía podía atribuirse, a ese clima, cierta añoranza del sentido, en estos poemas del verano y de la edad mediana, en cambio, se respira alivio, un suave humor y hasta una módica versión de la felicidad en la levedad resultante del adelgazamiento de las capas de significación que portarían los signos: tal sería, en el universo de la poesía de Prieto, el principal trabajo del poeta ante la realidad representada. Su coartada, por así decirlo, es el trabajo con la forma. Lo que aporta coherencia a la masa desjerarquizada de referencias a datos sensoriales que configura este universo, es el ritmo, la precisión del corte de verso que aproxima los poemas al criterio estético formalista del arte abstracto. No por nada la tapa del libro es una pintura abstracta de Daniel Scheimberg.

El amor, el primer tema de peso de la lista, aparece en "Diario de un enamorado" como un desencuentro caprichoso, donde el rasgo reconocible de la amada es algo tan irrelevante como el estilo de sus notas periodísticas: "Busqué tu prosa turbulenta, tu ansiedad/ por decir todo en las primeras quince líneas". Mientras espera una señal, el enamorado hace cosas triviales. "Puse a calentar agua/ para cocinar arroz./ Prendí la radio". Ella nunca aparece ni llama y al fin, sin haber hecho el menor esfuerzo por alcanzarla, él renuncia a la espera. "Te preguntarás por qué no te llamo./ Ojalá todavía te lo preguntes". Estas tácticas difícilmente lleven al éxito, pero eso no parece importar: "Es no ganar, no ganar nunca,/ morirse sin haber ganado,/ dejarle los números a los nietos/ anotados en un papelito/ y que los nietos no ganen tampoco".

El poema se refiere en particular a la lotería, emblema del azar; el azar rige esta autobiografía ficticia, y el ritmo del verso libre regula esta épica de la nada.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-28146-2011-04-06.html

  SE PRESENTO "ANUARIO10, REGISTRO DE ACCIONES ARTISTICAS 2010"

El mundo del arte es representado con una pluralidad de puntos de vista mucho más fidedigna que si sólo narrara una voz. 51 colaboradores y 170 páginas ilustradas a color albergan la huella viva de un año en la vida artística de la ciudad.

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Hay revistas que son libros y hay libros que son mundos. De esos es Anuario10, Registro de acciones artísticas 2010. Se lo presentó el jueves pasado en Darkhaus Galería de Diseño y se lo puede conseguir en Buchín, Oliva, el Castagnino+macro o Iván Rosado por menos de lo que gasta un ama de casa en 15 minutos de supermercado. Entre sus tapas, de un verde resplandeciente, tres editores, 51 colaboradores (entre escritores, artistas y fotógrafos) y 170 páginas ilustradas a color albergan la huella viva de un año en la vida artística de la ciudad.

Rosario necesitaba una publicación así. Cada artículo puede ser la semilla de un debate fructífero. Separados por portadas a doble página, con un bello diseño de Georgina Ricci, los meses y los textos se suceden unos a otros con la cadencia y variedad de un concierto donde a cada canción la tocara un grupo distinto. El riesgo de un festival tan diverso es enorme, pero la manager Lila Siegrist contrató bandas que suenan todas bien. En esta polifonía hay bienvenidas disonancias y el mundo del arte es representado así con una pluralidad de puntos de vista mucho más fidedigna que si sólo narrara una voz.

Abre el recital con acordes poderosos la de Irina Garbatzky, cuyo resumen de enero y febrero deja resonando una pregunta. "Cabría la pregunta acerca de qué lugar tuvo la producción de artistas emergentes durante el verano, en tanto no se encuentran comentarios al respecto en las notas periodísticas... es claro que las actividades artísticas que circulan por fuera de las instituciones poseen registros y difusión diversos al de la prensa". Le hace eco, en julio, la investigadora y gestora Nancy Rojas, cuyo detallado panorama de la escena abarca lo oficial y lo alternativo. Esta Rojas sí sabe a dónde va la noche, y se entera por Facebook: "En la trasnoche también se suman otras opciones... las fiestas de Planeta X, las sesiones electro pop del Café de la Flor y la '808 Indie Pop' en La Macarena".

Algunos críticos y cronistas del Anuario buscan el arte de Rosario en los museos y en las obras, pero otros amplían su encuadre y salen a buscarlo en los espacios, los circuitos de la noche y el verano; también en el barrio toba, la biblioteca popular Alfonsina Storni y la gente. La gente es arte, como en la obra de Ana Gallardo para la 29 Bienal de San Pablo, "Un lugar para vivir cuando seamos viejos" (2010), reseñada con conocimiento y empatía por Lucrecia Palacios. Hay arte hasta en los rostros y en los retratos de la gente, como en la pregnante foto que Luis Vignoli hace en diciembre de Topacio Fresh con su cara "intervenida" por un cirujano, posando junto al retrato de Juan Carlos Castagnino en el Museo de ese nombre. El tapado de Topacio continúa el traje del retrato pintado por Alfredo Guido en 1918. Su mano de hombre surge en lugar de la del coleccionista. Dos elegancias muy diversas confluyen y cada una simboliza una época (y una clase) de la pasión por el arte en la ciudad. La foto es un manifiesto visual, como diría Sabina Florio. La clave para leerla está en otra página, donde un texto, que escribe Marc Caellas desde España para el dossier Acuerdos bilaterales, presenta a Topacio como performer y exitosa galerista rosarina de arte contemporáneo en la conservadora Madrid.

Entre lo que se le escapa a la mirada puesta mayormente sobre el centro están las obras maestras ocultas. Pablo Montini, editor del Anuario junto a Siegrist y Ricci, curó en 2010 con María de la Paz Carvajal la muestra Entre Centenarios, entre cuyas actividades se incluía la visita al mural de Alfredo Guido en la mansión Fracassi (San Luis y Corrientes), diseñada en los años 20 por su hermano Angel. Al reseñarlo, la prestigiosa crítica de arte Ana Martínez Quijano, colaboradora del diario Ambito Financiero y autora de un libro sobre el mural de Siqueiros en Argentina en 1933, tiene la grandeza ética no sólo de citar fuente y autora de una reseña previa en Rosario/12, sino de revisar ante este hallazgo sus propias hipótesis sobre muralismo.

Lo que escapa a la mirada es el tema de las fotos de Paulina Scheitlin, con quien Pablo Makovsky dialoga en octubre a lo largo de un recorrido de ocho cuadras que empieza en una cita de Virginia Woolf: "Todo aquello, tranquilo y razonable como era, hecho, como estaba, de unas cosas ordinarias, era ahora verdad, era la verdad de la belleza". "La belleza estaba en todas partes", apunta Makovsky, corrigiendo la traducción desde el original de La señora Dalloway.

No sólo hacen arte los artistas sino las internas de la Unidad de Recuperación de Mujeres Nº 5. Desde allí enviaron Evangelina Sánchez y Yésica Ruiz sus fotos del Taller de fotografía estenopeica al concurso Mujeres Reb/veladas. Ganaron. El 8 de marzo recibieron un premio. Alicia Simeoni publicó en Rosario/12 una nota, "Esta vez les tocó ganar", que pudo ser reproducida con las debidas autorizaciones en el Anuario. Lila Siegrist defendió su inclusión con entusiasmo. Esto da idea de la amplitud de sus criterios, no sólo temáticos sino estilísticos. Un alto lirismo emociona desde la nota de Cecilia Lenardón "Aislarse con otros", donde se reseñan obra y vida de una enamorada pareja de dibujantes de ambos lados del Atlántico: "Agustín González naufragó por Pauline... Fondevila con F, ése fue el ancla desde donde Agustín González encalló para extraviarse". Ellos realizan en colaboración sus obras, además de su proyecto como galeristas y coordinadores de residencias del espacio Oficina 26 del Pasaje Pam.

Los artistas contemporáneos interrogan los modos en que vivimos y sus signos; Anuario ausculta, lúcido, esas conexiones, dando cuenta de la cultura en un sentido amplio a través del arte y sus espacios. Quebrando una convención del género crítica, en muchas de sus páginas el Anuario habla en primera persona. En algunas de ellas, por momentos, esto es puro New Journalism vacío. Sí vale la pena esta crítica gonzo del arte cuando además del crítico dan testimonio los protagonistas, o cuando el cronista es un testigo que se deja conmover por lo que ve, lee y escucha. Se arriesga a perder credibilidad el autor implicado en la realización de lo que cuenta, como Xil Buffone al reseñar la excelente muestra de Juan Pablo Renzi en CCPE y OSDE, de la que fue co-curadora en marzo con María Teresa Constantin.

Pero poner en el texto la propia biografía es una apuesta fuerte cuando lo que está en juego es el propio inconsciente como dispositivo de lectura, tanto de la obra como de la realidad de su contexto. Es lo que hace Franco Ingrassia al visitar en diciembre el Museo de la Memoria recién inaugurado en el ex Rock & Fellers. Razón social a la que asocia con Rockefeller, "una palabra que jugaba con una homofonía horrible pero en la que cierta dimensión de la verdad retornaba: el nombre propio de un millonario norteamericano que apoyó los terrorismos de Estado latinoamericanos. Ese bar me resulta casi inconcebible". Cierran Norberto Moretti con un inventario completísimo del último mes, y Gilda Di Crista con libros y un panorama editorial.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-28132-2011-04-05.html

  EL BERNARDINO RIVADAVIA TRAZO SUS OBJETIVOS PARA 2011

Anunciada ayer, la programación del centro cultural se diseñó a partir de esos ejes, aunque sin dejar de lado la distracción y el entretenimiento, según apuntó Rafael Ielpi, director del CCBR, en el lanzamiento de la temporada.

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"El Centro Cultural Bernardino Rivadavia tiene que ser un espacio de reflexión y pensamiento, además de distracción y entretenimiento", dijo el director de dicha institución cultural rosarina, Rafael Ielpi, ayer en una conferencia de prensa en su sede de Avenida San Martín 1080, donde se presentó la programación del año 2011.

En sintonía con esta misión, Ielpi empezó contando que de mayo a agosto tendrá lugar el Festival de Documentales Argentinos y Latinoamericanos, organizado con el Centro Audiovisual Rosario (CAR). Se retomarán los ciclos permanentes sobre diversos temas. Este año, el CCBR convocó a cuatro historiadoras mujeres para disertar, cada lunes de mayo, sobre "Las mujeres argentinas en la historia de la Independencia". El 2, María Sáenz Quesada hablará sobre Mariquita Sánchez de Thompson; el 9, Silvia Miguens sobre María Guadalupe Cuenca, el 16, Berta Wexler sobre Juana Azurduy y el 23, Araceli Bellotta sobre Aurelia Vélez Sarsfield.

Este mes de abril, en el marco de la Semana de la Lectura, el jueves 14 y el viernes 15 a las 19.30, Claudia Schujman, Myriam Cubelos y Adrián Charras recordarán a María Elena Walsh a través de sus poemas y canciones. Otro escritor argentino homenajeado será Ernesto Sábato, quien cumple cien años en junio y a cuyos lectores el CCBR les regala tres jueves de cine sobre su vida y un martes con escritores. El 2, se proyectará el documental Ernesto Sábato: mi padre, del cineasta Mario Sábato; para el 8 está anunciado el film de León Klimovsky El Túnel, basado en la novela homónima, o Ernesto Sábato, de Susana Perazzo. El jueves 16 se verá El poder de las tinieblas, la película que el hijo del escritor realizó a partir de una sección de su novela Sobre héroes y tumbas, el alucinante "Informe sobre ciegos". El martes 14, Martín Prieto, Inés Santa Cruz y Roberto Retamoso integrarán un panel sobre "Sábato y su obra". El viernes 20 de mayo, vendrá de Buenos Aires el célebre escritor Alberto Laiseca a leer cuentos de terror bajo el tanguero título de "Noches de luna y misterio".

Ielpi generó expectativa por las tres muestras individuales de plástica. Gregorio Zeballos viene dibujando desde hace años en servilletas de papel y bandejas de masas; expondrá una selección de esos dibujos del 5 de mayo al 3 de junio. Otro rosarino, Aldo Ciccione, más conocido como Chacal, mostrará desde el 25 de agosto al 30 de septiembre. En medio vendrá Carlos Nine, recordado por sus tapas para la revista Humor y hoy muy reconocido internacionalmente, desde el 21 de julio al 21 de agosto. Por la Sala Schiavoni pasarán también el Encuentro de Coleccionistas (10, 11 y 12 de junio) y la muestra colectiva de Reporteros Gráficos del Interior, del 16 de junio al 7 de julio. Habrá tres muestras en la sala Gambartes: una del grupo "Amarillo" (23 de junio al 24 de julio), otra de Arte Naïf de Rosario (durante septiembre) y fotografías de Luis Alberto Zorzini en octubre. Para septiembre, se anuncia además un evento a cielo abierto: muralistas de la calle en la plaza.

El cantautor uruguayo Leo Masliah el 23 de septiembre es la fecha confirmada de los shows de música en el marco del XIX Festival de Poesía. Perfil relativamente bajo y alta calidad definen a los músicos argentinos convocados por el CCBR para sus recitales de los sábados. El 9 de este mes tocará el dúo integrado por Daniel Gómez en guitarra y Claudio Méndez en piano; el 16 de abril, Marcos Andino y Carla Ibáñez; el 14 de mayo, Juan Falú; el 21, Jorge Migoya; el 28, el grupo La Gota. El sábado 17 de junio, se presenta el Quinteto de Jazz Contemporáneo (Gallo, Casazza, Jodos, Cabrera, Ruggieri); el 25 de junio, Eduardo Spinassi, el 23 de julio presenta su nuevo CD el cantautor y guitarrista Fernando Montalbano y el 17 de septiembre combinarán tango y humor la orquesta Ofidio Dellasoppa y las cuerdas flojas.

La Plaza Montenegro será del chamamé el sábado 30 de abril, del blues el sábado 7 de mayo, de la salsa el 10 de septiembre y de las fusiones el 29 de octubre. Y el sábado 19 de noviembre culmina el año con la banda de jazz El Umbral.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-28064-2011-03-31.html

  PLASTICA. FRAGMENTOS DEL TEXTO CURATORIAL DE LA MUESTRA QUE SE INAUGURA EN OSDE

Las obras de siete pintores rosarinos contemporáneos podrán verse desde hoy, a las 19.30, en Oroño 975. Para ellos, la pintura es un medio para interrogar la representación y el lenguaje. Pueden decirse herederos de una sólida tradición.

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A mediados de la década del 70, en pleno auge del conceptualismo, una estudiante de Bellas Artes de la Universidad de Buffalo se dio cuenta de que podía usar una cámara y "en vez de al oficio de pintar" dedicar su tiempo a una idea. La idea era que cada foto pareciera el fotograma de una película que nunca se hubiera filmado. La artista era Cindy Sherman. La obra resultante fue su serie Untitled Film Stills (1977), que hizo entrar a la fotografía en el circuito de consagración de las artes plásticas.

Hoy es la pintura figurativa, arte por excelencia, la que debe renovarse para seguir siendo pensada "como una de las bellas artes". Esta muestra reúne a siete pintores, posteriores al conceptualismo, que "vuelven" a pintar. "Siguen pintando" por opción, no por una imposición académica, y esa libertad les determina una relación con la pintura que es propia de la época actual. Pintan con oficio, y hasta con virtuosismo del oficio; le dedican mucho tiempo a pintar, pero antes le dedican tiempo a una idea. Para garantizarle a la obra su estatuto artístico, primero atraviesan una gama de procedimientos que en otros artistas serían la obra misma. Para ellos el objeto encontrado, la acción urbana, la performance, la fotografía, el fotomontaje, el collage, la foto intervenida y otros géneros artísticos de la segunda mitad del siglo veinte son menos aún que borradores: son la caja de herramientas con la que dibujan el borrador.

La pintura no sólo es para todos ellos la concreción de un proceso creativo que tiene varias etapas de búsqueda de la imagen, sino un medio para interrogar la representación y el lenguaje, sin darlos por sentado. La imagen se pone en escena, el espectador es previsto, el espacio es repensado. Las estrategias de estas pinturas son conceptuales.

Según la crítica de arte Rosalind Krauss, el sentido de los Film Stills de Cindy Sherman era "la naturaleza de simulacro de su contenido, la condición de ser una copia sin un original". Platón, en El Sofista, formuló el simulacro artístico. "El arte de imitar comprende dos especies: el arte de copiar, que reproduce exactamente las proporciones del modelo, y el arte de la fantasmagoría, que lo modifica según la distancia y la perspectiva para agradar a la vista por medio de una engañosa semejanza". Medium anterior a la era de los medios, aún antes de que la reproducción mecánica se hiciera cargo de la credibilidad del documento visual, la pintura figurativa es la ficción de las artes. En tanto representación en un espacio tridimensional ilusorio, la pintura perspectivista clásica era una ficción de teatro; es decir, un simulacro por partida doble.

"Una verdadera escenografía teatral de la pintura": así definió María Teresa Constantin a la obra de Juan Pablo Renzi, en cuya pintura "filosófica" puede buscarse uno de los principales antecedentes locales de estos autores. No es casual que Juan Balaguer sea discípulo de Noemí Escandell (una colega de Renzi en el Grupo de Arte de Vanguardia) o que Paula Grazzini haya estudiado con Julián Usandizaga, otro referente local de dicha generación.

También se hallaba bajo ese círculo de influencia el pintor Rubén Baldemar, maestro de Mario Godoy; y con Rodolfo Perassi (un alumno de Juan Grela, maestro de Renzi) se formó Pedro Iacomuzzi. Ya que no hubiera habido un Renzi sin el modernismo específicamente rosarino de Juan Grela, Gustavo Cochet, César Caggiano, Antonio Berni, Manuel Musto o Augusto y María Laura Schiavoni, es justo considerar a estos siete jóvenes pintores como herederos de una sólida tradición local.

*Fragmento del texto curatorial de Pic Fic. Siete pintores rosarinos contemporáneos, que se inaugura hoy a las 19:30 en OSDE (Oroño 975)


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-28032-2011-03-29.html

  LA FERIA DE COLECCIONISMO TUVO SU DEBUT EN ROSARIO


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Para no amargar a los fans de Theodor Adorno, hay que decir que si sólo fuera por el aura de la obra de arte musical devenida en mercancía, la Primera Feria Internacional de Coleccionismo Discográfico en Rosario que llevaron adelante hasta ayer en el Paseo de las Artes el Ministerio de Innovación y Cultura y Star Events, habría sido una feria más. Pero no. La expectativa y el asombro pusieron su cuota de algo indefinible.

"Esto tiene...", empezó a decir el sábado a la noche la subsecretaria de Cultura de la Municipalidad de Rosario, Florencia Balestra, una paseante más entre la cambiante concurrencia que se quedó buscando en el aire la palabra que resumiera la magia que se había creado bajo la gran carpa blanca que desde el Día de la Memoria albergó los stands, el bar y el escenario. "¡Esto tiene deseo!", afirmó al fin. Curiosidad por ver qué había a la venta y la alegría del encuentro con amigos fueron los principales motores de búsqueda de la gente que pese a la llovizna del viernes salió para pasear, comprar y dar un aplauso multitudinario al show de Moris, o disfrutó de las espléndidas tardes y las magníficas noches del fin de semana.

Al calor de la música de los Dj's y la barra de tragos, la Feria fue un ámbito de encuentros y reencuentros entre gente de todas las edades. Alrededor del stand del Qubil, Músicos Independientes de Rosario, se juntaba un grupo de músicos y oyentes de las bandas autogestionarias locales. Referentes consolidados de la escena del rock o del arte rosarino andaban por ahí, allá y en todas partes. Y hasta los postes de luz bailaron cuando tocó Una Cimarrona, cuyos festivos aires balcánicos se enredaban a los pies, a la luz de las velas, luego de ser anunciado un apagón "simbólico" en adhesión a la "Hora del planeta" contra el calentamiento global.

Lo de simbólico fue una buena idea; asustaba imaginar un apagón total en un espacio abierto al público con objetos coleccionables valiosos. Principalmente discos. En menor medida, remeras. Pocos libros realmente codiciables, excepto dos oportunos ejemplares nuevos de la edición original en inglés de Vinyl Junkies, la crónica de Brett Milano sobre los distintos tipos de enfermitos obsesionados por coleccionar discos: nerds, estrellas de rock y también gente aparentemente normal. Rarezas había menos de lo esperable. En usados en vinilo, aunque ya fuera un hallazgo de por sí el placer de volver a revisar aquellas grandes tapas de cartón, se podía elegir entre ediciones bolivianas a muy buen precio, o nacionales alrededor de los cien pesos; había que revolver.

Sin lugar a dudas el más contento de todos era el coleccionista y organizador español Mikel Barsa, quien secundado por los organizadores locales logró su objetivo de reunir 200 mil discos.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/9-28023-2011-03-28.html


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Un tipo: el niño grande, medio huevonazo, metro ochenta y pico, futbolista o rugbier, malcriado, carnívoro, católico nunca del todo renegado, diplomado en algo realmente elegante; realmente elegante, gruesas cejas negras de Isidoro Cañones, esa pilosidad en el arco superciliar que es como pasto en el filo de un risco, un calderón sobre la nota de los ojos, "ojos de niño, negros como dos moras" (Pierangelo Sapegno, La Stampa); el machito argento, hermoso como un caballo hermoso, ni blanco ni negro, pálido, cetrino; el tonto inteligente, locuaz o silencioso, castrado en demasía, podado en primavera, siempre parado al fondo en todas las fotos como si estuviera pintado sobre el vidrio, mirando al vacío desde lo alto de su figura de fresco románico o de vitral gótico; da un poco de miedo, da un poco de rabia, no se sabe bien qué hacer con él. El no dice nada.

"Son incomprensibles", dice Amanda y yo pienso que no, que más bien son de una lógica de aritmética de primer grado. Son como el arte: ¿importa no entenderlos? "Son nocivos, de lejos o de cerca", me dice ella a mí que no concebiría la existencia sin ese veneno tan rico, más dulce cuanto mayor sea la distancia y en eso sí que estamos completamente de acuerdo. "No pierdas el tiempo tratando de entenderlo", me dice otra amiga y comprendo que ellas están hartas de ellos; se han hartado de moras, o de moros, de esos chicos que yo siempre tuve que mirar de lejos desde mi cárcel de presunto riesgo neurológico, léase chica demasiado inteligente para el gusto de la clase media.

Ellas hacen con ellos lo que se les antoja: primero los explotan, después les meten juicios. Ellos se dejan. Entre una cosa y otra les hacen un par de hijos. En venganza mutua, supongo. Sufren todos. Después crecen y mueren y son olvidados. Quedan los hijos, con sus bandas de música y sus terapeutas, su Playstation y sus clases de natación.

Quedan los hijos, que después escribirán letras de rock horribles y tomarán Red Bull.

Queda mi amigo economista gritando en una esquina por un vuelto de cinco pesos, mientras yo le apago el volumen a su imagen y me pongo a mirar una vidriera donde me han llamado la atención unas balas incrustadas en un vidrio antibalas, preguntándome qué clase de vida tendrá el hombre cuyo trabajo consista en balear vidrios antibalas para exhibirlos en las vidrieras de las casas de artículos destinados a combatir la inseguridad.

Eso fue hace dos años y según mi propia lógica, que Gary Becker hubiera comprendido, me salió más barato hacer el duelo. Así que volví a casa y me puse a escribir la novela del baleador de vidrios; pero nunca dejé de leer la columna de Sebastián Campanario, cuya profesión me hacía acordar a la de mi amigo, y ahora viene el otoño de nuevo y por primera vez en cuarenta y ocho meses me pregunto qué habrá sido de aquel chico grande de más de treinta que firmaba sus cartas por email con seudónimo, que sonreía como ronroneando, que era enorme y sensible como un gigante bueno y se puso nervioso y colorado una noche en que tomamos un café en un bar que tenía velitas en las mesas y me vio guardarme la servilleta de recuerdo. Si él solamente me caía bien, ¿por qué después los treintañeros altos no fueron lo mismo? Mañana es sábado y no veo la hora de encontrarme de nuevo, entre las páginas y páginas de palos al gobierno que no perderé el tiempo en leer, con ese nombre que es como un collage surrealista de Max Ernst donde un San Sebastián longilíneo es amarrado a un campanario gótico en vez de a una columna y le tiran con pájaros cargados de cadaverina como al juez Schreber. Soñé con una escena de teatro barroco que era como una mezcla entre La Metamorfosis y Hamlet. Un joven profesional enloquecía y se encerraba en la casa de sus padres, que se sentaban junto a su lecho de enfermo como el rey y la reina en su trono. Pero no era teatro, era verdad. Revolviendo las sábanas del desquiciado ausente yo le encontraba una novela inconclusa encuadernada y unos calzoncillos que eran como bombachas: unas vedetinas de encaje blanco, un encaje como del siglo diecisiete.

Una semana más tarde me cuenta mi amiga, la que sigue la serie El elegido con su vecino médico cebador de mate full time: le va a salir mariconazo el hijo de su pareja a menos que ella misma se tome la molestia de comprarle calzoncillos de varón, con piernitas. ¿Cuándo fue esa discusión? Hace dos semanas, dice mi amiga. "Vos escribís en la oscuridad", me dice Nicolás en la mesa del bar donde unos vitrales en ángulo recto representan de un lado al doctor Jekyll y del otro lado al señor Hyde. Nicolás me pregunta si yo veía los encajes y le digo que sí, al detalle, que podría dibujarlos. Su amigo Perry entra y se sienta y me invita a hablar en un micro de radio auspiciado por Mandrake. Me encanta, les digo, que me auspicie Mandrake. Suena como una maldición: "Andá a que te auspicie Mandrake".

Escribo la novela, la imprimo, se la leo a mi madre en el sanatorio. Mi madre está contenta con su neumonía porque el antibiótico le hace ver enredaderas de colores.

Mandrake es mandrágora, el Mondragón, la planta que es como un tipito con piernitas. Me cuenta Nico que quien la coseche morirá en veinticuatro horas. Leo en La Stampa, escrita por Pierangelo Sapegno, la historia de una madre, una abuela y un abuelo de Ferrara, condenados por amar demasiado a su bimbo de 13 años, que cuando no va a la escuela "sta chiuso nella sua stanza tutto il giorno". Al juicio lo inicia desde Milán el padre: un padre desesperado, dejado afuera, oischlissen; interdicto, prohibido, vedado.

Soñé que en medio de una gran catástrofe encontraba monedas y vivía exclusivamente de ellas. Soñé en la siesta con un murciélago de peluche verde al que tenía que coser de un par de puntadas, porque se le habían desprendido las alas del cuerpo. Solamente cartas como alas pasan por las hendijas de los buzones. Pasan libros. Pasan galletitas, dice Douglas Coupland. No pasa el cuerpo. No hay espacio para el cuerpo en los ejes de abscisas y ordenadas donde son crucificados los niños gigantes, podados en primavera.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-27972-2011-03-25.html

  MUSICA. PRIMERA FERIA DE COLECCIONISMO DISCOGRAFICO

Rosario recibirá por primera vez a un encuentro internacional que, en 1982, tuvo su edición inaugural en Londres. Conciertos, proyecciones, Dj's, bar y stands pondrán el marco para la compra, venta y canje de 200 mil discos.

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Desde este viernes hasta el domingo, feriado largo, otoño junto al río, encuentro de amigos, hallazgo de perlas musicales y nostalgia de "aquellas" canciones darán su encanto al playón del Parque de España (Sarmiento y el río) donde tendrá lugar la Primera Feria Internacional de Coleccionismo Discográfico de Rosario, organizada por el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe y por Star Events.

En una amplia gama de géneros y en el estilo de compra, venta y canje que ya es tradicional de esta feria (cuya primerísima edición fue en Londres en 1982), habrá a la venta 200 mil discos en formatos LP, EP, simples, en pasta, vinilos, cintas, magazines y CD, además de autógrafos, originales de tapas de discos, remeras, partituras, posters, fotos y todo objeto raro relacionado con el universo de la industria musical. Se harán presentes leyendas vivientes de la música y del coleccionismo, como también periodistas especializados, a través de conciertos y conferencias. La Feria estará abierta al público el viernes de 16 a 22, el sábado de 11 a 22 y el domingo de 11 a 20.

"Nos planteamos como objetivo reunir 200 mil discos, una gran oferta de discos inconseguibles en el mercado tradicional", contó ayer a Rosario/12 el ejecutivo y coleccionista discográfico español Mikel Barsa, alma mater del proyecto. Barsa estuvo en el lugar adecuado en el momento justo: en el hotel Ivanhoe de Londres, colaborando en aquella primera Feria de 1982. Luego llevó la Feria a Madrid, Nápoles y otras ciudades del mundo, hasta que gestó a mediados de 2009 la primera Feria en Buenos Aires.

Cuando, con la proverbial austeridad del mercado local en mente, se le pregunta por los precios, Mikel explica que sólo un 20 por ciento de las piezas tienen precios "de alto nivel". El otro 80 por ciento se puede adquirir incluso sin ir con dinero. "Ofrecemos la oportunidad de cambiar los viejos discos o venderlos", sonríe. Gracias al sistema de compraventa y canje, bastará con llevar discos viejos, propios o rescatados de alguna polvorienta colección familiar, para volver con tesoros en las manos.

Mikel Barsa declara poseer actualmente una "pequeña" colección de entre 4 mil y 5 mil títulos, con preferencia por el rock'n'roll y el pop. No para de debatir apasionadamente con los periodistas y músicos que se le acercan luego de la conferencia de prensa. El dará la charla inaugural el viernes a las 18. A las 20.30, abre los shows el trío Y al este del río, a las 21.30 toca Moris con su banda y a las 22.30, Terraplén, grupo producido por Gustavo Santaolalla con Gaby Kerpel, Diego Vainer, Diego Martín y puesta en escena de Pichón Baldinu. El sábado habrá actividades desde las 11 y a las 19 será la subasta de discos. A las 20.30, en el marco del evento global de apagón por alerta ecológica "La hora del Planeta", tocará Una cimarrona, la banda rosarina que con Eduardo Vignoli en trompeta surgió hace diez años como fanfarria urbana y hoy es reconocida en todo el país.

El domingo se anuncia una tarde de músicos locales a pleno. Las actividades comienzan a las 11 y a las 14 dará su show Lima Sur, a las 18 se presenta el percusionista Carlo Seminara con su nueva agrupación, y a las 19.30 Alina Gandini actuará junto a su banda Hotelera. Culminan las jornadas a las 20.30 con la Bonzo Blues Band. Los eventos se repartirán entre el bar y el escenario al aire libre, en un encuentro que tendrá un equipo de radio transmitiendo a toda la ciudad.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-27943-2011-03-23.html

  LITERATURA. CUENTOS QUE SOñARON CON TAPAS DE FERROGGIARO

Luego de la aparición de El pintor de delirios, premiado en el concurso Ciudad de Rosario como relato de ficción, el autor acaba de publicar un nuevo trabajo por la editorial Ombú Bonsai, que apostó por estos cuentos que son obras de arte.

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Lástima decirlo con un lugar común, pero el talento narrativo de Federico Ferroggiaro (Rosario, 1976) es uno de los secretos mejor guardados de esta ciudad. No publicaba un libro desde 2008, en que obtuvo el segundo premio en la categoría Relato de ficción del concurso literario Ciudad de Rosario de ese año por su libro de cuentos El pintor de delirios (EMR, 2008), de sorprendente madurez, cuyo estilo deliberadamente anacrónico evocaba al de Arlt y otros autores de los años 30. Sí publicó cuentos en una amplia gama de sitios web literarios, trabajó y trabaja en dos universidades, crió a sus dos hijos y profundizó su amistad con Nicolás Manzi (Venado Tuerto, 1978). La sinergia resultante de esta amistad dio como fruto un segundo libro: Cuentos que soñaron con tapas (Ombú Bonsai, 2011, Rosario, 90 páginas).

Para la época de la publicación de aquel primer libro, Manzi recién llegaba de una estadía en Barcelona y estaba experimentando con las posibilidades de la encuadernación artesanal. Antes había vivido en Florencia, Italia, y se había maravillado ante la técnica florentina del marmolado. Formado, al igual que Ferroggiaro, en la Escuela de Letras de la UNR, Manzi tiene una vocación de editor tan intensa como es en otros la de ser autor. Es corrector en la editorial de la UNR y fundó con unos amigos el proyecto Ombú Bonsai, con el que se autoeditó un puñado de limericks criollos en edición artesanal de bolsillo, menos por ego de autor que por el gusto de encuadernarlos y probar suerte con la venta. El equipo integrado por él, Rodrigo Castillo y Rafael Carlucci apostó a más, y el 7 de abril Ombú Bonsai presenta, en el Bar Cívico de Rosario, el libro de Ferroggiaro.

Materialmente hablando, Cuentos que soñaron con tapas se trata de tapas que soñaron con cuentos. Son tapas duras, de cartón, con el lomo forrado en lienzo, las cubiertas en papel marmolado, portadillas teñidas y sobrecubierta de papel vegetal. Da placer sensible tenerlos en la mano, y la exquisitez del trabajo es evidente. Las 90 páginas, realizadas con impresión láser, en buen papel, están cosidas a mano, y cada detalle está pegado también artesanalmente. Manzi se ríe de los que le dicen que es un artista. Cuenta que Ombú Bonsai hace 30, se los da al autor, que los vende reparte el dinero con el editor, que lo invierte en hacer 50 ó 60 libros más para la presentación; se venden y el resto de los libros se van haciendo a pedido.

En un género hoy dividido entre el ejercicio de taller y la crónica autobiográfica, Ferroggiaro supera esa dicotomía para lograr cuentos que son obras de arte. Reelabora el material obtenido de experiencias propias o ajenas a través de una arquitectura ficcional que opera como dispositivo de construcción de un relato eficaz. Si bien los apuntes bien reales tomados del natural le proveen la contundente carnadura de sus cuentos, éstos funcionan gracias a una dinámica narrativa que Ferroggiaro obtiene del realismo. Su relativa fidelidad a lo vivido u oído aporta un verosímil indudable y una sensación de autenticidad poco común en el género cuento. Su afinado oficio le permite además jugar con distintos tonos, registros, estilos y obsesiones. Se reitera desde el comienzo un motivo predilecto de Ferroggiaro: el de la mujer fatal, que lleva a la ruina a su complemento perfecto, el varón entregado a su pasión y a su destino trágico.

Cada cuento de esta serie ensaya una diferente vuelta de tuerca absurda o fantástica al final. No hay rencor en el tono del narrador sino asombro, algo de humor, mucho (y genuino) goce y un ético sentido de responsabilidad compartida ante el desastre. A esta serie pertenecen "La cómoda, una excelente compra", un relato tan ágil y lleno de acción que daría para adaptarlo al cine; "La mujer eterna" y "Luz". Se destaca como lo mejor del libro el apasionadísimo, confesional y realista "Recuerdos del que no soy", que suena como escrito de un tirón al pulso del autorreproche. "Y algo de eso hay", reconoce el autor, si bien advierte que el relato sólo es autobiográfico hasta la mitad. Ferroggiaro usa allí un recurso que a veces se ve en poesía lírica, el de la segunda persona que es en realidad una primera, sólo que aquí el protagonista se desdobla en un antihéroe y su daimon, que narra y acusa (es como si a la novela El club de la pelea, de Chuck Palahniuk, la contara Tyler Durden).

La escena de los cuentos de Ferroggiaro siempre es la del agón, la del conflicto. Sus personajes entablan apuestas, se desafían, se enzarzan en esos lazos que Jean Baudrillard llamaba las estrategias fatales. "No entres por el sesgo" (el favorito de Manzi) es una pequeña aunque algo predecible tragedia de hubris en clave hípica, narrada en estilo indirecto libre. Su lenguaje es seco y conciso, más coloquial. El libro se cierra con una fantasía sobre las crónicas de la conquista de América, "El plagio".


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-27847-2011-03-16.html

  "CORRESPONDENCIAS VISUALES", IMNENSA MUESTRA EN EL CEC HASTA EL 27

Las fotos de Marcelo Brodsky (Argentina), Fredi Casco (Paraguay), Luis Weinstein (Chile) y nueve fotógrafos más, todos de primer nivel internacional, son parte de un proyecto que ya lleva todo un recorrido mundial de exposiciones.

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Hasta el 27 de marzo, en el Espacio Conexiones del Centro de Expresiones Contemporáneas (Paseo de las Artes y el río), de martes a domingos de 17 a 21, puede visitarse "Correspondencias visuales". Una muestra de fotografía y dibujo, inmensa en todo sentido, con fotos de Marcelo Brodsky (Argentina), Fredi Casco (Paraguay), Luis Weinstein (Chile) y nueve fotógrafos más, todos de primer nivel internacional.

Manel Esclusa (España), Cassio Vasconcellos (Brasil), Martin Parr (Inglaterra), Pablo Ortiz Monasterio (México) y el único dibujante de la muestra, el alemán Horst Hoheisel, completan los montajes en sala, mientras que Andrew Esiebo, Facundo Zuviría, Beto Gutiérrez, Joachim Schmid y Daniel Duhau se hacen presentes a través de proyecciones. Los reúne Marcelo Brodsky, autor de los libros Buena memoria y Nexo, cuya obra es el hilo conductor de todo el proyecto, centrado en lo que podría ser un nuevo género epistolar: las "correspondencias visuales".

El proyecto ya lleva todo un recorrido mundial de exposiciones que continuará este año en lugares como Recife y Filadelfia; la muestra del CEC es la más extensa hasta la fecha. Junto con la inauguración de la muestra, el viernes 4 de marzo, se presentó en el bar de la Nave 1 del CEC la revista de fotografía Sueño de la razón. Propuesta desde Chile, diseñada en Argentina, publicada e impresa en Bolivia y subida a Internet en Ecuador, Sueño de la razón (http://suenodelarazon.org/) es una revista sobre la producción fotográfica de América del Sur. Son parte de su comité editorial dos expositores de la muestra: Luis Weinstein (Productor General del Festival de Fotografía de Valparaíso, Chile) y Fredi Casco (Co Director del Festival de Fotografía El Ojo Salvaje de Asunción, Paraguay), quienes vinieron a ver portfolios.

"El procedimiento del Correspondentismo consiste en una concomitancia de obras (o de artistas a través de sus producciones, previas o realizadas ad hoc) que al concordar en un mismo plano axial crean una nueva obra, la secuencia del diálogo mismo", escribe el editor Guido Indij en el prólogo al hermoso libro publicado por Asunto Impreso (Buenos Aires, 2009) que reúne seis de estas correspondencias visuales. "La idea del juego creativo surgió en Barcelona, en el año 2005, en una conversación entre Brodsky y Manel Esclusa. El fotógrafo catalán había sido su maestro en los años de exilio durante la dictadura militar", evoca Valeria González en el texto que acompaña la muestra. "Estas correspondencias son algo así como el cadáver exquisito de los surrealistas, pero con la posibilidad de ver todas las imágenes", explica Brodsky a la cronista de Rosario/12 y compara la fotografía con la poesía. Hace como que se saca una foto a sí mismo, pone cara de disgusto, reniega del culto al propio ego que cunde en Internet y desliza la charla y la mirada hacia la serie potencialmente infinita de fotos de todo el planeta que cubren la sala; entonces habla de abrirse a lo otro, salir al mundo.

"El fotógrafo es un creador solitario. Carga su instrumento y mira, elige de la realidad un pedazo, lo pone en el rectángulo, dispara. El pensamiento acompaña cada movimiento del dedo sobre el gatillo. El ojo interpreta la realidad", escribe Brodsky, y al recorrer la muestra con él se entiende bien esto del ojo que piensa. Su cámara encuadra y dispara sobre múltiples planos de elementos heterogéneos que configuran sintagmas donde se leen sentidos. Maestros del plano montaje, los sudamericanos Brodsky, Casco y Weinstein pescan analogías entre diferentes grados de realidad o representación, articulados formal y semánticamente gracias a la complejidad de sus miradas collage. En sus calembours visuales, los objetos se cargan de sentido en proximidad con otros objetos. En Brodsky, quien se destaca por su rigor compositivo, los últimos planos a menudo se disimulan tras veladuras que encarnan el misterio de lo a medias entrevisto. Sus fotos son escrituras donde la textura está al borde del texto: en sus instantáneas capta aves como ideogramas, cables como trazos, tramas que dan cuenta de una sospecha de lo humano en lo no humano; en sus fotos con modelos, hay manos que se posan en lo mineral, en las plantas. Su mirada humaniza lo visto. La composición es plástica y musical: delimita formas puras o ángulos rectos al modo de la abstracción geométrica, o juega con los ritmos y las repeticiones. Si en vez de fotografía fuese jazz, el instrumento de Brodsky sería el piano; si fuera un idioma, sería castellano con acento rioplatense.

En cuanto a la retórica del diálogo con los otros, las series funcionan por montaje dialéctico, por metonimia, por analogía, y en los momentos más interesantes se despliegan afectos inefables. En las proyecciones se percibe más la sucesión, el efecto "conversación". Con Manel Esclusa, su maestro, se configura un montaje en forma de rollos, que evocan la Torá de la cultura judía; con el mexicano Ortiz Monasterio las imágenes se enfrentan en un montaje en forma de libro, donde se alude a mitos fundantes. Con Cassio Vasconcellos se registra la cordial pero áspera tensión de una discusión donde pugnan por imponerse estilos, temas y direcciones: el simbolismo, las rectas, la vertical y la arquitectura del argentino versus el formalismo, las curvas, la horizontal y la naturaleza del brasileño. Con Weinstein, el diálogo aborda duros temas políticos, no sin humor verbal. "Se vende ilusiones" (sic), manda un cartel el chileno y el argentino responde en un fotomontaje: VER / S O S. Hay instantes de pura sensación, de pura luz; de epifanía. Con Fredi Casco prevalece una relación lúdica con el barroco. Brodsky envía una toalla en una rama y el paraguayo interpreta sus pliegues poniendo un Cristo en una heladera. Casco envía una ballena de juguete en una pileta y Brodsky le responde con un literal "pájaro en mano". El pathos del avecita muerta, piadosamente sostenida por el hombre, interpreta y hace resonar el de la indefensa ballena azul al pie de un mezquino chorrito de agua: quizás también una advertencia sobre el peligro que corre el planeta.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-27835-2011-03-15.html

  LITERATURA. EL FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESIA "GRITO DE MUJER" LLEGA EL LUNES, A LAS 19

En La Pacheta Cultural, de Sarmiento 1490, trece poetas rosarinas, una de Santa Fe y hasta una invitada de Venezuela, Judith Ghashagaje, leerán sus textos el lunes, y a las 22, un recital de Silvia Guidobaldi cerrará la actividad.

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Doble actividad literaria en La Pacheta Cultural (Sarmiento 1490). Esta noche, a partir de las 21:30, se reinicia el ciclo de lecturas Espiral Calipso. Y el lunes 14 de marzo, desde las 19, Rosario será una más de las ciudades que se suman al Movimiento Mujeres Poetas Internacional al dar comienzo a la primera edición local del Festival Internacional de Poesía "Grito de Mujer".

Las actividades del lunes, concentradas en ese único día, culminarán a las 22 con un recital musical de Silvia Guidobaldi. A las 19 habrá unas palabras de apertura a cargo de la embajadora del Festival en Rosario, Mariana Vacs, y la coordinadora del mismo, Alejandra Méndez. Luego la poeta y artista venezolana Judith Ghashagaje hablará sobre la mujer y la literatura. Desde las 20, en tres mesas de lectura, se leerán poemas por sus autoras: las rosarinas Clarisa Vitantonio, Mariana Miranda, Marta Ortiz, Maia Morosano, Irene Ocampo, Jorgelina Paladini, Ivonne Serena, Adriana Borga, Susana Rozas, Ana María Russo, Mercedes Gómez de la Cruz, Tona Taleti y Concepción Bertone, la santafesina Patricia Severin y la venezolana Judith Ghashagaje. La lectura culminará con un micrófono abierto, del que pueden participar todos sin distinción de género, sin restringirse a un ideario feminista o al público femenino, con poemas propios o de otros autores que aborden los temas centrales del Festival Grito de Mujer. El objetivo del Festival es hacer un llamado de conciencia alertando contra el femicidio y el maltrato de las mujeres, llevando mensajes de no violencia contra la mujer, en defensa de los derechos de la mujer, o que destaquen el importante papel de las mujeres en la sociedad. Tendrá ediciones simultáneas en República Dominicana, Alemania, España, México, Colombia, Venezuela, Bolivia, Perú, Panamá, Ecuador, Cuba, Puerto Rico, Chile, Uruguay, Estados Unidos (como también en Buenos Aires, Rosario y otras ciudades de la Argentina) a lo largo de todo el mes de marzo, Mes Internacional de la Mujer. "La idea es poder compartir la temática, que sea realmente con un espíritu de festival", contó ayer Alejandra Méndez a Rosario/12. "Que quede claro que no es nada sexista ni elitista. El hombre que quiera venir a participar es bienvenido, me parece bien que lo aclaremos. Tal vez justo en estas mesas quedaron todas mujeres porque nosotros a la hora de elegir a los invitados pensamos en las temáticas, pero no queda excluido nadie".

El Festival Grito de Mujer es una iniciativa del grupo virtual Mujeres Poetas Internacional, y fue creado por la escritora dominicana Jael Uribe (Santo Domingo, República Dominicana, 1975), quien es integrante de dicho grupo. "Ella es la fundadora del Festival, que es parte de este movimiento Mujeres Poetas Internacional. Además es activista y participa en este y otros movimientos que tienen que ver no sólo con los derechos de la mujer en particular sino con los derechos humanos en general", contó ayer Alejandra Méndez a Rosario/12. "Es una humanista", resumió. "Uribe contactó a la poeta rosarina Mariana Vacs, que tiene muchos contactos en Latinoamérica, para que fuese embajadora del Festival en Rosario. El Festival Grito de Mujer tiene en cada país distintos embajadores. Mariana Vacs y yo formamos parte de la coordinación del Festival en Rosario", redondeó Méndez. "Nosotros decidimos hacerlo en La Pacheta Cultural, que es un espacio de gente joven, nos pareció también una manera de apoyarnos, como hacemos siempre en Rosario, esta cosa de trabajar en red nos parece fundamental. Nos contactamos con Maia Morosano, que es una de las socias del espacio", concluyó. Morosano condujo el ciclo de lecturas Espiral Calipso con Rocío Muñoz, su socia en la editorial de ese nombre. Las dos retoman hoy el ciclo precisamente en La Pacheta Cultural, esta noche a partir de las 21:30. Abre Marta Núñez, de Sevilla (España), recién llegada de Carolina del Norte. Siguen Fabricio Simeoni, Marcos Ramos y Gonzalo García. Después habrá micrófono abierto hasta tarde.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-27742-2011-03-09.html

  PLASTICA. MAñANA INAUGURA PINTURAS, DE DANIEL SCHEIMBERG, EN EL PARQUE DE ESPAñA

Es la primera exposición individual en 24 años que este artista, nacido en Rosario en 1957 realiza en su ciudad. Antes de su éxodo, fue alumno de Juan Grela. Ahora, los rosarinos pueden saber en qué anduvo los años que estuvo en el exterior.

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Mañana a las 20 horas, en el Centro Cultural Parque de España, se inaugura Pinturas, de Daniel Scheimberg, la primera exposición individual en 24 años que este artista, nacido en Rosario en 1957, realiza en su ciudad. La muestra recupera un film perdido de 1978. Antes de su éxodo, este alumno de Juan Grela, luego integrante del grupo Rosario, sólo había hecho dos exposiciones individuales en la ciudad: una en Raquel Real en 1977 y otra en 1983 en la sala de la Pequeña Muestra. Luego siguió Buenos Aires, donde realizó en la galería Julia Lublin en 2002 la que sería su última exposición individual nacional hasta la fecha. Después, en San José de Costa Rica, terminó de catapultarse a las grandes ferias, bienales y museos internacionales. Pocos rosarinos saben que Scheimberg regresó hace más de cinco años a Buenos Aires, desde donde continúa su carrera internacional representado por el galerista Daniel Maman. De la galería, Maman Fine Art, provienen las 26 pinturas de gran formato que constituyen la casi totalidad de esta muestra, con curaduría de esta cronista y que podrá visitarse hasta el 10 de abril. En su gran mayoría son obras recientes y nunca vistas antes en Rosario.

La excepción son The End, Matzot y las Escrituras, que datan de los años 90 y se vieron en la exposición colectiva que compartió en 1997, en este mismo centro cultural y de la mano de la curadora Eleonora Traficante, con sus pares Emilio Torti, Mauro Machado y Fabián Marcaccio. Los cuatro ya habían compartido exposición en 1988 con Jorge Helft como curador en la Fundación San Telmo, de Buenos Aires; el catálogo de dicha exposición se incluye en la breve sección de material documental que se incluye en la nueva muestra. Un par de dichas obras se mostraron también aquí en 2007, en el marco de la muestra colectiva La espiral de Moebius, con curaduría de Claudia Laudanno.

Además de un autorretrato fechado en 1971, pintado por el artista a los 14 años de edad, se verá uno de sus primeros trabajos abstractos, de aproximadamente media década más tarde, un primer paso en la búsqueda de lo que luego sería la "desfocalización". La muestra incluirá todo un túnel de rescates de su primer período rosarino "desfocalizado", provenientes de colecciones particulares. Andrés Bosio prestó una pintura abstracta de pequeño formato, en una armonía de magentas, amarillos y blancos, y Lidia Peccini tres bellas obras abstractas sin fecha y las obras tempranas mencionadas, más un políptico de cuatro paneles en blanco y negro, de 1991, donde figuras de jasidim danzantes pueden leerse como signos de una escritura.

Pero sin duda el rescate más impresionante de entre estas piezas juveniles es una película realizada en 1978 colaboración con el hoy reconocido cineasta rosarino Mario Piazza. La mítica película se titula Hacia un cubismo cinematográfico. Piazza describe a esta cinta de 14 minutos como "didáctica". Los pocos que la vieron recuerdan que actúan allí Silvia Chirife (en su papel de mujer en un cuadro cubista) y Daniel Scheimberg. Fue realizada en Súper 8, en una copia hoy perdida, que luego fue copiada a un S VHS también perdido y de allí, pero incompleta y faltándole apenas tres o cuatro minutos finales, Piazza la copió al DVD que se verá en la sala y la mejoró especialmente para esta exposición. Los minutos restantes siguen perdidos; avise quien sepa algo del original o el S VHS.

En el rubro textos, tanto en el catálogo como el panel de la sala se presentan fragmentos de Cierre, la coda inédita que escribió Scheimberg en 1989 a su manifiesto de 1982, titulado La desfocalización en función del espacio. En dicho manifiesto (que fue reeditado en 1993 en Costa Rica por Jacob Karpio, en edición bilingüe y con una entrevista al artista por John Nadador), Scheimberg formula con toda claridad las leyes, verificadas empíricamente, que rigen su cosmovisión única de la pintura. La edición completa del manifiesto permanece inédita, pero en el texto de catálogo se incluye un fragmento traducido al español del prólogo, originalmente en inglés, por Peter Halley. Poco conocido por el público local, el pintor y ensayista estadounidense Peter Halley es el pope del estilo que reformuló la geometría y fue conocido como Neo Geo a fines de los años ochenta, y valoriza en su texto el modo en que la pintura de Scheimberg busca superar la antinomia "realismo versus abstracción".

Gracias a esta muestra, el público local podrá saber en qué anduvo la obra de Scheimberg cuando el autor no estuvo en su país. Lejos ya de sus inicios geométricos (a los que parece volver en algunas obras), y más allá de la etapa centrada en la escritura que los rosarinos le conocieron apenas por un par de piezas en años recientes, Scheimberg muestra algunas obras de un período de la pasada década en que la imagen vacilaba entre muchos sentidos posibles, en el umbral de lo inteligible y de lo nombrable. Y sorprenderá además con las pinturas más recientes, donde alcanza a reconocerse la imagen. Asombra en particular una imagen desfocalizada de 2 x 2 metros donde quien conozca al músico porteño reconocerá de inmediato a Charly García.

Cabe aclarar que no se trata de fotorrealismo ni nada parecido sino de una pintura esencialmente pictórica, valga hoy la redundancia, que recupera con rigor objetivo un modo de tratamiento de la imagen lo más próximo y fiel posible a la experiencia real de la percepción visual. "En la pintura a partir del Renacimiento hay una contradicción entre las leyes de la perspectiva lineal para representar la forma y las leyes lumínicas de la representación de la luz. De allí nace el claroscuro como una suerte de acuerdo provisorio", dijo Scheimberg en una comunicación via Skype desde Buenos Aires a esta cronista, quien tomaba nota en Rosario. En síntesis, este es el retorno esperado de un hijo pródigo realmente genial y predilecto de esta ciudad.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-27729-2011-03-08.html

  UNA VISITA GUIADA AL INTERIOR DEL MUSEO DE LA MEMORIA DE ROSARIO.

Hace poco más de dos meses que inauguró en la ex sede del Comando de Ejército en Córdoba y Moreno. Lo que allí puede verse es el resultado de siete años de planificación. Lo que buscan este tipo de museos es "sensibilizar ante los hechos traumáticos".

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En la esquina de Córdoba y Moreno, bajo la mirada severa de la alegoría de la Justicia que corona la Facultad de Derecho, está desde hace dos meses y medio la nueva sede del Museo de la Memoria. Inaugurado el 17 de diciembre de 2010 por ordenanza municipal 6506 en el marco del proyecto de museos temáticos del Plan Estratégico Rosario, el nuevo Museo es el resultado de siete años de planificación y dos de desarrollo de un guión curatorial por Rubén Chababo y Viviana Nardoni, además de siete meses de obras a cargo de la Secretaría de Planeamiento.

Rubén Chababo fue designado por concurso público como director del Museo en 2002 y lo dirigirá al menos hasta el próximo 15 de marzo, cuando se lleve a cabo la oposición y defensa de los diez postulantes al cargo que respondieron a la convocatoria para el concurso, que él celebra con beneplácito "porque habla de la transparencia de las

instituciones". Ante un escritorio donde hay un frasco de algo dorado que parece mermelada, Chababo explica a esta cronista que "los museos de la memoria buscan sensibilizar al visitante a los hechos traumáticos que narran, para alentar la responsabilidad social y lograr una empatía de las nuevas generaciones con las víctimas. Sus núcleos temáticos se centran en momentos de la historia que están amenazados por el olvido. A diferencia del museo histórico, que es neutral en su narración, los museos de la memoria ponen una dimensión ética en la transmisión del acontecimiento. Exhuman el pasado con un sentido de 'esto no debió ocurrir'".

El Museo de la Memoria (http://www.museodelamemoria.gob.ar) pertenece a la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia y es un sitio de memoria, ubicado en el mismo lugar donde antes estuvo el

Comando del II Cuerpo de Ejército, desde donde se diseñó y dirigió el plan de persecución y exterminio sobre Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa y Misiones. El bello edificio de dos plantas, de un estilo ecléctico modernista, fue proyectado en 1928 como residencia familiar propia por el arquitecto Ermete De Lorenzi, quien formula en su pared curva, su patio andaluz, su jardín terraza y sus mansardas

superiores una tesis estilística. Hoy dialogan con sus formas obras de artistas contemporáneos que fueron convocados para rememorar el terrorismo de Estado y evocar la fragilidad de la condición humana siempre en peligro.

Daniel García interpreta la curva en relación con la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, cuyas voces, testimonios y archivos documentales están bien presentes en el Museo; los ojos de la instalación de Graciela Sacco contemplan al espectador que recorre este tramo. Dante Taparelli ideó para el jardín diez rollos dorados donde Martín Gatto grabó los hombres de los desaparecidos, que pueden leerse si la mano del espectador los hace girar. Taparelli también diseñó y dirigió el equipo de trabajo que realizó la "Memora" que une

las dos plantas irguiéndose hasta la lucerna central. Al accionar una manivela, se despliega un rollo donde se lee una selección de testimonios de 60 momentos en que la condición humana fue vulnerada en América Latina, desde la Conquista española hasta la masacre de Rincón Bomba y los femicidios de Ciudad Juárez. La instalación de Norberto Puzzolo en el patio andaluz enfrenta dos rompecabezas incompletos: uno con los hijos de desaparecidos que las Abuelas siguen buscando y otro con los que encontraron y tienen su identidad restituida. Cada hallazgo es un cambio de piezas donde sólo quienes así lo eligen muestran su identidad recobrada con una foto.

En el espacio "Lecturas" uno se lleva por delante las fichas de lectores de la Biblioteca Argentina que pertenecieron a desaparecidos, y que cuelgan de tanzas a la altura de la cabeza humana precisamente con ese fin. Los atriles del espacio diseñado por Federico Fernández Salaffia y Lucrecia Moras invitan, a través de hermosos libros de

diseño con imágenes y textos seleccionados por Irina Garbatzky, a la reflexión en torno a la condición humana en situaciones límite. En el entrepiso, un video de Pablo Romano rememora una cronología de juicios y amnistías.

"Este crimen fue en medio de la Patria" advierte Pablo Neruda desde un poema en lo alto del hall. Debajo, Gustavo Germano conmueve desde su serie fotográfica Ausencias, donde Clara Atelman de Fink es en una foto la madre que sonríe con amor a su hijo y en otra la testigo de adusto ojo ciego que con el otro no puede mirar la silla vacía que abraza.

Que todo aquí sea tan luminoso y bello es peor, es decir: mejor. Como esculturas que encuentran su sitio en una arquitectura religiosa de lo humano, las garzas de papel plegadas por Mery Affranchino, el rosario que rodea un cuerpo ausente y es obra de Claudia Contreras, el homenaje a las tejedoras del gueto de Lodz por Claudia Goldín, sensibilizan y asombran.

Los testimonios de los sobrevivientes que Memoria Abierta recopiló en video se muestran fragmentados en el hall central y pueden consultarse completos en una isla digital en el "núcleo duro" informativo del Museo de la Memoria: el Centro Documental Rubén Naranjo, llamado así porque espera en los próximos días el envío de parte de sus archivos, que se

sumarán a los de Darwinia de Gallichio. Allí está digitalizada la causa Feced mediante el sistema Grindstone, que permute encontrar fácilmente cualquier nombre en el expediente de 100.000 fojas. En el hall, una pantalla interactiva conectada a Internet permite recorrer el mapa

mundial de los derechos humanos. Entre las voces de los testigos del horror se halla la de Viviana Nardoni, sobreviviente de La Calamita y subdirectora del Museo de la Memoria desde que estaba en su sede de la Estación Rosario Norte (junto a la sede de la Secretaría de Cultura) de donde se mudó completa la biblioteca. El Museo posee además un

Departamento Educativo, un Centro Pedagógico y una sala de exposiciones transitorias, donde hasta el 30 de abril puede verse la muestra de fotos de testigos de los juicios a los represores "Más que nunca", del colectivo La Guagua, que integran los fotógrafos Héctor Ríos, Leonardo Vincenti y Matías Sarlo. Luego viene una exposición de Marcelo Brodsky.

La luz del mediodía da ganas de almuerzo. Lo que parecía mermelada es una obra de Eduardo Molinari: una foto de Julio López conservada en miel.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-27699-2011-03-06.html

  POESIA. UNL EDITO TRABAJO NOCTURNO. POEMAS COMPLETOS DE JUAN MANUEL INCHAUSPE

Atravesada por la angustia existencial, la de Inchauspe es una poesía narrativa y reflexiva, que influyó a toda una vertiente contemporánea de pesimismo ante el lenguaje. En esta obra se incorporan materiales inéditos.

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Este 7 de junio se cumplirán 20 años de la muerte del poeta santafesino Juan Manuel Inchauspe (1940-1991), que vivió en Rosario durante la fructífera década del 60 y de quien en vida se publicaron sólo dos libros: Poemas, 1969-1975, que salió en 1977 por Ediciones La Ventana, de Orlando Calgaro, y Trabajo nocturno, que editó en 1985 la Universidad Nacional del Litoral con prólogo de Edgardo Russo. En 1994 la UNL publicó su Poesía completa con dirección y prólogo de Estela Figueroa, quien aporta un breve texto preliminar a una nueva edición de su poesía. Y es que el año pasado, en el marco del homenaje del Festival de Poesía a Juan Manuel Inchauspe, la UNL publicó Trabajo nocturno. Poemas completos, libro basado en el de 1994 y ampliado con poemas, textos y materiales inéditos.

Los editores esta vez son Sergio Delgado y Francisco Bitar, quien realizó una cronología de su vida basándose en información aportada por familiares del poeta. Dos conjuntos de poemas: "Poesías" (1961) y "Climas" (1962 1963) habían permanecido inéditos hasta ahora, mecanografiados por el poeta y guardados en el archivo familiar. Aquí se publican. También se incluyen sus traducciones de poesía de Drummond de Andrade y Manuel Bandeira realizadas para revistas literarias. Fotos, notas, ensayos y estudios sobre su obra, además de entrevistas por Carlos Morán y Enrique Butti, se complementan con semblanzas por Roberto Aguirre Molina, Rogelio Alaniz, César Actis Brú y Pablo Barbagallo. Un prólogo de Marilyn Contardi le sigue al de Figueroa, quien (en un gesto muy consecuente con su propia obra y con su incómoda situación de ex editora) decide no publicar el que acaso sea el último papel inédito de su amigo Manuel: una nota arrojada por debajo de la puerta en una visita frustrada, y que la poeta conservó en su desván durante años.

Rodeados por todo esto, mimados y acariciados por todo esto, están los poemas. El joven hombre casado y con hijos que en su vida breve de apenas medio siglo fue (según testimonia Figueroa) cercado por la depresión, por el alcoholismo y por una pequeña lesión cerebral no tratada, hasta terminar convertido en vagabundo, "solo de toda soledad" en palabras de Contardi, hoy es un muerto ilustre y casi en disputa: un autor moderno admirado, reconocido y que arroja un brillo sepulcral, pero brillo al fin, sobre quienes hayan sido precursores en la difusión de su obra a través de ediciones, revistas, plaquettes, ilustraciones o solamente la memoria.

El título del libro tiene que ver con un texto en prosa publicado por Inchauspe en el número 1 de la revista Alto Aire (Rosario, marzo de 1965) a cuyo equipo editorial perteneció junto con Luis M. Castellanos y Alberto C. Vila Ortiz: "Buscar un texto en la tormenta, dejar constancia de una alta lucidez nacida en las fronteras del lenguaje, desentrañar determinados símbolos a una luz más precisa o encender en la noche las sagradas hogueras de los hombres, son las tareas nocturnas del poeta".

En sus nuevos estudios críticos sobre la poesía de Inchauspe, Delgado y Bitar se basan en las reseñas críticas de los números 22 y 32 del Diario de Poesía, por D. G. Helder, Oscar Taborda, Osvaldo Aguirre, Fabián Casas y Alejandro Rubio, como también en los textos de Russo y Figueroa y en las reseñas que publicó la revista Hablar de Poesía por Ricardo Herrera y Carlos Battilana.

En "Hacia una poética de la persecución", Delgado, siguiendo a Contardi, analiza "el rostro en repliegue" del poeta en la célebre foto de Juan Neme y relaciona ese rictus con el gesto de su poesía. Todo "parece ir cerrándose" en torno a un campo semántico signado por palabras como "oscuridad, sombra, noche" en una obra que "habla de lo hondamente vivido". Bitar titula su ensayo "La intimidad como método", ya que en la poesía de Inchauspe "las medidas limitadas de la habitación cobran las dimensiones de una amplia cámara de resonancia". "En Inchauspe esta situación del poema (noche, habitación) parece estar absorbiendo por completo al lector y al texto en un espacio mítico" donde "se trata de estar pero también de ir lo más adentro posible".

Son dos miradas nuevas sobre una obra que necesitaba de este libro. Una obra poética sigilosa y contundente, que se fue construyendo en el desvelo, poniendo en texto la paradoja de escribir acerca de la imposibilidad de escribir el poema. Lo que angustia, en la poesía de Inchauspe, es la credibilidad del movimiento sintomático sobre el cual ella se inscribe, por el cual cada poema es apenas el indicio de otro poema vislumbrado y perdido: "el poema imposible", como bien dijera Ricardo Herrera. "Hay momentos en que la palabra/ no está en ninguna parte", escribe Inchauspe. O si no: "Alto, demasiado alto/ estaba esta mañana/ el cielo de la palabra". Incluso la palabra hallada no sirve y encuentra su destino en la pira: "Uno por uno/ se retorció cada papel en el fuego.// El frío de junio/ caía sobre mí". Y también dice Inchauspe: "Hemos vivido entre las cosas que el frío enmudece".

Su poesía, o lo que se conocía de ella, tuvo una gran influencia en toda una vertiente contemporánea de pesimismo ante el lenguaje (corriente en la que se sitúa Carlos Battilana, por ejemplo) donde la domesticidad aparece como el ámbito propicio a la epifanía. Atravesada por la angustia existencial, la de Juan Manuel Inchauspe es una poesía narrativa y reflexiva, donde, como en la de los poetas norteamericanos del siglo veinte que él admiraba, según relata a Butti, "la reflexión se hace sistemática y materia misma del canto".


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-27640-2011-03-02.html

  PLASTICA. INAUGURO EN EL MUSEO CASTAGNINO LA EXPOSICION ECOSISTEMA OROñO

El eje unificador de la muestra parece ser una mirada sobre los diversos modos en que el arte recicla los residuos industriales, tanto reales como simbólicos, una idea muy en línea con el concepto de ecosistema que la rige.

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"Lo que nos interesa al equipo curatorial Castagnino+macro es pensar qué sería algo como una ecología del arte", escribe, anticipando su programa 2011, el subdirector artístico de dicha institución, Roberto Echen, desde la página web macromuseo.com.ar. A continuación, pide proyectos que multipliquen la pregunta y propone en nombre del Museo una comisión integrada por el equipo curatorial Castagnino+macro y miembros externos, que seleccionará un mínimo de seis y un máximo de doce de esos proyectos para ser expuestos en el Macro durante 2011.

El Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (Macro), según el discurso de la institución, alimenta desde el presente al Castagnino a través del Boulevard, y una muestra del resultado es la exposición anual de la colección institucional, Ecosistema Oroño, que puede visitarse en la planta baja del Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino (Boulevard Oroño y Pellegrini).

Entre contemporaneidad e historia, según Echen, curador de la muestra, se sitúa este diálogo entre piezas de un "campo" abarcador. Desde el Museo se invitó a alumnos de la cátedra Proyecto II de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Rosario, con la coordinación de una de ellos, Adriana Corro, a pensar el guión y diseño expositivo del tercer núcleo de la exposición, centrado en el concepto de la línea de horizonte.

El primero contiene obras de arte europeo provenientes de la donación de la familia Astengo y la primera donación Castagnino. El conjunto correspondiente a la donación Astengo está curado por María de la Paz López Carvajal. El ala izquierda de la muestra se configura con una propuesta de Nancy Rojas de vincular artistas contemporáneos con históricos de la colección mediante la invitación a los primeros a elegir a uno del segundo grupo con quien formar dúo.

A ambos lados de la sala "Juan B." continúa sin modificaciones de la exposición anterior Sobre gustos, que forma parte del primer núcleo. Se ubican, a la izquierda, una propuesta contemporánea de Leandro Comba, y a la derecha una pieza paradigmática de la colección de arte argentino contemporáneo, "Jaula con aves" de León Ferrari.

Se destacan en el primer núcleo valiosas obras de maestros modernos europeos como Camille Pisarro y Joaquín Sorolla. Una armonía impresionista: la proximidad entre Pisarro y tres pinturas de la serie La vida de un día, de Fernando Fader.

Los dúos dejan leer rasgos comunes a veces impensados, por ejemplo el claroscuro de sombras profundas con que se maneja la luz en el barroco emparienta una obra de este período, de José de Ribera, con una fotografía de Roxana Ramos. Por su parte, las geometrías minimalistas planas de Andrés Sobrino se acompañan de un precursor: Raúl Lozza, representante del Arte Concreto.

Una sugerente torre entre surrealista y geométrica de Roberto Aizenberg multiplica las versiones posibles de la geometría. En una sala dedicada a la figura femenina, "Cosquillas", de Javier Carricajo, encuentra un eco en "La Chola", de Alfredo Guido, que si bien es la pieza histórica elegida por el contemporáneo Ramón Teves, funciona mucho mejor como par que el grabado de Goya que se expone allí.

Claudia del Río eligió "asociarse" con Antonio Berni, a través de un xilocollage de la serie de Juanito Laguna que forma parte del envío a la XXXI Bienal de Venecia, con el que obtuvo el Primer Premio de Grabado y Dibujo en 1962. "Coca Cola es un ejército", se lee en letras rojas sobre fondo blanco en la obra de Del Río, un cartel que comparte sala además con "La recolecta", el carrito de cartonero de Liliana Maresca.

Y así sucesivamente. El eje unificador parece ser una mirada sobre los diversos modos en que el arte recicla los residuos industriales, tanto reales como simbólicos, una idea muy en línea con el concepto de ecosistema que rige la muestra.

El problema, una vez más, es que la misma requiere de un espectador versado en la historia del arte y que sea capaz de decodificar los textos entre líneas que subyacen al montaje visual.

Por empezar, hay que saber qué autor es contemporáneo y cuál es histórico. La atención del espectador termina por volverse flotante, como si se estuviera en lo contrario de una muestra con un guión curatorial didáctico: el espacio heterogéneo de la vitrina o trastienda. La mirada termina por seleccionar favoritos, como un par de Malharros o un Serón con los que da gusto reencontrarse. De entre los más jóvenes, saltan a la vista las fotos oscuras e inquietantes del sanjuanino Arturo Aguiar o los desnudos de Yamandú Rodríguez, quien provoca subvirtiendo los códigos de un género menor.

En el hall central se exhiben los premios del Salón: Norberto Gómez (1999), Raquel Forner (1979), Luis Felipe Noé (1998), Juan del Prete (1976), Leopoldo Presas (1984), Manuel Espinosa (1969), Marcelo Bonevardi (1987), Alfredo Hlito (1976), Alejandro Puente (1997), Ary Brizzi (1980), Guillermo Roux (1984) y Juan Grela (1982).


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/12-27627-2011-03-01.html