MILITANTES DESNUDARON UN ENORME CULO DE CARTON EN LA PLAZA DE MAYO

Una nueva marcha para protestar por el desalojo de la Mutual Sentimiento emuló la realizada el 9 de noviembre, cuando se desnudaron en la Plaza de Mayo y fueron detenidas cuarenta personas. Ayer pasearon con una escultural asentadera, sin refriegas.

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Túnicas negras que cubrían el cuerpo del “ilícito del desnudo”, almohadones que les protegían la cabeza de los “garrotes policiales” y, como síntesis, el “culo encarcelado” que los integrantes de Mutual Sentimiento, en su mayoría mujeres, cargaron en una procesión desde el Obelisco hasta la Plaza de Mayo. Allí fueron reprimidos hace tres semanas por la policía, que se llevó a 40 detenidos porque habían realizado “exhibiciones obscenas” para pedir la renovación del contrato del edificio del Estado donde hace diez años funciona la organización, que da trabajo a 400 personas. Ayer, las “mujeres trabajadoras” de la mutual pidieron “solidaridad de género a la presidenta Cristina Fernández” y desde la Administración de Infraestructura Ferroviaria (ADIF) –sociedad de Estado dependiente de Planificación– llamaron a una reunión para mañana. “Ocho meses pasaron y todavía no tienen una propuesta concreta para hacer”, advirtió Graciela Draguicevich, presidenta de Sentimiento.

“¿Qué te pasó?”, gritó asustada una de las jóvenes de Mutual Sentimiento a un compañero de movilización. El dejó escapar una risa y se presionó sobre la herida sangrante en su frente. “Es para el acto”, respondió el muchacho y mostró limpio de sangre el dedo con el que tocó la herida. Mientras las mujeres vestían túnicas negras hasta los tobillos con almohadones antigarrote policial en sus cabezas, los hombres lucían vendajes de heridas sangrantes. “Ayer nos desnudamos nosotros. Hoy desnudamos la represión”, decían los carteles.

Natasha, con 21 años, estuvo dentro del grupo de 40 detenidos que permanecieron algunas horas en la comisaría 2ª por la contravención de “exhibición obscena”, aunque ninguno de los detenidos era uno de los seis integrantes que realizaron el desnudo. “Desde el día de la protesta, la negociación por el contrato sigue parada. Y, aunque tuve miedo, hoy vuelvo a protestar porque no podemos entregar el edificio”, explicó la joven que da apoyo escolar en uno de los seis pisos del edificio que la mutual utiliza en la terminal de trenes de Federico Lacroze.

También está sin respuesta el pedido de informe que la Cámara de Diputados elevó al Poder Ejecutivo, y otro pedido realizado por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad a la comisaría 2ª –cuyo comisario fue denunciado penalmente– por impedir el ingreso de autoridades y abogados que asistieran a los detenidos. “Ya se vencieron los plazos. De no haber respuesta, elevaremos un pedido al Ministerio de Justicia”, apuntó Graciela Muñiz, defensora adjunta y “observadora del accionar policial” durante el mediodía de ayer.

Comisarios con handy, policía de civil y un camión hidrante esperaban la llegada frente a la Pirámide de Mayo del “culo encarcelado”, nuevo símbolo del reclamo de la mutual. Pero las consignas no se van por el inodoro: “Obscenidad es dejar a la gente sin trabajo”, “¡Contrato, ya!”, “Cristina, las mujeres trabajadoras te pedimos solidaridad de género”, se leía en los carteles y se escuchaba en la voz de los protagonistas.

Cuando el “culo encarcelado” se posó sobre la Plaza de Mayo, los turistas armaron un Babel de preguntas, sorprendidos por el carismático nuevo símbolo patrio. Entonces, los guías se veían obligados a explicar que el ass no pertenecía a Don José de San Martín, ni a Don Manuel Belgrano, sino que era parte de un happening para reclamar: “Obscenity is not being naked. Obscenity is repression” (traducción español-inglés mediante).

Sosteniendo la pancarta que leía la tourist guide estaba Corina, que con sus 25 años es coordinadora de cuatro cooperativas de trabajo con sede en la mutual. Ella también se llenó los pulmones de gases lacrimógenos, hace tres lunes. “El trabajo es autogestionado y, por eso, la plata que generamos es la justa para los sueldos de quienes trabajan. Si nos sacan el edificio no vamos a poder alquilar un local donde continuar con la dirección de las cooperativas. Menos posibilidades de alquilar otro espacio van a tener quienes trabajan en el centro cultural o quienes llevan adelante la farmacia de medicamentos genéricos de la mutual.”

La esperanza de poder permanecer en el edificio al que llegan cinco mil asociados de la mutual llegó con un llamado por parte de ADIF, minutos antes de la movilización. Según Draguicevich, la propuesta sería la de pagar un canon simbólico para renovar el contrato a 36 meses, modificando el anterior comodato de cinco años por su uso social. “No podemos aceptar esa propuesta porque si a un próximo gobierno se le ocurre subir el precio a pagar, no tendremos cómo. Desde la mutual ya nos encargamos de mantener durante diez años un edificio que el Estado abandonó”, apuntó la presidenta de la organización.

Además, según un comunicado de la mutual, si el Estado se hiciera cargo del costo del alquiler que quiere imponerle a la organización para poder mantener las cooperativas de trabajo para 400 personas, los costos serían 15 veces menores que a los que implicaría ingresar a esas personas en el plan Argentina Trabaja. “Harta de gente sin trabajo”, fue el modismo que utilizó una turista chilena en un análisis al paso de un mal desenlace del conflicto.

El sol y las túnicas negras no fueron una buena combinación, y las prendas comenzaron a ceder. Sin embargo, la policía no se alarmó. Ninguna mujer se animó al topless, aunque hubiesen tomado buen color de no ser porque el operativo de la Federal advirtió: “Nada de desnudos no artísticos”.

Informe: Nahuel Lag.


Nota Original: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-136240-2009-12-01.html

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